La guacamaya, hermosa ave de carácter divino

IMPACTO AMBIENTAL

La guacamaya, hermosa ave de carácter divino[1]

Juan José Morales

Si hay un ave extraordinariamente llamativa por su gran tamaño, hermoso colorido y larga cola de plumas puntiagudas, esa es sin duda la guacamaya, o moo, como se le denomina en maya; Ara macao en la nomenclatura científica. Alcanza cerca de un metro de largo de la cabeza al extremo de la cola y puede rebasar el kilo de peso. Se caracteriza por una rica combinación de colores en el plumaje, el pico y las patas: rojo, amarillo, azul, verde, negro, blanco y gris.

A los antiguos mayas no podía menos que llamarles la atención y en su mitología fue la encarnación del dios Vucub-Caquix, así que podría considerársele un ave de carácter divino.

Siendo tan bella y atractiva, no es de extrañar que en la actualidad se le capture clandestinamente para abastecer la demanda en el mercado ilegal de aves de ornato, pese a que la captura está prohibida dada su condición de especie protegida. Pero, sobre todo, ha sido seriamente afectada por la deforestación, ya que su hábitat natural son las selvas altas y medianas, y éstas han sido arrasadas en gran parte de su área de distribución, que originalmente abarcaba desde Oaxaca y el sur de Tamaulipas en México, hasta Colombia y la región amazónica.

imageUna pareja de guacamayas. Macho y hembra se unen de por vida y pueden llegar hasta 30 años de edad. Acostumbran anidar en cavidades de árboles, especialmente de ceiba, y defienden celosamente el nido ante posibles depredadores. Durante la incubación de los huevos —que dura entre 26 y 28 días—, el macho se encarga de alimentar a la hembra. Una vez nacidas las crías, ambos comparten esa tarea.

En México, ya ha desaparecido en muchos lugares donde antes era relativamente común, y en la península de Yucatán a la fecha sólo se le encuentra en la parte sur, inclusive Belice y el Petén guatemalteco, zonas donde aún hay selvas en buen estado de conservación.

Y aquí cabe subrayar que la guacamaya es importante y merece ser protegida no sólo por su belleza y significado cultural, sino por su papel en la ecología, ya que ayuda a controlar insectos que podrían convertirse en plagas forestales y contribuye a dispersar semillas de árboles, permitiendo así su reproducción y propagación.

En todo el continente americano hay 17 especies de estas aves, que están emparentadas con los loros y cotorros en la familia zoológica de los psitácidos. En México tenemos dos. La otra es la guacamaya verde, Ara militaris.

Por la crítica situación en que se encuentra, y que ha motivado que se le catalogue como especie en riesgo de extinción, se están haciendo esfuerzos a nivel internacional para proteger su hábitat y tratar de incrementar sus poblaciones. Pero no es fácil que ello ocurra, pues, a diferencia de otras aves que se reproducen en números considerables, la guacamaya roja tiene una capacidad limitada en ese aspecto. Por principio de cuentas, tarda entre 3 y 5 años en llegar a la madurez sexual, o sea la edad en que puede aparearse y poner huevos fértiles. En segundo lugar, en cada temporada reproductiva, una vez al año, pone sólo uno o dos huevos. Aunque ocasional y excepcionalmente puede poner tres y muy rara vez hasta cuatro, la pareja de macho y hembra es incapaz de atender a más de dos polluelos, de modo que los demás mueren.

Una de las maneras en que se está contribuyendo a su protección, es la cría en cautiverio. En diversos lugares existen criaderos manejados como atractivo turístico que han tenido buen éxito en este aspecto y dado buenos resultados en cuanto al número de ejemplares producidos, los cuales son luego liberados en áreas naturales protegidas.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 23 de febrero de 2015

Un pensamiento sobre “La guacamaya, hermosa ave de carácter divino”

  1. Saludos tengo una pregunta urgente. Estoy apunto de obtener un guacamayo pero no se que especie seria la más recomendada para mascota ya que quiero deucarla para que sea amable con todo el mundo ya que tuve dos distintas cotorras y una la robaron y al recuperarla fue muy hostil incluso conmigo y la otra un loro gris agricano que solo se encariño con mi madre y no quiere saber nada de nadie más.

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