Cuando los charlatanes no se miden

ESCRUTINIO

Cuando los charlatanes no se miden[1]

Juan José Morales

Como se dice en el lenguaje popular, hay gente que no se mide. Por ejemplo, los charlatanes que —según reza el anuncio que ilustra este comentario y que me hizo llegar una amiga muy apreciada—, ofrecen curar, como es habitual entre tales estafadores, ya no sólo el cáncer y otras enfermedades relativamente comunes y conocidas, sino también nada más ni nada menos que el ébola, una devastadora y mortífera enfermedad que trae de cabeza a las autoridades sanitarias de docenas de países, pues está causando estragos en África, existe el constante peligro de que se propague a otras regiones del mundo y contra la cual hasta ahora han resultado inútiles todos los esfuerzos de la medicina moderna.

clip_image001Este es el anuncio que, a ciencia y paciencia de las autoridades sanitarias, apareció en un diario de Coatepec, Veracruz, y en el que unos timadores prometen curar o prevenir cientos de enfermedades, incluso el ébola, un padecimiento que hasta ahora ha desafiado a la medicina moderna.

Los primeros casos de ébola —recordemos — se diagnosticaron simultáneamente en 1976 en una aldea de Sudán y otra cercana al río Ébola en la actual República Democrática del Congo, antes llamada Zaire y en tiempos de la dominación colonial de África, Congo Belga. Desde entonces han ocurrido brotes epidémicos en diversas ocasiones, aunque siempre confinados al continente africano.

Se transmite por contacto directo con los fluidos corporales del paciente, o sea sangre, orina, vómitos, excremento y al parecer también sudor. Es una enfermedad terrible. Se inicia con fiebre, escalofríos, intenso dolor de cabeza músculos y articulaciones, vómitos, diarrea y dolor abdominal, y en su fase avanzada ocasiona hemorragias masivas que causan la muerte. El índice de mortalidad varía entre 25 y 90%.

El gran problema con el Ébola —dice la Organización Mundial de la Salud — es que no existen vacuna ni tratamiento específico. Se están probando algunos medicamentos, pero se hallan todavía en la fase experimental y hay cierta reticencia por parte de los investigadores para aplicarlos a seres humanos.

Esa es, pues, la situación real respecto al ébola.

Pero volvamos a los embaucadores que en un periódico de Coatepec hicieron publicar el anuncio que comentamos. Ellos por lo visto han logrado lo que los mejores expertos del mundo aún intentan infructuosamente, o sea tener la cura —o la vacuna, no está muy claro en el anuncio— contra el ébola. Y no mediante algún revolucionario medicamento, sino con el procedimiento más socorrido de los charlatanes: el magnetismo.

Curar o prevenir el ébola, por lo demás, es sólo uno entre los numerosos prodigios que estos ladrones —no puede calificárseles de otra manera — afirman poder realizar, e incluso garantizar por escrito. Del texto publicitario se infiere que tienen, o dicen tener, la cura para 300 enfermedades, lo mismo infecciosas que degenerativas, mentales o de cualquier otro tipo.

Al leer semejante sarta de mentiras no puede uno menos que preguntarse dónde están y para qué sirven las autoridades del sector salud y las de la Profeco, que no mueven un dedo para impedir este descarado timo. Cualquier médico o estudiante de medicina sabe muy bien que ni la obesidad ni la insuficiencia renal se curan con imancitos. Mucho menos la influenza H1N1, que como se recordará, fue motivo de alarma en 2009 ante el temor de una pandemia. Tampoco una pulmonía puede curarse con “frecuencias” ni con magnetismo.

Pero, en fin, si —como comentábamos en esta misma columna — nuestros legisladores nos endilgan toda clase de mentiras sobre las bondades de la privatización del petróleo y la electricidad, ¿por qué no pueden hacer lo mismo unos merolicos de pueblo?

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 14 de agosto de 2014

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