Malos pensamientos trocados en gusanitos

ESCRUTINIO

Malos pensamientos trocados en gusanitos[1]

Juan José Morales

Curiosamente, aunque casi cada semana dedico esta columna a combatir la charlatanería, las seudociencias y las falsas medicinas, algunos de esos embaucadores que ofrecen curas «alternativas» me envían muy tranquilamente invitaciones para asistir a sus conferencias o someterme a sus terapias. Les agradezco que lo hagan, pues me abastecen de municiones para continuar mi tarea.

Tal es el caso de un anuncio sobre biodescodificación, una sedicente terapia de curación física y emocional que, a cambio de una buena cantidad de pesos, ofrece curar todos los males imaginables o inimaginables, porque «”según los «biodescodificadores», y contra lo que la ciencia ha descubierto a lo largo de siglos de investigaciones»” las enfermedades no se deben a virus, bacterias, deficiencias orgánicas, alteraciones genéticas y demás paparruchas por el estilo, sino a «”se escuchan fanfarrias y un estruendoso golpe de gong»”»¦ «Â¡nuestra forma de pensar y actuar en la vida!»

clip_image002Según la biodescodificación, las enfermedades se deben a un enredijo de pensamientos, y para curarlas, hay que recurrir a «la Programación Neurolingüística (PNL), la Hipnosis Ericksoniana, las Técnicas de relajación (Sofrología) así como el estudio Transgeneracional y los Duelos. Con estas herramientas se abordan varias teorías como: los Ciclos Biológicos Memorizados Celulares descubiertos por M. Fréchet, el Proyecto Sentido y los rangos de hermandad.» ¿No entendió nada? Eso justamente buscan los charlatanes: que no se les entienda para hacer creer a los ingenuos que su palabrería es terminología científica.

Enfermamos porque «nuestras perspectivas personales crean códigos en nuestras células los cuales provocan que el cuerpo manifieste ya sea salud o enfermedad. Podríamos resumir un poco diciendo que, si tenemos pensamientos o formas de ver la vida limitadas o poco conscientes, la enfermedad se manifestara con más viabilidad.»

«La enfermedad no es estática ni proviene de fuera, es un proceso que tiene un sentido y considera que es un programa biológico que da una respuesta biológica (afección de un órgano) a un conflicto que la mente no ha podido resolver».

De modo, pues, que el buen Robert Koch estaba totalmente equivocado: la tuberculosis no se debe al bacilo por él descubierto, sino a que nos enredamos en nuestros pensamientos. Tampoco el sarampión, el sida o las paperas son producto de la acción de virus, sino de la mente del enfermo, que es medio tontejo y no sabe resolver sus conflictos emocionales. Y, ya entrados en el terreno de los absurdos de la biodescodificación, hasta podría afirmarse que los parásitos causantes de la filariasis, el paludismo o el mal de Chagas no son reales, sino malos pensamientos que adoptaron la forma de gusanitos.

Por supuesto, la biodescodificación no se presenta en forma tan burda «”aunque finalmente a eso se reduce»”, sino con una alambicada jerigonza en la cual se mezclan verdades y mentiras empanizadas con disquisiciones filosóficas y sicológicas para llevar a conclusiones que nada tienen que ver con la realidad. Se dice, por ejemplo, que «las células de nuestro cuerpo simplemente contienen información», lo cual es cierto, y que «esta información proviene en cada persona de la herencia», lo cual también es cierto. Pero es absolutamente falso que esa información sea también producto «de la vida de la persona, de lo que sabe, siente y vive». El ADN de las células, en el cual está contenida la información que «provoca que nuestras células, tejidos, y sistemas se comporten de determinada forma», no se modifica en absoluto por lo que la persona haga, piense o sienta.

Y a partir de esa mescolanza de verdades y falsedades, se salta a la solución mágica: todas las enfermedades pueden curarse con sólo «activar nuevos códigos en las células para que estas recobren un comportamiento saludable y armónico». ¿Cómo se activan los susodichos códigos? Pues con un batidillo de charlatanerías varias: «utilizando la metodología de la PNL (Programación Neurolingüística), La Hipnosis Ericksoniana, El Transgeneracional y Los Ciclos Biológicos Memorizados».

El gran peligro de este tipo de engaños es que crean falsas esperanzas en los enfermos y abandonan tratamientos que realmente podrían curarlos o aliviarlos. En uno de tantos artículos plantados por los charlatanes en revistas populares, se dice tranquilamente que mediante la llamada biodescodificación, «muchas personas han curado sus alergias, ataques de pánico, otras se tratan por enfermedades terminales como cáncer, por ejemplo».

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 2 de abril de 2015

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