Sigue lloviendo en la milpita legionaria

ESCRUTINIO

Sigue lloviendo en la milpita legionaria[1]

Juan José Morales

Como reza el dicho popular, a los Legionarios de Cristo sigue lloviéndoles en su milpita. Pero ya no dinero en abundancia como antes, sino problemas, críticas y demandas. Así, la acaudalada familia Oriol «”que fue su exitosa puerta de entrada de Marcial Maciel a España, le ayudó a construir ahí un imperio financiero y de la cual salieron varios sacerdotes legionarios y la directora del movimiento laico de Las Consagradas»”, está luchando en los tribunales para que se anulen las cuantiosas donaciones que hizo a la nada cristiana legión, con el argumento de que fueron engañados por el pederasta Maciel y el dinero y los bienes que se entregaron a la congregación por él encabezada no se han destinado a fines religiosos sino de negocios.

clip_image001La familia Oriol. Deslumbrados por Maciel, cuatro hijos del matrimonio se hicieron sacerdotes y su hermana Malén monja sin hábito. Tras revelarse la podredumbre oculta en la congregación de los Legionarios de Cristo, todos se deslindaron de ella, aunque no sin sufrir una crisis emocional y serias desavenencias familiares, que finalmente fueron superadas. Ahora la familia lucha por recuperar el dinero y las propiedades que incautamente entregó a la nada cristiana legión.

La demanda judicial en tal sentido fue presentada por los cuatro curas legionarios de la familia Oriol y por una hermana de ellos que fue la directora internacional de Las Consagradas, jóvenes de familias ricas que son embaucadas por los Legionarios para llevar una vida de monjas sin hábito y donarles sus bienes.

Los cinco hermanos ya renunciaron a la Legión, y su exigencia es que se les devuelva la valiosa mansión conocida como Cerro del Coto, en una de las zonas más elegantes de Madrid. La residencia se asienta en un terreno de casi diez hectáreas, con amplios edificios, canchas deportivas y otras instalaciones, y alberga el centro de formación de Regnum Christi, una división laica de los Legionarios que cuenta con 30 mil miembros en todo el mundo y se encarga de manejar los diferentes negocios de la congregación, entre ellos su emporio educativo de 128 colegios y 14 universidades.

La demanda judicial para lograr la devolución de aquel palacete se presentó desde hace dos años, después de que se destapó la cloaca sobre la drogadicción y los abusos sexuales de Maciel y la protección, encubrimiento y complicidad que había recibido por parte de la Legión de Cristo. Pero, como es de suponer, los legionarios están defendiéndose hasta con las uñas para no soltar la valiosa propiedad. Una de las maniobras empleadas con tal propósito, fue hipotecarla por seis millones de euros y emplear el dinero para ampliarla y remodelarla. Mediante esta triquiñuela, alegan tener derechos definitivos de propiedad.

Otra añagaza legaloide a la cual recurrieron los legionarios, fue meter en la mansión a una treintena de consagradas «”que, como decíamos, llevan una vida monjil de enclaustramiento controladas por sacerdotes»”, para simular que el lugar está siendo utilizado con fines religiosos, objetivo para el cual lo donó la familia Oriol. Aunque, a decir verdad, no resulta muy creíble que dos docenas y media de mujeres que llevan una vida de castidad, pobreza y obediencia, necesiten para ello una opulenta mansión de cien mil metros cuadrados.

La familia Oriol, encabezada por Íñigo María de Oriol y Urquijo y Magdalena Muñoz y Muguiro, es una de las más ricas de España. Poseedora de vastos latifundios y acciones en grandes compañías, entre ellas Iberdrola «”una de las beneficiadas por la política de los últimos gobiernos mexicanos y por la reforma energética de Peña Nieto«”, fue cautivada por Maciel, quien a través de ella pudo introducirse en los más altos círculos de la aristocracia española y del gobierno franquista y crear en aquel país un emporio económico. Cínicamente, Maciel se refería a la familia diciendo: «Mi mejor pesca fueron los Oriol. Los más ricos y poderosos de España…».

Y no sólo obtuvo Maciel dinero, influencias y poder gracias al matrimonio Oriol, sino que también logró atrapar y poner al servicio de la Legión a cinco de sus hijos: Juan Pedro, Santiago, Ignacio y Alfonso, que se hicieron sacerdotes, y su hermana Malén, que como decíamos, encabezó el movimiento de las consagradas.

Ahora, asqueados por la podredumbre que descubrieron en la congregación, los cinco ya no quieren tener nada qué ver con ella y reclaman la devolución de la mansión y de las otras cuantiosas donaciones familiares hechas a lo que creían era una limpia obra religiosa y en realidad es un vulgar consorcio empresarial. Su lucha, empero, será ardua, pues los nada cristianos legionarios todavía tienen influencia en los altos círculos políticos españoles y cuentan con muy buenos abogados, porque en eso de hacer negocios, pocos les ganan.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 16 de diciembre de 2014

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