¿Son los piranómetros las naves de los Marcianitos Verdes?

Piranometro1Por su tamaño tal vez podría ser así, pero los piranómetros en realidad miden la radiación solar.

Piranometro2Se trata de aparatos que tienen un sensor que mide la densidad de flujo de radiación solar, en kilovatios por metro cuadrado (KW/m2). Su cúpula (en realidad son dos cúpulas, una dentro de otra) no guarda a los Marcianitos Verdes sino a un sensor capaz de medir la radiación solar en un campo de 180°.

Piranometro3Básicamente es un termopar que mide la radiación incidente a través de las dos cúpulas semiesféricas de vidrio. El interior está pintado de negro para absorber la radiación.

Piranometro4Pero ojo, esa absorción de la radiación solar es sólo para que se genere un flujo de calor y active el termopar. De ninguna manera quiere decir que absorben la energía de los autos, subestaciones eléctricas y demás lindezas que se le achacan a los Marcianitos Verdes y su famoso Efecto Electromagnético (aquel que dicen que produjo el gran apagón de Nueva York).

Piranometro5La gran diferencia entre los piranómetros y los platos voladores es que aquellos sí existen y son utilizados en los centros meteorológicos y de investigación universitaria, mientras que los otros son pura entelequia. Lástima, los Marcianitos Verdes se quedaron sin sus vehículos.

Piranometro6Vía Manuel Borraz Aymerich

Piranometro7

Piranometro8

Piranometro9Fotografía tomada en el interior del Área 51 1/2

Kenia, escándalo de “sanador milagroso” golpea la profunda fe en las iglesias

Kenia, escándalo de “sanador milagroso” golpea la profunda fe en las iglesias

Una exposición ha planteado un furor por la explotación de un autoproclamado profeta de los pobres. Si bien estos casos no son nuevos, este último ha provocado una fuerte reacción.

Por Ariel Zirulnick

20 de noviembre 2014

Nairobi, Kenia – Él es un autoproclamado moderno profeta, un “sanador milagroso” que ha atraído a miles de personas a su “iglesia” de Nairobi con pretensiones de ser capaz de curar todo, desde la falta de hijos al VIH/SIDA.

Pero el mes pasado, el programa de noticias de investigación “Inside Story” expuso aquí a Victor Kanyari, que dirigía el Salvation Healing Ministry, como un charlatán. El programa reveló la elaborada actuación del Sr. Kanyari y un grupo de seguidores devotos que ayudan a perpetuar sus afirmaciones al hacer falsos testimonios y poner en escena “curaciones” delante de la congregación.

Estos casos no son nuevos – pero el retroceso en esta ocasión es significativo. Muchos kenianos están indignados de que Kanyari ha explotado fácilmente la confianza generalizada en las instituciones eclesiásticas y dirigirse a los pobres, muchos de los cuales están desesperados y dispuestos a pagar honorarios pequeños para obtener la ayuda que Kanyari prometió. El caso ha provocado una oferta por la nueva regulación, con el fiscal general anunciando la semana pasada una prohibición indefinida de inscribir a cualquier nueva iglesia. Y para la corriente principal de cristianos, se plantea la preocupación de que disminuirá la fe en la honestidad de la mayoría de los puntos de venta religiosos.

“Una persona como yo no va” con alguien como Kanyari, dice John Masinde, un pastor pentecostal en Nairobi – más bien, dice, lo hará alguien que vive en un barrio pobre que lucha por salir adelante.

“En una economía como ésta, usted encontrará que hay millones de personas que viven con una comida al día que no pueden pagar una buena atención médica, que han ido a la escuela pero que no tienen un puesto de trabajo”, dice. “Los escenarios son fértiles para que la gente venga y ofrezca una cura milagrosa”.

Todas las instituciones religiosas en Kenia se supone que deben registrarse con el gobierno, pero el proceso descrito por los líderes de la iglesia es laxo. Y mientras que los principales cristianos, las iglesias evangélicas y católicas tienen cada una organizaciones paraguas para representar a sus miembros, cuentan sólo con una fracción de las iglesias en Kenia como miembros, y los líderes no tienen autoridad para hacer cumplir las normas o dejar la mala praxis. Ha habido muy poco para detener la proliferación de los “curanderos milagrosos”.

