México como potencia astronómica

ESCRUTINIO

 

México como potencia astronómica[1]

 

Juan José Morales

Los mayas fueron excelentes astrónomos. Y hoy, mil años después de su época de esplendor, México es una de las naciones sobresalientes en el panorama mundial de la astronomía, con varios importantes centros de investigación y un gran número de especialistas que trabajan no sólo en el país sino en muchos lugares del extranjero. No hay, sin embargo, observatorios astronómicos en el Mayab, por una simple razón: en la actualidad, las observaciones exigen condiciones naturales «”aire seco, cielos despejados y gran altitud»” que no se dan en estas tierras bajas, húmedas y nubosas.

Todo esto viene a cuento porque hace poco inició sus actividades formales, después de 15 años de construcción, el Gran Telescopio Milimétrico «”o GTM para abreviar»” del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica (INAOE) en la Sierra Negra, en el estado de Veracruz.

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Panorámica del GTM y sus desolados alrededores. A la derecha, el Pico de Orizaba. A la altitud a que se encuentra el observatorio, el contenido de oxígeno en el aire es sólo el 60% que al nivel del mar «”lo cual dificulta la respiración»” y la temperatura llega a ser de cero grados. Ciertamente, para ser astrónomo se requieren buenos pulmones y espíritu de ermitaño.

Ubicado en la zona del Pico de Orizaba a 4 600 metros de altitud, este radiotelescopio utiliza una antena parabólica de 50 metros de diámetro «”la más grande del mundo en su tipo»” para captar las ondas de radio que emiten planetas, estrellas, galaxias y otros cuerpos celestes y permitirá estudiar remotas regiones del Universo y develar enigmas sobre su origen y estructura. Más de 1 500 millones de pesos invirtió México en su construcción, y la universidad norteamericana de Massachusetts aportó 60 millones de dólares.

En su primera etapa de funcionamiento «”que durará 11 semanas, del 15 de mayo al 31 de julio de este año»”, el GTM se empleará en once proyectos de observación, que fueron seleccionados entre los 34 presentados por más de 150 astrónomos y estudiantes de astronomía mexicanos y extranjeros que respondieron a una convocatoria en tal sentido. El hecho de que se hayan aceptado propuestas de estudiantes obedece a que uno de los objetivos de este gran observatorio es formar una nueva generación de especialistas en radioastronomía que puedan aprovechar al máximo su gran potencial.

El GTM ha sido bautizado con el nombre del astrónomo mexicano Alfonso Serrano Pérez-Grovas, fallecido en 2011, quien tuvo una brillante trayectoria científica y en justicia puede considerarse el padre del observatorio.

En efecto, durante su gestión como director del Instituto de Astronomía de la UNAM, de 1987 a 1991, comenzó a promover este gran proyecto, y siguió haciéndolo cuando estuvo al frente del Programa Universitario de Investigación y Desarrollo Espacial «”programa que, dicho sea de paso, permitió el lanzamiento del satélite mexicano UNAMSAT-2″”, luego como director del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) desde 1992 hasta 2001, y en los cargos que ocupó en el Conacyt.

Serrano siempre defendió la idea de que México debe realizar investigación en ciencia de alto nivel y desarrollar su propia tecnología. Sus puntos de vista toparon con resistencia en los altos círculos gubernamentales, donde todavía prevalece la noción de que el gasto en ciencia y tecnología no es redituable y resulta más barato adquirir los conocimientos y los equipos del extranjero. Es, desde luego, una idea totalmente errónea, y con un tufo colonialista. Pero nos ocuparemos de ella en otra ocasión.

Y este gran proyecto está teniendo una especie de efecto en cascada: para aprovechar las condiciones naturales del lugar y la infraestructura construida para el GTM, ya se ha comenzado a construir también en el mismo sitio un gran radiotelescopio solar, un observatorio para la detección de rayos cósmicos de muy alta energía, y un monitor de neutrones solares. Así, el volcán Sierra Negra va en camino de convertirse en un gran polo científico y México sigue afianzándose como una potencia en el campo de la astronomía.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 11 de junio de 2013.

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