La ganadería silvopastoril, solución para el trópico

IMPACTO AMBIENTAL

La ganadería silvopastoril, solución para el trópico[1]

Juan José Morales

Contra lo que creen muchos ecologistas despistados, la deforestación registrada durante las últimas décadas en la península de Yucatán no es resultado del sistema milpero de tumba, roza y quema, sino de la expansión de la ganadería. Grandes extensiones de selva fueron arrasadas definitivamente para tales propósitos, a diferencia de la agricultura milpera, en que se permite la regeneración de la selva después de dos o tres años de cultivo.

clip_image001Aunque la ganadería silvopastoril tiene ciertos inconvenientes, parece la mejor opción para compaginar la ganadería con la conservación de la vegetación tropical y evitar la deforestación. En la imagen un potrero en Costa Rica, donde se trata de fomentar este tipo de actividad.

Pues bien, en el sureste de México tenemos ya 8.5 millones de hectáreas dedicadas a la ganadería, y se presenta el aparente dilema de aceptar que permanezcan deforestadas y empleadas con ese fin, o que retornen a su estado original y se pierda esa actividad productiva. Pero si usamos el calificativo «aparente» al referirnos al dilema, es porque las cosas no tienen necesariamente que plantearse en términos de una cosa u otra. En realidad, la ganadería y la selva pueden coexistir, y de este modo se lograría el doble propósito de proteger y conservar en cierta medida el medio ambiente original y utilizarlo con fines productivos.

En efecto, la Comisión Nacional para el Estudio de la Biodiversidad, la Conabio, está tratando de impulsar lo que se conoce como ganadería silvopastoril. Es decir, un sistema pecuario basado en la cría de ganado vacuno al cual no se alimenta en los tradicionales pastizales, sino con el follaje de árboles forrajeros y con pastos de corte, que para su cultivo no requieren agroquímicos, lo cual reduce los costos de producción y hace la carne, la leche y sus derivados, atractivos para ciertos consumidores que desean alimentos de los llamados orgánicos.

Obviamente, la gran ventaja de la ganadería silvopastoril es que con ella se evita o reduce la tala de árboles para crear potreros, e incluso se fomenta la reforestación de terrenos degradados. Todo ello conlleva, obviamente, la recuperación de muchas especies de fauna silvestre que dependen de la arboleda para refugiarse y obtener alimento.

En realidad, no hay un solo esquema o modelo de sistema ganadero silvopastoril, sino muchos, adecuados a las condiciones particulares de cada lugar. Pero todos tienen en común lo que podría llamarse el uso múltiple de los recursos y la protección ambiental. En vez, por ejemplo, de eliminar totalmente los árboles para reemplazarlos por pastos, se conserva cierto número de ellos que pueden rendir frutos o madera, para así tener productos adicionales a los de la ganadería misma. Y, desde luego, si se trata de árboles forrajeros, su follaje se emplea como alimento de las reses.

También, al proporcionar sombra, los árboles brindan un ambiente más acogedor al ganado, sobre todo al de razas europeas, que son poco tolerantes a la insolación y el intenso calor del trópico y cuando se sienten agobiados por él pastorean menos, llegan a dejar de comer, aumenta su temperatura corporal y su ritmo cardíaco, se reduce su capacidad reproductiva, baja su producción de carne y leche y se vuelven más susceptibles a enfermedades. Al tener en los potreros zonas de sombra donde la temperatura es varios grados menor que en campo abierto, esos animales se desenvuelven mejor.

De acuerdo con los especialistas, un sistema silvopastoril debidamente proyectado, en el cual se elija una buena combinación de especies de pastos y árboles, puede rendir entre 15 y 30% más leche y alrededor del 20% más carne que el habitual pastoreo extensivo. Un país que ha logrado muy buenos resultados en este terreno, es Colombia, del cual ciertamente hay bastante qué aprender.

Vale la pena, pues, ir pensando en adoptar sistemas de este tipo para recuperar, al menos en parte, las arboledas que se han sacrificado en aras de la ganadería extensiva tradicional.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 4 de octubre de 2013

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