En este caso, Kanyari negó las acusaciones, diciendo poco después de que el programa Salió al aire, “¿Por qué la gente cree tanto en Mohamed Ali (el periodista) y no en el profeta Kanyari?… Mohamed Ali está en contra de la iglesia, ¿cómo lo ve usted?”

Él no ha sido acusado legalmente, y parece estar practicando como siempre, aunque la policía ha dicho que pronto comenzarán a entrevistar a personas que dicen haber sido estafados por Kanyari. La exposición de la TV reveló un engaño profundo: En una de las partes más condenatorias del programa, un ex asistente sostiene que Kanyari utiliza permanganato de potasio, compuesto químico, que se vuelve rojo cuando entra en contacto con el agua, para lavar los pies de los feligreses para convencer a la gente que su oración está causando sangre – y la enfermedad que viene en ella – para lixiviarla fuera de sus cuerpos. Sus asistentes también escondieron agujas en sus manos, que luego vertieron en los baños de pies para agregar a la ilusión.

Desesperación

Tanto las circunstancias difíciles y alguien que parece tener soluciones, atrae a la gente a Kanyari, según algunos observadores.

“La gente está en la pobreza y están buscando soluciones rápidas”, dice Oliver Kisaka Simiyu, el secretario general adjunto del Consejo Nacional de Iglesias de Kenia, la organización que representa a las principales iglesias cristianas.

“Ellos no saben que él ha puesto agujas en sus manos, potasio (permanganato) en sus dedos. Sólo ven salir agujas (de los baños de pies, donde sus ayudantes habían bañando sus pies)”, explica. “¿Qué es un milagro? ¡Es un hecho inusual!” Y Kanyari, como se ve en el documental, era bueno para hacer que suceda lo inusual.

Sin embargo, no se trata sólo de la desesperación, dice el Rev. David Oginde, vice presidente de la Alianza Evangélica de Kenia y obispo de Christ is the Answer Ministries, una iglesia pentecostal en Nairobi. Kanyari dio a la gente respuestas, o al menos la sensación de que alguien estaba en control, dice, en un mundo cada vez más agitado con demasiadas preguntas.

Aprovechando la iglesia

Pero para muchos kenianos, a pesar del incidente ocasional de comportamientos fraudulentos, las iglesias permanecen en alta estima – a diferencia del gobierno, los medios y los sindicatos.

“Ese nombre alto se convierte en un activo, y es este el activo que los ladrones podrían usar”, dice el Sr. Kisaka.

“Si quieres hacer las cosas a través de o quieres acceder a ciertas cosas, si vienes en nombre de la iglesia atraes menos cuestionamiento”, dice Kisaka. “Nadie espera que alguien que viene en nombre de la iglesia haga esto”.

Kisaka sostiene que es el gobierno, no Kanyari, es en última instancia el culpable. Él lo llama un producto de la cultura oficial, y dice que la corrupción tan frecuente en el gobierno deja a todos en busca de su oportunidad de hacer dinero.

“Kanyari es un keniano ordinario, hambriento, en busca de comida, con ganas de estatus y poder. Si el compañero con el que estaba en la clase se ha convertido en un miembro del Parlamento y puede pasar por él conduciendo un cuatro ruedas, se pregunta, “¿Qué hay en mi poder para conducir el mismo coche?”, Dice Kisaka. “Hablar de Kanyari es minimizar el problema. El verdadero problema es que no hay una cultura del uso indebido de oportunidades y del poder en este país, en casi todos los sectores, y que la cultura se está aprovechando de los sin poder”.

http://www.csmonitor.com/World/Africa/2014/1120/Kenya-miracle-healer-scandal-hits-deep-faith-in-churches#

La piñuela, una planta muy poco conocida

IMPACTO AMBIENTAL

La piñuela, una planta muy poco conocida[1]

Juan José Morales

Casualmente, en una reciente conversación se mencionó una planta relativamente común en la península de Yucatán y otros lugares de México y cuyo fruto es comestible, pero que sin embargo muy poca gente conoce, a juzgar por los resultados de la indagatoria que tras esa conversación hicimos entre buen número de personas. Es más: en la literatura científica hay poca información acerca de ella.

