Muchas preguntas sin respuesta

ESCRUTINIO

Muchas preguntas sin respuesta[1]

Juan José Morales

Coincido con Víctor Flores Olea, quien en su artículo de ayer en La Jornada hace una serie de preguntas respecto a los muchos puntos oscuros que hay en el caso Ayotzinapa y sobre los cuales hasta ahora ninguna autoridad ha dado siquiera un esbozo de respuesta. Por ejemplo lo poco creíble que resulta la versión de que 43 jóvenes fueron secuestrados y presuntamente —según las autoridades— brutalmente asesinados, simplemente para evitar que empañaran un acto encabezado por la esposa del presidente municipal de Iguala.

clip_image001El letrero, en el pavimento del zócalo de la ciudad de México frente al palacio nacional, es claro y contundente. No fueron unos cuantos policías municipales los criminales. Fue el Estado, que con sus acciones y sus inacciones a lo largo de una década, creó las condiciones de inseguridad y criminalidad en que viven decenas de millones de mexicanos.

Ciertamente, hay demasiadas preguntas sin respuesta. El secuestro de los 43 estudiantes no fue un simple “levantón” de una o dos personas como los que cotidianamente se dan a todo lo largo y ancho del país. Y no ocurrió en un remoto y oscuro paraje serrano, sino en pleno centro de una ciudad importante. Estuvo además acompañado, en las calles de Iguala, por una balacera que causó la muerte a varias personas. Cabe preguntarse entonces: ¿dónde estaban y qué hacían la policía federal y el ejército, que tienen presencia en Iguala? ¿Cómo fue posible que prácticamente en sus narices se cometiera semejante acto sin que movieran un dedo para evitarlo?

Si los policías de Iguala y de Cocula, a quienes se atribuye la autoría de los hechos, pudieron actuar con tanta facilidad e impunidad, es porque, evidentemente, sabían que pisaban terreno seguro. Esto es, que las fuerzas federales —que tan activas se han mostrado siempre para perseguir y asesinar campesinos y guerrilleros— les dejarían el campo libre y no interferirían en sus acciones.

Cabe preguntarse también por qué la policía no detuvo a los responsables de los actos vandálicos cometidos en la ciudad de México: la quema de un metrobús y de la estación del mismo en Ciudad Universitaria, y el incendio de la puerta del Palacio Nacional. En ambos casos había una nutrida presencia policíaca, pero los autores de los hechos escaparon sin problemas. En cambio, fueron detenidas personas inocentes que luego tuvieron que ser liberadas. Y se han dado a conocer imágenes de uno de los encapuchados que prendió fuego a la puerta de palacio, extrañamente ubicado detrás de las líneas de la policía.

No sería la primera vez que se recurre a provocadores para culpar a otros y justificar la represión. En el plano internacional fue célebre el incendio del Reichstag —el edificio del parlamento alemán—, del cual se culpó a los comunistas y allanó el camino para que Hitler y los nazis desataran la persecución contra ellos. En México, en tiempos más recientes, durante la huelga del Politécnico en 1956, grupos de supuestos estudiantes —convenientemente ataviados con suéteres de la institución y que se desgañitaban gritando vivas al Poli y a la huelga— recorrían impunemente las calles de la ciudad de México destrozando aparadores, apedreando vehículos, vejando mujeres y cometiendo toda clase de desmanes. En realidad eran pagados por las autoridades para desacreditar a los estudiantes y volcar en su contra a la opinión pública.

Desde luego, en Guerrero hay una gran indignación por el caso Ayotzinapa, y es natural que ese sentimiento se dirija hacia las autoridades a las que se considera culpables directas —en particular el ayuntamiento de Iguala y el gobierno del estado—, pero las llamas del metrobús y del palacio no parecen corresponder a tal tipo de reacción. Más bien, sospecho, hay en el gobierno quienes, desesperados ante el atolladero en que se encuentra Peña Nieto, buscan enfrentar las protestas, o al menos debilitarlas, tratando de hacerlas aparecer como actos vandálicos y repudiables.

En fin, ahí están las preguntas sin respuesta.

Comentarios: kixpachoch[email protected]


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 11 de noviembre de 2014

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.