El canal de los videntes

ESCRUTINIO

El canal de los videntes[1]

Juan José Morales

Hace unos días sintonicé el canal 13 de Mérida y me topé con cierto programa que pomposamente se autodenomina “Un espacio de reflexión para una vida mejor”, conducido por “el clarividente Aarón”. En un principio creí haberme equivocado y sintonizado cualquiera de esos canales comerciales de televisión que sin empacho alguno venden tiempo para anunciar productos milagro, embaucadores, charlatanes y timadores de todo tipo. Mi creencia se fortaleció al ver que el programa servía al individuo de marras para anunciar el “consultorio” de “nuestro grupo” y, en el más puro lenguaje de los estafadores de este género, asegurar que “nuestros trabajos(?) son 100% garantizados”. Pero no. No me había equivocado. Se trataba efectivamente del canal del gobierno de Yucatán, que supuestamente debe tener un mínimo de seriedad y responsabilidad para con los televidentes y no servir de medio para el engaño, la mentira y el fraude.

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En el citado programa, sin embargo, “el maestro Aarón” ofrecía a quienes contrataran sus servicios, resolverles cualquier problema de salud, dinero, familia, amor o trabajo. ¿Cómo? Pues a través de sus dotes adivinatorias y extrasensoriales y sus poderes mágicos.

Así, en lo que presentó como una conversación telefónica en vivo —no sé si real o simulada— con una mujer del público que decía sentirse constantemente fatigada y preguntaba si ello podría deberse a diabetes, tras ordenarle cerrar los ojos y respirar profundamente varias veces mientras pensaba en lo que le sucede, tranquilamente, le respondió que de esa manera había podido “detectar” su problema y comprobar, gracias al “puente telepático” establecido con ella, que no padece diabetes, sino que es víctima de su esposo, quien tiene amoríos con una mujer y ha ordenado ponerle en su comida ciertas hierbas que le están dañando su salud, para poder librarse de ella.

Más adelante, en la misma emisión, presentó lo que denominó un testimonio de fe y agradecimiento hacia él mismo, con la historia de una tal Sandra que por los dolores que experimentaba, creía padecer del corazón. Pero “hicimos un estudio y vimos que era algo sobrenatural, que alguien le estaba haciendo daño, que le hacían brujería, un maleficio con alfileres clavados en su foto y a través de ropa interior que le habían robado.”

Difundir semejantes patrañas a través de un medio como la televisión, que tiene gran influencia sobre el público, no es sólo un engaño que pone en riesgo la salud de los crédulos que toman en serio al sedicente “maestro”, sino algo verdaderamente criminal. Decirle a alguien que no sufre de una enfermedad, puede hacer que deje de consultar al médico o que abandone algún tratamiento que esté siguiendo, con serias consecuencias, inclusive la muerte. Y asegurar a una mujer que su cónyuge intenta matarla, puede conducir a una tragedia familiar si ella decide asesinarlo a él antes.

Resulta increíble que una televisora de Estado, como lo es el canal 13 de Yucatán, que por su carácter de órgano educativo y cultural debe combatir la charlatanería, la superstición, el oscurantismo, la ignorancia y el fanatismo, se dedique a fomentarlos. Y, por desgracia, este programa de magia, brujería y clarividencia no es único. En la programación de la televisora encontramos otro de corte similar, “Deje de sufrir”, mediante el cual se hace publicidad cierto grupo religioso que obtiene muy buen dinero a costa de la ingenuidad de personas con problemas familiares, económicos o de otro tipo.

Y parece que la práctica de vender tiempo a grupos de timadores y charlatanes no es cosa nueva en el canal 13. En el libro “Representaciones culturales: imágenes e imaginación de lo yucateco”, de Steffan Igor Ayora Díaz y Gabriela Vargas Cetina, editado por la Universidad Autónoma de Yucatán, se menciona que por dicho canal se transmitía hace algún tiempo el programa Mensajes de Felicidad, de la Comunidad Universal de Videntes de Yucatán.

Al canal 13 de Yucatán, pues, bien podría llamársele El Canal de los Videntes… y de los timadores, charlatanes y engañabobos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 14 de marzo de 2013

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