La Internet y sus efectos sobre la religión

ESCRUTINIO

La Internet y sus efectos sobre la religión[1]

Juan José Morales

Una de las tradiciones más extendidas y arraigadas en la sociedad norteamericana —especialmente en los pueblos y pequeñas ciudades— es la pertenencia a una congregación religiosa. Es decir, a un grupo de fieles que asisten regularmente a determinado templo, se conocen entre sí, realizan actividades conjuntas de carácter social, cultural, deportivo y recreativo, y mantienen una relación personal con el sacerdote.

Pero esa añeja tradición está debilitándose, y en buena medida la causa de ello es la Internet. Así lo reveló una investigación de Allen Downey, científico informático del Colegio de Ingeniería Olin en el estado norteamericano de Massachusetts.

clip_image002Las estadísticas indican que en Estados Unidos la gente —en especial los jóvenes— asiste cada vez menos a los templos. En muchos lugares, ello ha obligado a cerrar algunos, o a fusionarlos con otros para poder mantener una cantidad adecuada de feligreses y solventar sus gastos de operación.

Su estudio fue realizado a partir de la información recopilada por la Encuesta Social General, una muy confiable y prestigiada indagación sociológica que desde hace más de 40 años lleva a cabo regularmente la Universidad de Chicago para medir las actitudes y características demográficas de la población norteamericana. En esa encuesta, además de datos sobre nivel socioeconómico de los entrevistados, grado de educación, edad y otras cuestiones por el estilo, se pregunta a los entrevistados cuál es su preferencia religiosa, qué religión practicaba su familia, si recibió educación religiosa o no, y —en estos tiempos— cuántas horas pasan semanalmente en la Internet.

Pues bien, la encuesta mostró que en 1990 sólo el 8% de los habitantes de Estados Unidos manifestó no tener ninguna preferencia religiosa. Veinte años después, en 2010, el porcentaje se había más que duplicado, para llegar al 18%. En números absolutos, esto significa que en ese lapso 25 millones de norteamericanos dejaron de formar parte de una congregación religiosa.

En busca de una explicación al fenómeno, Downey analizó cuidadosamente los datos de la encuesta para tratar de establecer posibles correlaciones entre la pérdida de interés por la religión y algún cambio en las costumbres o las condiciones de vida. Así encontró tres elementos que parecen ser los factores principales: un menor grado de educación religiosa en la infancia, un mayor nivel de educación universitaria y un incremento del tiempo que la gente —especialmente las personas jóvenes— pasa en línea.

Desde luego —dice el investigador— el hecho de que de 1990 en adelante haya habido una permanente disminución en el número de niños que reciben educación religiosa influye en el hecho de que en la edad adulta no se interesen por pertenecer a una congregación. Pero más importante que eso es, a su juicio, el hecho de que cada vez más personas llegan a la universidad. En la década de 1980, dice, el 17.4% de los norteamericanos tenían estudios de ese nivel. Treinta años después, en la primera década del presente siglo, el porcentaje se había elevado a 27.2%.

Sin embargo, en su opinión el factor decisivo ha sido la Internet. En la década de 1980 —explica— su uso era prácticamente nulo, pero en 2010 el 53% de la población pasaba dos horas a la semana en línea y el 25% navegaba más de siete horas. Este aumento coincide estrechamente con la disminución de la afiliación religiosa.

Y es muy explicable que así sea. Cuando una persona vive en una comunidad pequeña, homogénea, donde casi todos sus vecinos, amigos, parientes y conocidos tienen costumbres similares —incluso de tipo religioso— tiende a integrarse a ese conjunto. Pero a través de la Internet, señala Downey, se abren posibilidades de que gente en tales condiciones pueda encontrar información sobre personas de otras religiones (o ninguna), e incluso interactuar con ellas a nivel personal.

O, para decirlo en otras palabras: se le abre el mundo, encuentra un vasto panorama de ideas, pensamientos y opiniones que antes le era inaccesible.

Así pues, la Internet comienza a agrietar esa institución social norteamericana que parecía maciza e indestructible: la congregación religiosa.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 21 de mayo de 2014

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