La obesidad como pandemia

IMPACTO AMBIENTAL

La obesidad como pandemia[1]

Juan José Morales

La Organización Mundial de la Salud ha lanzado la voz de alarma: la obesidad se está convirtiendo en una verdadera pandemia que afecta casi a uno de cada tres habitantes de este planeta. Y ello puede ocasionar graves problemas económicos, sociales y desde luego médicos en un futuro inmediato.

Según las estadísticas más recientes, hay en el mundo 2 mil 100 millones de personas cuyo peso está por encima de lo recomendable y de ellas mil millones o más francamente pueden considerarse obesas. Esto significa que casi el 30% de la población mundial padece sobrepeso u obesidad. Aunque, desde luego, hay naciones donde este problema es mínimo. En China, por ejemplo, sólo el 4.4% de las mujeres y el 3.8% de los hombres estaban en tal condición.

clip_image001Productos de la comida chatarra. El cambio en los hábitos alimenticios, con un fuerte incremento en el consumo de grasas, carbohidratos y bebidas gaseosas, es una de las causas más importantes de sobrepeso y obesidad, que ya se presentan no sólo en los países más ricos sino también en los más pobres, donde, paradójicamente muchos de sus habitantes sufren graves problemas de desnutrición.

Pero, sobre todo, el informe señala que la obesidad ha ido en incesante aumento durante más de tres décadas, y que afecta cada vez más a las mujeres. Los países en los que ha sido mayor el incremento en el número de mujeres obesas son Egipto, Arabia Saudita, Omán y Bahrein en el mundo árabe, y Honduras en América Latina. Y en el caso de los hombres, el aumento en el número de gordos se ha registrado sobre todo en Bahrein, Kuwait y Arabia Saudita en las naciones árabes, así como en Nueva Zelanda y —como era de suponerse— en los Estados Unidos. Pero México no se salva de esta verdadera plaga. Según datos de 2012, el 37.5% de las mujeres y el 26.8% de los hombres son obesos.

Para entender mejor las cosas, hay que recordar que el sobrepeso y la obesidad se determinan de acuerdo con el llamado Índice de Masa Corporal —IMC para abreviar—, el cual es una relación entre peso y estatura. Se calcula dividiendo el peso en kilogramos de la persona entre el cuadrado de su estatura en metros. Por ejemplo, si una persona mide 1.60 y pesa 60 kilos, se divide 60 entre 2.56, que es el cuadrado de 1.60, y se obtiene 2.34. Ese es su IMC. Un individuo de igual estatura que pese 80 kilos, tendría un IMC de 31.25.

Ahora bien: conforme a los parámetros establecidos por la OMS, si una persona tiene un índice de masa corporal o IMC superior a 25 se considera sobrepeso. Y si rebasa los 30, ya cae en la definición de obesidad. En los ejemplos anteriores, el primer individuo —1.60 y 60 kilos— tendría un peso normal, pero el segundo ya caería en la clasificación de obeso.

Pero el sobrepeso y la obesidad no son sólo cuestión de apariencia física, sino que tienen serias y profundas implicaciones médicas. Quien se halla excedido de peso está más expuesto a una serie de enfermedades y trastornos, como diabetes, hipertensión, osteoartritis, crecimiento anómalo del corazón, embolias y ciertos tipos de cáncer. Igualmente, es más propenso a sufrir acumulación de colesterol y triglicéridos en la sangre —lo cual conlleva el riesgo de infarto— y resistencia a la insulina, que a su vez dificulta el tratamiento de la diabetes en caso de padecerla.

Las enfermedades y trastornos derivados de la obesidad y el sobrepeso significan para los sistemas de salud una carga adicional que puede llegar a ser excesiva. En México, tanto el IMSS como el ISSSTE se ven cada día más agobiados con la atención a enfermos de diabetes y de padecimientos cardiovasculares ocasionados por la obesidad.

Si no se logra detener la expansión de esta verdadera pandemia, los sistemas de salud sencillamente colapsarán ante el número de enfermos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 7 de julio de 2014

El misterio de las centellas (947)

El misterio de las centellas (947)

4 de julio 2011, 5 PM. Mi marido y yo estábamos viendo la televisión en una cabaña que alquilamos, hubo unos muy buenos truenos y relámpagos. La tormenta pasaba fuera y de repente por encima de nosotros en la cima de nuestro techo de la sala de la familia oímos un estallido y un chisporroteo y al mismo tiempo vimos una bola de luz que estuvo allí por unos pocos segundos. La escuchamos y la vimos y luego se había ido. Al mismo tiempo, la luz había parpadeado tan rápido que pensé que afectaría a los aparatos. Pero todo estuvo bien, excepto un reproductor de vídeo/DVD más antiguo, que no va a funcionar ahora. No había olor, marcas de quemaduras ¡nada! Revisamos fuera de la cabina, en el ático nada, nada había saltado alguno de los interruptores, ningún signo de que algo hubiera ocurrido… ¿qué era?

Connie Forbis

Duchesne, Utah USA