El reparto de los homicidios en el mundo

ESCRUTINIO

El reparto de los homicidios en el mundo[1]

Juan José Morales

Lo peor de los problemas es que quienes deben hacerles frente y tratar de resolverlos opten por eludirlos, ignorarlos o minimizarlos. Tal es el caso de Peña Nieto respecto a la ola de criminalidad que azota a México. El pasado jueves, en el marco del X Foro Económico Mundial para América Latina 2015, al ser entrevistado al respecto, respondió (respetamos su sintaxis) que “no hay país en el mundo que no enfrente criminalidad por más desarrollado que esté y seguramente acentuados en algunas partes de cada país, México no es excepción”.

clip_image001El mapa mundial de los homicidios muestra las enormes diferencias entre países. En el caso de América Latina, un habitante de Chile, Cuba o Argentina, tiene muchísimo menos probabilidades de ser asesinado que uno de El Salvador, Honduras y ciertas regiones de México. Del total de asesinatos, más de las dos terceras partes ocurren en Latinoamérica y África.

Efectivamente, criminalidad la hay en todas partes. Pero no en igual grado. Hay enormes diferencias de un país a otro. Y al nuestro le toca la nada envidiable distinción de ser puntero en cuanto a índices de homicidios, sin más relativo consuelo que ser superado en ese aspecto por Honduras y El Salvador.

De acuerdo con el Homicide Monitor (Monitor de Homicidios), un mapa interactivo que se nutre con información oficial de las Naciones Unidas y los gobiernos de los diversos países y muestra las tasas de homicidios en las diferentes regiones, naciones y ciudades del mundo, cada año se registran en promedio en todo el mundo 450 mil homicidios dolosos o intencionales (no se cuentan los accidentales o causados por imprudencia). Ello representa una tasa de 6.7 asesinatos por cada cien mil habitantes. Pero ese número de muertes violentas no se distribuye de manera uniforme, sino que se concentra especialmente en ciertas regiones y países. El 33% de ellas ocurren en Latinoamérica y el Caribe, pese a que esta región tiene sólo el 8% de la población mundial. Y mientras en Chile, Cuba y otros países el índice de muertes por asesinato es muy bajo, en Honduras, El Salvador y otros es, por lo contrario, aterradoramente elevado. En Honduras, según datos del Banco Mundial, en 2012 ocurrieron 90 asesinatos por cada 100 mil habitantes, y en El Salvador 41. En México, 22. Por contraste, en Chile únicamente se registraron 3.1, en Cuba 4.2 y en Argentina 5.5.

En cuanto a las diez ciudades más peligrosas de Latinoamérica y el Caribe, cuatro son mexicanas. En orden descendente por su tasa de homicidios por cada cien mil habitantes, esas diez ciudades son

San Pedro Sula y Choloma en Honduras, Veracruz, Acapulco, Nuevo Laredo y Torreón en México, Belice, Ananindeua y Maceió en Brasil, y Palmira en Colombia.

Las estadísticas de las diversas organizaciones internacionales también muestran que la mayoría de las víctimas de homicidios son jóvenes de bajo nivel económico y que en ciertas zonas de las ciudades más flageladas por la criminalidad se registra el mayor número de asesinatos. En Bogotá, por ejemplo, el 98% ocurre en sólo el 2% de las calles de la ciudad. Y —ya fuera de Latinoamérica—, en Estados Unidos, donde también hay un alto índice de homicidios, en muchas ciudades el 75% de ellos se registran en sólo el 5% de las calles.

Ciertamente, criminalidad y muertes violentas las hay en todas partes, pero la distribución no es pareja. Se concentran en ciertos países, ciertas ciudades y ciertas zonas. Y México es uno de esos focos rojos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 12 de mayo de 2015

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