El nuevo PRI: una gata pintada de verde

ESCRUTINIO

El nuevo PRI: una gata pintada de verde[1]

Juan José Morales

En 1988, el PRI recibió un sacudón inesperado con la arrolladora votación en favor de Cuauhtémoc Cárdenas, un candidato que se consideraba sería casi testimonial pero que hizo tambalearse al grupo en el poder. Tuvo el gobierno que recurrir a los más burdos métodos de fraude «”la «caída del sistema» y la grosera adulteración de actas de escrutinio»” para salir de ese atolladero, despojar del triunfo a Cárdenas y encumbrar a Salinas de Gortari.

Seis años después, el PRI ya no fue tomado por sorpresa. Estaba mejor preparado para enfrentar una situación semejante, y durante la campaña electoral «”pese a las dificultades que le acarreó el asesinato de Colosio»”, echó mano de todas las mañas que bien se conoce para manipular a los electores, tratar de desprestigiar a Cárdenas y lograr restarle votos y mantenerse en el poder, ahora con Zedillo como mascarón de proa.

clip_image001Esta caricatura muestra la verdadera naturaleza del llamado Partido Verde: es tan sólo un negocio familiar, encabezado por Jorge Emilio González, alias El Niño Verde, que durante muchos años ha recibido toda clase de prebendas y enormes cantidades de dinero del gobierno para servir como peón de brega al PRI.

Pero ya estaba demasiado agotado. La mafia en el poder «”como muy atinadamente la ha calificado López Obrador«” se dio cuenta de que necesitaba un cambio de rostro, y en 2000 echó mano del PAN, personificado en Vicente Fox, ese personaje supuestamente pintoresco a quien hábilmente se presentó como representante de un cambio, de una alternancia en el poder, aunque a la postre se trataba de la misma gata, debidamente revolcada. No es casual que el priísta Zedillo hubiera sido el primero en reconocer oficialmente el triunfo de Fox la noche misma de la elección, cuando todavía no terminaba el recuento de votos. Y es que todo estaba bien preparado para simular un cambio pero las cosas siguieran exactamente igual. Así fue. Al frente del gobierno, el PAN mantuvo la misma política de los anteriores gobiernos priístas de privatizaciones, entrega de las riquezas nacionales a los consorcios extranjeros, liquidación de conquistas sociales, y empobrecimiento de las mayorías en beneficio de una minoría.

Pudo la mafia repetir la jugada en 2006, aunque esta vez a duras penas y sólo mediante la guerra sucia contra López Obrador y ese fraude electoral cuya mejor prueba es la cerrada negativa al recuento de votos boleta por boleta y casilla por casilla.

En 2012, desprestigiado a su vez el PAN, y apoyado Peña Nieto por una costosísima y «”hay que reconocerlo»” eficiente campaña televisiva y mercadotécnica, a la cual se sumó la más escandalosa compra de votos de que se tenga memoria, pudo el PRI «”auxiliado en parte por la falta de memoria histórica de muchos votantes»” volver a la silla presidencial.

Pero, una vez más se enfrenta al descontento popular, al franco repudio de la población. Sabe que las viejas mañas «”compra de votos, corrupción de funcionarios de casilla, cohecho de dirigentes políticos, control de los organismos electorales, etc.»” quizá no le bastarán para triunfar nuevamente. Por ello ha decidido nuevamente, como en 2000, cambiar de rostro y presentarnos otra vez a la misma gata, revolcada y ahora pintada de verde: el llamado partido ecologista.

Con él, la mafia en el poder espera poder seguir haciendo de las suyas. El PRI y el PAN ya no le resultan útiles. Tiene que echar mano de un relevo, y es así como ahora, mediante una campaña publicitaria en la que se gasta dinero a manos llenas, violando descaradamente la legislación electoral sin que ninguna autoridad haga nada para impedirlo, se quiere hacer creer al electorado que el negocio electoral del Niño Verde es una opción que vale la pena probar. Pero en el fondo no es sino el viejo partido tricolor, ahora sin el rojo y el blanco. Es el nuevo PRI.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 15 de abril de 2015

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