Un falso meteorito y una real censura

ESCRUTINIO

Un falso meteorito y una real censura[1]

Juan José Morales

No vamos a abundar en el tema del falso meteorito de Ichmul ni sobre las versiones propaladas por creyentes en ovnis y visitantes del extramundo en el sentido de que en ese pueblo de Yucatán cayó un misterioso objeto de naturaleza desconocida y “forma humanoide” procedente del espacio exterior. Ya los expertos del Centro de Investigación Científica de Yucatán dejaron en claro que se trató simplemente de un material, llamado fulgurita, formado cuando la elevada temperatura del corto circuito de unos cables de alta tensión derribados por la caída de un árbol fundió los minerales del terreno.

Lo que hoy nos interesa del asunto es la censura de que fue objeto un cartón sobre ese tema del caricaturista Fernando de Anda Gorráez , “El Fer”, por parte del diario Excélsior y que fue la gota que derramó el vaso y lo hizo renunciar a seguir colaborando con ese periódico, en lejanos tiempos muy prestigioso —bajo la dirección de Fernando Scherer y otros reputados periodistas— y actualmente manejado con criterios puramente mercantilistas por la familia Vázquez Raña, propietaria también de hospitales y otros negocios.

clip_image002Este es el cartón burdamente adulterado por Excélsior para dejar impoluto al PRI y atacar a los maestros. No era esta la primera vez que ocurría tal cosa, y por ello su autor, Fernando de Anda Gorráez, quien es también caricaturista de la excelente revista El Chamuco, prefirió renunciar a colaborar en dicho diario.

Resulta que El Fer elaboró un cartón sobre el alboroto causado por el supuesto meteorito —que aquí reproducimos con los cambios que arbitrariamente se le hicieron—, en el cual un lugareño dice al reportero que lo entrevista acerca de los temores de que aquello fuera una señal del fin del mundo: “¿Cuál meteorito. Las señales del apocalipsis están en las reformas del PRI.” Pero, antes de publicarlo, Excélsior modificó este texto para dejarlo en “¿Cuál meteorito. Las señales del apocalipsis están en las marchas de la CNTE.”

Con ello, se cambiaba totalmente el sentido de la caricatura y la intención de su autor, presentándolo como enemigo del movimiento magisterial.

El hecho fue denunciado por Fernando en su cuenta de Facebook, en la cual también anunció que, después de siete años de haber sido colaborador del periódico, “su dirección editorial me orilla a renunciar. Una cosa es que tengan una línea editorial y otra que manipulen mi trabajo para adjudicarme una opinión que no es mía”.

Ante las numerosas protestas que ese acto de censura levantó, el director de Excélsior, Pascal Beltrán del Río, se vio obligado a difundir una disculpa en su cuenta de twiter y posteriormente a publicar el cartón original, aunque sin ninguna explicación ni la menor alusión a lo acontecido. Pero, en un encomiable acto de dignidad, el caricaturista mantuvo su renuncia, pese a las dificultades económicas que implica perder una fuente de ingresos económicos. Y tomó tal decisión debido a que esta no era la primera vez que sus trabajos eran objeto de censura o de modificaciones arbitrarias para distorsionar su sentido, hechas sin su consentimiento o conocimiento.

Desde aquí nuestra solidaridad con El Fer, una víctima más de los hombres de negocios que por el solo hecho de comprar un diario, una revista, una estación de radio o una televisora, se cuelgan el inmerecido título de periodistas pero en realidad son simples negociantes que manejan la información como mercancía a disposición del mejor postor. Y como los mejores postores son —por supuesto— el gobierno y las grandes empresas, esa mercancía, la información, tiene que ser seleccionada, elaborada y empacada al gusto del cliente, adulterándola por completo si es necesario, para así dejar totalmente satisfecho al comprador. El caso que hoy mencionamos es un buen ejemplo de ello.

Comentarios: kixpachoch@yahoo.com.mx


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 7 de noviembre de 2013

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