Ya vienen las hermanas de la caridad

ESCRUTINIO

Ya vienen las hermanas de la caridad[1]

Juan José Morales

El título de hoy para esta columna podría ser también «Una sola pregunta, sólo una».

Es la que hizo una legisladora del PRD el pasado miércoles 29 de julio durante las discusiones sobre la llamada reforma energética (léase privatización del petróleo, el gas y la electricidad). Fue una interrogante muy simple. Pidió que se le informara «”o más bien que se informara a todos los mexicanos»” en qué país han disminuido las tarifas eléctricas después de una privatización del servicio. Pidió que se le mencionara uno. Uno solo.

Los legisladores del PRI, el PAN, el Panal y el negocio del Niño Verde, permanecieron totalmente mudos, mirando en todas direcciones como si la Virgen les llamara o no hubieran entendido la pregunta.

Y es que no hay un solo caso en que en algún país la privatización de la electricidad «”o del agua, o del petróleo, o de los ferrocarriles, o de cualquier otro bien o servicio de la nación»” haya tenido como consecuencia una disminución de tarifas y precios. Por lo contrario, en todos los casos, invariablemente, el resultado ha sido exactamente el opuesto. Es decir, se han elevado. Y por lo general de manera exorbitante.

clip_image002Si el cuento de Pinocho se hiciera realidad en la política mexicana, así se verían los legisladores del PRIAN y sus satélites que no cesan de mentir respecto a los supuestos beneficios que nos traerá la privatización del petróleo y la electricidad.

Sin embargo, priístas, panistas, p(anales) y niñosverdes, pretenden tomarle el pelo a los mexicanos con el cuento de que tras la privatización pagarán menos por la electricidad. También, un legislador priísta quintanarroense, Raymundo King de la Rosa, subió a la tribuna no sólo para reforzar ese cuento de hadas, sino para asegurar que las empresas privadas harán llegar la electricidad hasta remotas poblaciones que ahora carecen de ese servicio.

En verdad, resulta ofensivo que ese señor King nos considere a los mexicanos lo bastante estúpidos para creer semejante cosa. Equivaldría a suponer que esas transnacionales vienen en calidad de hermanas de la caridad, preocupadas por el bienestar de los mexicanos pobres, para dotarlos de servicios básicos. Nada de eso. Vienen a obtener ganancias. Las mayores que puedan. Y obviamente no van a hacer cuantiosas inversiones para tender redes de conducción hasta caseríos aislados donde el consumo será mínimo y en vez de ganancias tendrán pérdidas.

Pero, paradójicamente, mientras nuestros propios diputados y senadores mexicanos «”los del PRI, el PAN, el Panal y el PVEM, aclaro»” traten de engañarnos de ese modo y nos pintan un idílico panorama de bondadosas empresas extranjeras que vendrán a derramar beneficios en México, un prominente político norteamericano nada sospechoso de izquierdista, radical o enemigo de la libre empresa, Jerry Brown, el gobernador de California, vino a alertarnos sobre la dura realidad que nos espera.

Tras una visita a la Cámara de Senadores, Brown advirtió que a los mexicanos, esas empresas «se los van a comer vivos», aunque matizó sus palabras diciendo que hay que establecer estrictas regulaciones para evitar que tal cosa ocurra.

«˜»˜Al final es el pueblo el que paga»™»™, concluyó.

Y, ciertamente, Brown sabe muy bien de qué habla. Tras la privatización de la electricidad en su estado, que pasó a manos de la empresa Enron, las tarifas aumentaron monstruosamente, hubo repetidos y constantes cortes del suministro, y se descubrió que Enron lo hacía a propósito para subyugar a los consumidores. A los usuarios, el asunto les costó cientos de miles de millones de dólares, y al propio gobierno de California, diez mil millones.

Así pues, usted sabrá a quién creerle: si a los diputados y senadores que nos hablan de lo maravillosamente bien que nos irá después de privatizar el petróleo y la electricidad, o a Brown, que sufrió en carne propia las consecuencias de haber hecho tal cosa.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 12 de agosto de 2014

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