Los ositos de peluChi bioenergizados

ESCRUTINIO

Los ositos de peluChi bioenergizados[1]

Juan José Morales

Aunque constantemente encuentro por aquí y por allá nuevas formas de timar al prójimo mediante seudoterapias, seudomedicinas y la charlatanería en general, no deja de sorprenderme hasta qué grado puede llegar la credulidad humana. Acabo de toparme, por ejemplo, con un insólito método para sacarle dinero a los ingenuos: la venta de ositos de peluChi. Sí. PeluChi. No es error ortográfico. Lo que se vende son ositos de peluche que a primera vista no tienen nada de particular pero —según los embaucadores que los producen— están cargados con Chi o Qi, esa imaginaria energía biónica que según las viejas y ya desacreditadas ideas de la medicina tradicional china precientífica, alimenta a todos los organismos y cuyo correcto flujo por el cuerpo es indispensable para mantener la salud.

clip_image001Un muestrario de los “encantadores peluches CHI-Energie, el encanto de pequeños y mayores”. Son de “material lavable a mano con agua templada sin perder sus propiedades” y diseñados por “la mundialmente conocida empresa de Barbara Bukowski en Suecia”. El modelo Ángel de la Guarda viene con vestido sin costo extra, aunque sólo en color blanco. Hay también perritos y gatitos “tratados bioenergéticamente”

El relleno de los ositos —dice la publicidad— está “tratado bioenergéticamente con la tecnología CHI-Energie”, por lo cual “emite vibraciones positivas y armoniza el organismo. Esta tecnología es un procedimiento de energetización en el cual energías naturales son transmitidas a diferentes materiales de forma duradera. El efecto armonizador es un ordenamiento de energías naturales y completamente libre de efectos secundarios.”

¿Y cómo funciona el osito modelo Polar Baby de 700 pesos, o el más barato Ángel de la Guarda de 500? Sencillísimo: sólo hay que abrazarlo tiernamente. O si tienes los brazos ocupados porque prefieres trenzarte en amoroso encuentro con tu pareja, no hay problema. Con sólo poner al simpático osito a tu lado en la cama será suficiente para recibir sus benéficos efluvios, pues “ya hay un efecto armonizador.” Si lo dudas, puedes preguntar a los expertos de Aura Chakra Image (Aura Holistic Energy, de Barcelona), quienes “han verificado una mayor serenidad y armonización en todo el organismo que está en contacto con el peluche/cojín.”

Esos misteriosos expertos comprobaron que la cercanía de uno de estos ositos produce cambios en el aura de la persona. Por principio de cuentas, “puede observarse un cambio muy importante en el color”. Además, “en las gráficas de los chakras se observa que aumentan su fuerza y en las gráficas del aura observamos más armonización en la gráfica cuerpo-mente, más armonía en ella y más relajada. También aumenta su energía Ying”.

¡Ah!, porque los encantadores ositos de peluChi no sólo fortalecen el Qi, sino además, y sin costo extra, actúan sobre el Ying y el Yang, que son otras dos imaginarias “fuerzas fundamentales opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas.” Aunque probablemente no a todos los compradores de los tales muñecos les agradará saber que les intensificarán el Ying, pues supuestamente éste es “el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción”, en tanto que el Yang “es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración”.

Y por si todavía hubiera por ahí algún escéptico que no se trague esta sarta de embustes, asegura la publicidad que mediante análisis de una gota de sangre “se pone de manifiesto que el contacto con peluches Chi, tanto en adultos como en niños, se aprecia una mejor estructura de la gota, baja el estrés y mejora la oxigenación, lo que se refleja en una mayor armonía”.

En pocas palabras: una letanía de afirmaciones sin sentido, levemente aderezada con algunos términos científicos y referencias a energías inexistentes. Pero al parecer sobran cándidos compradores de los tales ositos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 27 de marzo de 2014

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