Nos referimos a la piñuela; Bromelia pinguin si se prefiere el nombre científico. En maya se le conoce como ch’om o ch’am. Es, como su nombre indica, una bromeliácea, un tipo de planta con hojas dispuestas en forma de roseta, lo cual le permite captar y concentrar el agua de las lluvias. Tiene cierto parecido con la planta de piña —de ahí el nombre de piña de ratón con que se le conoce en Cuba, otros países caribeños y algunos lugares de Centroamérica—, con hojas largas, verdes, rosadas o morado claro, de entre uno y dos metros de largo y dos a cuatro centímetros de ancho con grandes espinas curvas de hasta un centímetro de largo en los bordes. Pero su fruto no se parece en nada a las piñas. Son largos, lisos y de color violáceo, con pulpa agridulce que provoca en la boca una peculiar sensación como de numerosos piquetes ligeros. Ello se debe a que contiene cristales de oxalato de calcio en forma de pequeñísimas agujas.

clip_image001Plantas de piñuela. Por su forma, que recuerda vagamente al henequén y el maguey, algunos creen que se trata de un agave, pero en realidad se trata de una bromelia, un tipo de plantas exclusivas del continente americano al cual pertenece la piña. Se caracterizan por la disposición de sus hojas en forma de roseta, lo cual les permite concentrar el agua de lluvia en su base, donde es absorbida por las grandes raíces. Algunas especies son epífitas, o sea, crecen sobre otras plantas pero sin ser parásitas.

Usualmente el fruto se consume al natural, aunque en algunos lugares se acostumbra darle un ligero cocimiento, y en El Salvador se usa para preparar un atole denominado atol de piñuela, popular desde los tiempos prehispánicos. En Yucatán, en medicina popular se ha usado como tratamiento para la tosferina

No es exclusiva de la península, sino que se le encuentra en las regiones tropicales de ambos litorales en México, así como en Centroamérica y las islas del Caribe. Crece principalmente en la zona costera y en la selva baja caducifolia. No se cultiva con fines comerciales, sino únicamente crece en forma silvestre, aunque en algunos lugares se acostumbra plantarla para formar setos vivientes aprovechando sus hojas espinosas. También hay quienes la emplean como planta de ornato por la atractiva disposición de sus hojas arrosetadas. Los frutos que se venden en los mercados de pueblos y pequeñas ciudades son colectados en el campo.

Allá en mi lejana infancia, en el puerto de Progreso, la piñuela era una golosina común, pero hace muchos años que no la he encontrado. Y, como se señala líneas arriba, hay en la literatura científica muy poca información acerca de esta planta, y en algunos casos es puramente descriptiva. Y hay también muy pocos trabajos de divulgación sobre la piñuela. Entre ellos, se puede mencionar el de Tomas Ángel Caamal Canché, que entre otras cosas dice, refiriéndose a Yucatán y Campeche: “En nuestra región hasta hace unos años era común consumir estos frutos normalmente solos aunque si hay oportunidad se pueden acompañar con sal y chile. Algunas venteras aun las ofrecen junto con caimitos, huayas, mangos, ciruelas y otras frutas de la región. Los campesinos o la gente que va al campo puede encontrar estos frutos junto a las albarradas o entre la maleza… Conforme maduran adquieren un sabor entre ácido y dulce. Aunque se pueden comer directamente de la planta, previo lavado, hay quienes le dar un ligero cocimiento para eliminar un poco la acidez y resaltar el sabor dulce.”

Quizá entre los lectores haya quienes puedan proporcionar más información acerca de este poco conocido miembro de la flora del Mayab.

Comentarios: [email protected]


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 3 de noviembre de 2014