El circo del Niño Verde

ESCRUTINIO

El circo del Niño Verde[1]

Juan José Morales

Es bien conocida aquella expresión «”que se remonta a tiempos del Imperio Romano»” de que al pueblo hay que darle pan y circo, para así mantenerlo contento y entretenido mientras los ricos y poderosos hacen de las suyas desde el gobierno. En México, ahora, el pueblo no recibe pan, pero sí circo. Mucho circo. Y uno de los bufones que se encarga de distraerlo es ese individuo de nombre José Emilio González, mejor conocido por su mote de El Niño Verde, aunque más bien es un junior que vive, y muy bien, de la herencia recibida de su padre: el llamado Partido Verde Ecologista de México.

Actualmente, para desviar la atención de los verdaderos problemas nacionales, el seudopartido del personaje en cuestión se ha erigido en campeón de los derechos de los animales y mantiene una campaña para que se prohíba en todo el país el uso de animales en los circos y en cualquier otro espectáculo. Ya ha logrado que en varios estados y municipios se dicten leyes en tal sentido, y en el DF ha fue aprobada una similar, que aún no entra en vigor.

clip_image001El Niño Verde. Para él y su negocio llamado Partido Verde Ecologista, los animales son meras cuestiones decorativas o banderas con las cuales finge ser un partido defensor del medio ambiente. Pero ha sido repudiado por los auténticos partidos ecologistas de Europa. Solamente lo toman en cuenta algunos minúsculos partidos de Latinoamérica a los cuales «maicea» con migajas de los vastos recursos públicos que obtiene gracias a su actuación como satélite del PRI.

Esa campaña se basa en el supuesto de que el solo hecho de mantener a los animales cautivos y se les adiestre para lograr que se comporten de cierta manera constituye un maltrato y una crueldad. Pero millones de personas hacen lo mismo con sus animales domésticos «”perros principalmente»”, y nadie considera una crueldad que a estos animales se les mantenga encerrados en casa «”muchas veces en un minúsculo patio»”, únicamente se les saque a la calle encadenados o sujetos a una correa que impide su libertad de movimientos, y se les alimente sólo con insípidas croquetas para que sus excrementos sean más manejables.

La realidad es que los animales en los circos están sujetos a las normas de la Ley General de Vida Silvestre, y si bien hay casos de maltrato, en general se les mantiene en adecuadas condiciones y se les atiende debidamente, pues a quienes menos conviene maltratarlos para no correr riesgo de lesionarlos o volverlos agresivos y difíciles de manejar, es a sus adiestradores y a los propietarios de los circos.

Por lo demás, si se considera que adiestrar animales es cruel e inhumano, ¿habrá también qué prohibir la charrería, que implica modificar el comportamiento natural de los caballos e incluye actos como el coleo de reses? Más todavía: ¿van a prohibirse los zoológicos y los acuarios porque a los animales se les confina en espacios reducidos «”incomparablemente menores que las sabanas, las selvas, las praderas o el océano»”, aunque en algunos casos sean parecidos a su ambiente natural?

El Niño Verde «”que lleva una vida principesca, con residencias en varias ciudades de México y hasta un yate»”, sin duda podrá darse el lujo de ir de paseo a África para contemplar leones, cebras, jirafas, elefantes y rinocerontes en libertad y en pleno campo. Y «”dado que dispone de un lujoso yate y una elegante suite en Cancún»”, sin duda sale a excursiones de buceo para deleitarse con el espectáculo de la vida marina. Pero para la inmensa mayoría de la gente, circos, zoológicos y acuarios constituyen la única posibilidad de ver animales salvajes de carne y hueso.

Por otro lado, como ha hecho notar Guillermo Haro, procurador federal de protección al ambiente, el verde escuincle simplemente trata de que se prohíba el uso de animales en espectáculos, sin preocuparse por la suerte ulterior de los más de dos mil que actualmente hay en los circos, y a los cuales no se puede poner en libertad por obvias y muy diversas razones. ¿Acaso pretende que se les sacrifique?

Este individuo, que aspira a ser gobernador de Quintana Roo, es lo bastante hábil para hacer como que hace pero sin hacer nada realmente, y de este modo simular que se preocupa por el medio ambiente y los problemas del país aunque en la práctica sólo se ocupa de asuntos banales y su verdadera función es distraer a la gente mientras el gobierno hace de las suyas. ¿Lo ha oído usted alguna vez, por ejemplo, hablar de los graves daños ambientales que provocará la técnica de fracking para extraer gas natural? No. Jamás ha dicho una palabra en contra. En cambio, apoya la llamada reforma energética, que abrirá las puertas a esa nociva técnica.

Pero, por desgracia, hay ingenuos que se dejan engañar por el circo del Niño Verde.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 25 de junio de 2014

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