Morena y su “rifa de candidaturas”

ESCRUTINIO

Morena y su «rifa de candidaturas»[1]

Juan José Morales

El procedimiento sui generis, sin precedente en la política mexicana, que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) utilizó para nombrar candidatos a diputados en las próximas elecciones federales y que incluyó un sorteo para definir quiénes serían designados, ha sido objeto de comentarios despectivos y burlones. Se dice que aquello fue una tómbola de feria, una vulgar rifa en la que «”como en un sorteo de la lotería nacional»” cualquiera que se registrara podía participar y si resultaba agraciado, el premio gordo era la posibilidad de llegar a la Cámara de Diputados y gozar de las suculentas dietas, bonos, compensaciones y demás beneficios económicos que generosamente se despachan a sí mismos nuestros legisladores.

imageUna de las asambleas de Morena en las cuales se hizo una preselección de aspirantes a las candidaturas, con base en su trayectoria y méritos en las luchas sociales, populares, campesinas y de otro tipo. Los ahí seleccionados «”cinco hombres y cinco mujeres en cada distrito electoral»” participarían después en el sorteo para definir quiénes serían en definitiva los candidatos.

Con tal tipo de comentarios se intenta confundir a la opinión pública y pintar a Morena como una caricatura de partido que hasta para encontrar candidatos tiene que echar mano de ridículos procedimientos.

La realidad, empero, es muy diferente. No hubo tal rifa abierta a todo mundo como se pretende hacer creer. Como primer paso en la selección de candidatos, se realizaron en todos y cada uno de los 300 distritos electorales asambleas de los militantes de Morena, en las cuales se escogió a cinco hombres y cinco mujeres como posibles candidatos. Por supuesto, no se les escogió al azar, sino en función de sus méritos como dirigentes sociales, políticos, sindicales, campesinos o de otro tipo y por su activismo en movimientos populares. En total, fueron así tres mil miembros del partido que pasaron a la siguiente etapa, la del sorteo, en que el azar determinó finalmente los nombres de quienes aparecerán en las boletas el día de la elección.

Como señalábamos, se trata de un procedimiento sui géneris, que ningún otro partido ha utilizado nunca en México. Con él, se evitó que «”como usualmente ocurre en la selección de candidatos»”, las candidaturas se decidieran con base en las cuotas de poder de las diferentes facciones, grupos o tribus del partido, resultaran favorecidos aquellos aspirantes apoyados por los dirigentes y, en general, hubiera algún tipo de favoritismo.

También se ha criticado este procedimiento con el argumento de que muchos de los que finalmente resultaron designados como candidatos son poco conocidos, no tienen una trayectoria política, carecen de experiencia o son personas «impreparadas», en cuanto que no tienen títulos profesionales.

A esto, López Obrador respondió con una frase lapidaria pero muy atinada: «lo que necesitamos no es gente preparada, sino honrada».

En efecto, durante muchos años hemos tenido en el Congreso de la Unión, en las legislaturas locales, en las gubernaturas de los estados, en las presidencias municipales, en el gabinete presidencial y en la propia presidencia de la República, a hombres muy preparados, incluso con doctorado en afamadas universidades extranjeras. Por ejemplo, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, para citar sólo dos bien conocidos. Y esos hombres muy preparados sólo se han dedicado a entregar el país al capital extranjero, hundir a los mexicanos en la miseria, llevar la economía a la crisis, saquear el erario público y enriquecerse sin medida. Quizá el caso más ilustrativo sea el de Zedillo, de quien la propaganda priísta decía que había que elegirlo porque él si sabía gobernar»¦ y ya vimos cómo apenas un mes después de tomar posesión el país ya estaba hundido en la crisis.

Sí: lo que este país necesita es gente honrada y deseosa de sacarnos del atolladero. Si requiere preparación para cumplir sus labores como legisladores, podrá adquirirla mediante la capacitación antes de tomar posesión. Y, por otro lado, para auxiliarlos los diputados y senadores siempre han contado con cuerpos de asesores.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 4 de marzo de 2015

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