Un caso de censura político-religiosa

ESCRUTINIO

Un caso de censura político-religiosa[1]

Juan José Morales

Más vale tarde que nunca. Por diversas razones, no habíamos podido ocuparnos de un reciente caso de censura político-religiosa que afectó, no sólo a un prestigiado periodista, sino a los millones de personas que tenemos derecho a recibir información objetiva, independiente, fundamentada y confiable, sobre diversos temas.

Nos referimos a la cancelación del programa “Religiones del Mundo”, que durante 18 años mantuvo en las estaciones del grupo radiofónico Radio Centro el periodista Bernardo Barranco, y que se había ganado un nutrido auditorio por la calidad de sus informaciones, análisis y comentarios.

Como su nombre indica, el programa era de naturaleza ecuménica. Es decir, se refería a todas las religiones, sin referirse en particular a ninguna, ya fuere en favor o en contra, y siempre hablando de ellas con respeto, objetividad e imparcialidad. Y sobre todo, con amplios conocimientos sobre el tema.

clip_image001Bernardo Barranco. La censura de que fue objeto por presiones del alto clero significa un ataque más a la libertad de expresión y una manifestación del control de los grandes empresarios sobre los medios de comunicación.

Pero súbitamente, el pasado mes de abril, el programa desapareció del aire por órdenes de Carlos Aguirre, propietario de Radio Centro. El pretexto fue que Barranco había participado en un programa de la periodista Carmen Aristegui en otra estación y con ello rompió el compromiso de exclusividad que tenía con Radio Centro. Tal exclusividad, sin embargo, no está estipulada en ningún documento, y en los muchos años que “Religiones del Mundo” se mantuvo al aire, su conductor también intervino en al menos otros 69 programas, sin que ello le causara problemas.

En realidad, según el propio Barranco —y su opinión la comparten muchos periodistas— la anulación del programa fue resultado de las presiones de poderosos sectores del alto clero, concretamente los Legionarios de Cristo, el Opus Dei y la Arquidiócesis Primada de México, a quienes incomodaban sus bien documentados y agudos análisis y comentarios y el hecho de que en el programa diera voz a los dirigentes de otras religiones y de sectores, como Católicas por el Derecho a Decidir, que disienten de la política oficial de la Iglesia.

Las presiones de los Legionarios habían venido dejándose sentir por mucho tiempo, pues Barranco fue uno de los periodistas que desde un principio denunciaron las inmoralidades de Marcial Maciel, el corrupto y pederasta fundador de esa congregación, y la protección de que gozaba por parte de los demás dirigentes de la Legión. Pero el acoso se intensificó y llegó al clímax cuando —en vísperas de la elección de papa— Barranco comentó que el arzobispo primado de México, Norberto Rivera, a quien se mencionaba como “papable”, no podría llegar al cargo porque formaba parte de la “docena sucia” de cardenales acusados de proteger a curas pederastas.

Así, finalmente, su excelente y muy escuchado programa fue borrado de la programación de Radio Centro.

Este caso de censura por presiones eclesiásticas me recuerda la ofensiva que los Legionarios de Cristo lanzaron hace años contra la revista Contenido —de la cual fui miembro fundador y en la cual escribía yo en ese entonces— por haber sido la primera publicación mexicana de gran circulación que en un extenso reportaje denunció a Maciel. Como represalia por ello, y a petición de ese siniestro individuo —muy influyente en los medios políticos y económicos— grandes empresas que se anunciaban en Contenido cancelaron su publicidad y pusieron a la revista en graves aprietos económicos.

Por cierto, como detalle curioso, vale la pena comentar que el reportaje fue ilustrado con gran una foto de Maciel en la portada, y al verla en los puestos de periódicos, uno de los varios hijos que tuvo con diversas mujeres y ante los cuales usaba otras identidades, descubrió cómo se llamaba y que clase de individuo era realmente su padre.

Maciel y su banda no lograron destruir a Contenido en aquella ocasión. Y dudo mucho que puedan causar mayor daño a Bernardo Barranco. Tiene una capacidad profesional y un prestigio demasiado sólidos y bien cimentados para que actos de censura como este le hagan mella.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 28 de mayo de 2013

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