El colibrí yucateco que se volvió jarocho

IMPACTO AMBIENTAL

El colibrí yucateco que se volvió jarocho[1]

Juan José Morales

Entre las aves de la península de Yucatán hay una muy peculiar: el colibrí tijereta, Doricha eliza para los ornitólogos. Pequeño, como todos los colibríes —los machos miden entre 9 y 10 centímetros y las hembras un poco menos—, tiene la particularidad de que, en tierras del Mayab, sólo se le ha registrado en la zona norte de la península, en la vegetación semiárida de las proximidades de la costa, aunque también se le observa en los jardines de esa zona.

Es fácil reconocer esta especie a la distancia. El macho, con plumaje verde oliváceo, tiene en la garganta una franja a manera de bufanda de llamativo color rosa brillante, y la larga cola está bifurcada como las dos hojas de una tijera, a lo cual debe su nombre común. Las hembras tienen el rostro blanquecino con una línea blanca detrás del ojo y el vientre blanco. Y ambos sexos poseen un pico muy largo, curvado hacia abajo.

imageLa foto, cortesía de Aurelio Molina, muestra un ejemplar juvenil de Doricha eliza. Puede apreciarse la forma bifurcada de su cola, a la cual se debe el nombre común de colibrí tijereta. Los machos también tienen una banda de plumas de vivo color rosa en el cuello. Otro rasgo distintivo de la especie es —en ambos sexos— el largo pico, curvado hacia abajo.

Durante el apareamiento, los machos realizan un complicado y espectacular cortejo realizando verdaderas acrobacias aéreas mientras vuela frente a la hembra, al tiempo que produce un sonido muy especial con las plumas al lanzarse en picada. No vamos a describir sus piruetas. Mejor recomendamos a quien quiera ver este espectáculo natural que visite el siguiente sitio de Internet:

https://www.youtube.com/watch?v=-I97_I8KTxQ

Ahí encontrará un video sobre el tema, que también ofrece información —aunque en inglés— sobre la vida de esta avecilla de nuestras tierras. Podrá verla en su nido, alimentando a sus polluelos, y en otros momentos de su vida.

Otro detalle interesante del colibrí de tijera —motivo de estos comentarios— es que si bien se le considera endémico, o sea exclusivo de la península de Yucatán, y específicamente del norte de la región, hay una población de la misma especie en el estado de Veracruz, a más de 800 kilómetros de distancia, sin que en ningún otro sitio del territorio que media entre ambas se encuentren ejemplares. Se ignora cómo pudo ese grupo llegar hasta suelo veracruzano, pero la hipótesis más plausible es que en algún momento cierto número de colibríes fueron arrastrados por los vientos de un huracán o una tormenta tropical, sobrevivieron a la travesía sobre el Golfo de México y, aunque zarandeados y maltrechos, se establecieron en su nuevo hogar, comenzaron a reproducirse y dieron inicio a un nuevo linaje, ya no yucateco, sino jarocho. Y con el correr de los años, el aislamiento de esta población hizo que comenzara a adquirir ciertas características propias que la hacen un tanto diferente a la del norte de Yucatán.

A estas diferencias se refiere una investigación de Yuyini Licona Vera y Juan Francisco Ornelas, del Instituto Nacional de Ecología, quienes señalan que “el aislamiento y la enorme distancia geográfica que separa las poblaciones de Veracruz y Yucatán han permitido la acumulación de diferencias genéticas y morfológicas entre los individuos de ambas regiones que han sido acentuadas por las diferencias en altitud, temperatura y precipitación entre ambientes donde habitan en Veracruz y Yucatán.”

Se podría, quizá, considerar que ya son especies diferentes, pero para poder afirmar tal cosa habría que realizar estudios más detallados. Por lo pronto, lo que sí puede asegurarse, es que —dicen los investigadores— las poblaciones de este colibrí en Veracruz “son vulnerables a la extinción y hemos propuesto que la categoría de vulnerabilidad estatal sea considerada como alta en el Estado de Veracruz, equivalente a la categoría de Peligro de Extinción de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana NOM-059-2010, en el recientemente publicado Libro Rojo de la Fauna del Estado de Veracruz”.

Esta es, pues, la situación de nuestro colibrí migrante, que se avecindó al otro lado del mar en tierras veracruzanas.


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 2 de febrero de 2015

2 pensamientos en “El colibrí yucateco que se volvió jarocho”

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