Lo que muchos ignoran del Teletón

ESCRUTINIO

Lo que muchos ignoran del Teletón[1]

Juan José Morales

No es casual que el llamado Teletón se haya realizado por estas fechas. Influida por el espíritu navideño y porque dispone de algún dinerillo extra debido a los aguinaldos, la gente es más proclive a donar. Eso ayuda al buen éxito de esa colecta encabezada por Televisa y que se ha copiado en otros países, para recaudar fondos destinados a la construcción de centros de rehabilitación para niños con problemas de discapacidad. En esta ocasión la meta es reunir unos 474 millones de pesos.

clip_image001En su sección Monosapiens de la revista El Chamuco, los caricaturistas Hernández y Helguera ofrecieron hace tiempo estos billetes recortables, que podían guardarse en la cartera y entregarse como donativo para el Teletón. Por su parte, la revista Emeequis reveló recientemente que diez gobiernos estatales han entregado no menos de 1 832 millones de pesos al Teletón durante los últimos 15 años. “En otras palabras —agrega la publicación—: uno de cada tres pesos que el Teletón ha captado proviene de los bolsillos del gobierno”, es decir, de nuestros impuestos.

Pues bien, un apreciado lector, Lenin Castellanos, nos informa que antes siquiera de iniciarse el evento, al comprar en las tiendas Soriana, se le hizo objeto —sin su consentimiento— del llamado redondeo, que consiste en retener de su pago por las compras, los centavos que faltan para completar un peso. Esa cantidad, se le dijo, es para el Teletón. El donativo, por supuesto, debe ser voluntario, no obligatorio, y por ello, por aplicárselo a sus clientes sin previo consentimiento, en algunos lugares la Profeco ha multado a esa cadena de tiendas.

El Teletón, como se sabe, ha sido muy criticado. Se publicita como una gran obra filantrópica de Televisa, y al público se le presentan las cosas como si los centros de rehabilitación infantil Teletón —o CRIT para abreviar— fueran construidos, equipados y mantenidos con dinero de la Fundación Teletón. En la información difundida al arrancar la colecta de este año, por ejemplo, se lee: “Hasta la fecha, gracias al Teletón se han construido 21 Centros de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT), una universidad, un centro para niños con autismo y un hospital para niños con cáncer.”

Dicho así, tal parece que todo eso fue obra de Televisa y el Teletón. Pero la realidad es muy diferente. Por principio de cuentas, es el público el que con sus donativos aporta buena parte de ese dinero. Incluso, el manejo que cadenas de tiendas como Soriana hacen con el redondeo, les permite usar ese dinero del público para evadir impuestos, pues una vez reunidas las pequeñas aportaciones individuales de los compradores —que en conjunto significan cantidades considerables— las entregan como donativo empresarial, deducible de impuestos.

En segundo lugar, los gobiernos de los estados aportan una porción sustancial del costo de los centros, tanto al destinar terrenos para ellos, como al financiar parte del costo de construcción y equipamiento. Posteriormente, los gobiernos destinan anualmente fuertes cantidades de su presupuesto al mantenimiento de los centros, dinero que se le entrega a la Fundación Teletón. Un buen ejemplo de ello es el convenio que firmó en 2010 el gobierno del estado de México, entonces encabezado por Enrique Peña Nieto, para entregarle 900 millones de pesos, repartidos a lo largo de diez años a partir de 2012, ”casualmente” el año de las elecciones presidenciales.

El gobierno de Yucatán no se quedó atrás. En 2007, la entonces gobernadora Ivonne Ortega destinó —sin previa aprobación del congreso del estado— un terreno de 17.5 hectáreas y 85 millones de pesos de recursos públicos para la construcción del CRIT Yucatán. Esos 85 millones representaron casi un tercio del costo total de la obra, que fue de 275 millones. Además, el gobierno de Yucatán se comprometió a entregar anualmente al CRIT, durante diez años, más de 31 millones de pesos para sus gastos de operación.

Y algo que mucha gente desconoce es que el Teletón nació como uno de tantos negocios de los Legionarios de Cristo, ideados por ese siniestro e inmoral personaje que fue Marcial Maciel.

Vale también la pena recordar que Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU recientemente criticó el Teletón; o más bien los teletones, ya que como decíamos, este modelo se ha replicado en diversos países latinoamericanos. Sus objeciones son esencialmente dos: una, que se promueve la imagen de las personas con discapacidad como sujetos de caridad, y dos, que el manejo de los recursos destinados a la rehabilitación de esas personas —inclusive las gruesas sumas aportadas por el gobierno federal y el de los estados— sean manejadas por un ente privado, como es la Fundación Teletón.

Esta es, en fin, la cara no muy conocida del Teletón, la que no se ve detrás del oropel del espectáculo y del desfile de artistas que —so pena de verse vetados por la televisión comercial— apoyan esa colecta.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 9 de diciembre de 2014

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