Una aclaración y un deslinde necesarios

IMPACTO AMBIENTAL

Una aclaración y un deslinde necesarios[1]

Juan José Morales

El pasado viernes, al hacer en esta misma columna un balance de los grandes logros obtenidos durante su primer año y medio de vida por el planetario Ka»™ Yok»™ de Cancún, con el apoyo de un pequeño pero muy entusiasta grupo de personas «”conspiradores en favor de la ciencia y la tecnología, como les llamó la entonces directora de la institución, la bióloga Beatriz Andrade«”, señalé que no debía confundirse a este grupo con la asociación Amigos del Planetario Ka»™ Yok»™ (APKY), a la cual a veces se atribuyen tales éxitos.

Esa aclaración causó cierto desconcierto entre algunos de mis lectores, que «”como me expresaron en sus mensajes»” tenían tan equivocada idea, sobre todo porque saben que fui fundador de APKY, agrupación creada a iniciativa del Consejo Quintanarroense de Ciencia y Tecnología para apoyar al planetario y allegarle recursos materiales y apoyos de diverso tipo, así como para contribuir a sus tareas de divulgación de la ciencia y la tecnología.

clip_image001El planetario Ka»™ Yok»™ de Cancún ha logrado atraer gran número de personas deseosas de conocer aspectos notables de la ciencia y la tecnología. Por ello resulta en extremo peligroso que al amparo de la institución se pretenda aprovechar ese interés por los conocimientos científicos para promover la charlatanería, la superstición, el esoterismo, la anticiencia y las ideas mágicas.

En efecto, fui socio fundador de APKY. Incluso ocupé el puesto de secretario de la asociación, y por varios meses le dediqué tiempo y esfuerzo. Pero en noviembre de 2013 renuncié a ese cargo «”aunque no a ser miembro de APKY»” debido a la forma unipersonal en que era y sigue siendo manejada por su presidenta, la Sra. Leticia Hassey, y porque no se han cumplido los objetivos para los que fue creada. No le ha aportado recursos económicos y de otro tipo al planetario, sino, por el contrario, los ha obtenido de él. No hay asambleas ni se cumple con los reglamentos. Y, por otro lado, la Sra. Hassey insiste en promover, en el planetario y en nombre de APKY «”aunque en ocasiones a título personal»” eventos contrarios a los fines y la política del planetario y a las opiniones de su dirección y totalmente reñidos con el pensamiento científico.

A título de ejemplos, mencionaré su intento «”que logré detener a tiempo»” de dar cabida a la conferencia de un astrólogo, otra «”que también pude impedir»” sobre el uso del gong para estimular los chakras o centros de energía del cuerpo, e incluir sonidos de ese instrumento con tal fin en los eventos del planetario. Una tercera conferencia, que sí se realizó pese a que traté de evitarlo, fue de un sedicente lama, cierto norteamericano propietario de un negocio de retiros espirituales en Estados Unidos. Y una cuarta «”que por razones fortuitas no llegó a efectuarse»” de un charlatán que afirma poder curar «”y enseñar a cualquiera a hacerlo»” con movimientos de las manos a manera de pases mágicos. Propuso igualmente que en el planetario se realizaran sesiones de meditación a la luz de la luna.

Siempre he dicho que si alguien está dispuesto a creer «”e incluso si pregona»” que la Luna, los planetas y las fuerzas astrales decidirán su destino, si es capaz de poner su vida y su salud en manos de un timador que afirma poder curar el cáncer o cualquier enfermedad con sólo pasar las manos sobre el cuerpo del paciente, o si acepta las promesas de un gurú o un supuesto monje tibetano de enseñarle a utilizar la fuerza de la mente para levitar y desplazarse por los aires cual grácil paloma o desmaterializarse y atravesar paredes de concreto, está en todo su derecho, y «”aunque no esté yo de acuerdo con su ingenuidad»” apoyaré su libertad para creer en eso, o en la existencia de gnomos, duendes, elfos, trasgos y hadas. Pero lo que nunca podré aceptar, es que en una institución científica se promuevan semejantes patrañas.

He dedicado buena parte de mis esfuerzos como divulgador científico justamente a combatir y desenmascarar a charlatanes, timadores, seudociencias, productos milagro, falsas terapias y demás personajes y cuestiones por el estilo. No puedo, en consecuencia correr el riesgo de que se me relacione con ellas, y por ello ahora he preferido deslindarme total, pública y claramente de APKY.

Desconozco si otros miembros de la asociación que «”al igual que yo»” aceptaron de buena fe participar en ella, están de acuerdo en la forma en que se ha venido manejando y con que bajo su patrocinio real o supuesto se organicen y promuevan tal tipo de eventos. Sólo hablo a título personal.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 15 de diciembre de 2014

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