El supuesto mango sin semilla

IMPACTO AMBIENTAL

El supuesto mango sin semilla[1]

Juan José Morales

Quizá en estos días escuche o lea la noticia de que en la Universidad Agrícola de Bihar, en la India se ha creado una nueva variedad de mango sin semilla, denominada Sindhu, con pulpa de suave textura, dulce, jugosa, con menor contenido de fibra y sabor especialmente agradable, que resulta una verdadera delicia gastronómica. Pero no le haga mucho caso. Ni el mango en cuestión carece de semilla, ni es realmente un nuevo producto.

clip_image001El mayor productor de mango es la India, con la mitad del total mundial, seguido por China, pero ninguno de esos países es gran exportador de la fruta. Casi 99% de la que ahí se cultiva se consume localmente.

Se trata de uno de esos casos de información mal interpretada, pero como resulta de particular interés para el público, comienza a difundirse y cobrar visos de veracidad hasta que termina por aceptarse como cierta antes de que haya tiempo de aclararla.

En realidad, esa variedad de mango ya se produce desde hace unos 20 años en la India, y fue desarrollada en otra universidad. En la de Bihar lo único que se hizo fue cultivarla experimentalmente para determinar sus posibilidades de adaptación a diferentes condiciones naturales y los rendimientos que podrían esperarse. Cuando se informó de los resultados de la investigación y de las ventajas que ofrece esta nueva variedad, algún periodista de una importante agencia noticiosa india entendió, erróneamente, que se trataba de un nuevo producto agrícola y echó a circular la versión de que los científicos de esa institución habían obtenido un revolucionario mango sin semilla que constituía una extraordinaria hazaña genética, comparable al desarrollo de las uvas sin semilla.

Y aquí cabe precisar que el mango es originario de la India, de donde su cultivo fue llevado a todas las regiones tropicales del planeta, y que ese país no sólo es el mayor productor mundial y en él se cultivan cientos de variedades «”muchas de ellas conocidas en México»”, sino que también se realiza una intensa investigación botánica y agronómica que permite obtener constantemente nuevas variedades.

Pero, como decíamos, la de la noticia en cuestión realmente no carece de semilla. La tiene, sólo que más pequeña y delgada. Mientras en los mangos de las demás variedades el peso de la pepita representa entre el 15 y el 30% del total, en esta equivale sólo al 10%.

Desde luego todo aquel que haya comido mango sabe lo que significaría tener uno sin semilla, que fuera sólo pulpa. Se evitaría el engorro de tener que separar una de la otra. Pero hay quienes dicen, por lo contrario, que buena parte del placer de comer un mango «”ya sea solo o aderezado con sal y chile»” estriba precisamente en dejar para el final la semilla y recorrerla minuciosamente con los dientes para sacarle hasta el último trozo de pulpa.

De cualquier manera, ya sea que uno comparta o no esta última opinión, un mango con semilla pequeña y mayor contenido de pulpa resulta muy atractivo. Por eso los agrónomos indios creen que tendrá un gran potencial de exportación y sin duda no tardará en ser adoptado por los productores de otros países.

Pero no espere tenerlo pronto en su mesa. Se encuentra todavía en la fase de investigación y pasarán al menos cinco años antes de que entre a la etapa de explotación comercial masiva. Y, desde luego, pasará todavía más tiempo antes de que su cultivo se generalice.

Así pues, no coma ansias. Mejor, ahora que es temporada, coma la variedad de mango que más le apetezca entre las muchas que hay en el mercado.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 11 de agosto de 2014

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