Jaimito Maussán y su momia extraterrestre

IMPACTO AMBIENTAL

Jaimito Maussán y su momia extraterrestre[1]

Juan José Morales

El pasado 5 de mayo, el inefable Jaime Maussán reunió en el Auditorio Nacional de la ciudad de México a más de 6 500 ingenuos ansiosos de asistir a lo que —se anunció a bombo y platillo— sería una primicia mundial: la primera exhibición pública de las auténticas fotografías de uno de los extraterrestres que en 1947 se estrellaron con su nave interestelar en el desierto de Nuevo México, Estados Unidos, cerca de la población de Roswell y cuyos cadáveres —según Maussán y charlatanes que lo acompañan— fueron recogidos por el ejército norteamericano.

clip_image002Esta es la fotografía que, ante varios miles de incautos que pagaron por verla, presentó Jaime Maussán, como el cadáver de un ser extraterrestre. No tardó en descubrirse que en realidad se trata de una momia de museo. La foto fue tomada entre 1947 y 1947 y se encontró hace poco, junto con otras muchas de artistas y personalidades, en el ático de una casa de Arizona. Algún vivales la convirtió en imagen de un extraño ser muerto en el desierto al estrellarse su platillo volador.

Para respaldar sus afirmaciones, Jaimito presentó durante el acto a Thedore Hellyer, ex ministro de Defensa de Canadá, y al forense José de Jesús Zalce Benítez, quien juró y perjuró que aquel cuerpo no podía ser humano. Tuvo también como invitado especial a Donald R. Schmitt, autor de libros sobre el supuesto alienígena de Roswell y sedicente investigador sobre ovnis.

Sobra decir que la entrada al evento no fue gratuita. Los boletos más baratos costaron 300 pesos, y los mejor ubicados, 1 300. Don Jaimito debe haberle así sacado por lo menos unos tres millones de pesos a ese grupo de cándidos admiradores. Y no se sabe si les devolverá lo que pagaron, pues apenas unos días después se descubrió que aquello era un fraude. El supuesto cuerpo de un extraterrestre mostrado por Jaimito en las fotografías no era otra cosa que la momia de un niño indígena norteamericano que se exhibe en un museo de San Francisco.

Y aquí cabe subrayar que el engaño no fue descubierto por algún enemigo de Maussán, o por alguna organización dedicada a desenmascarar timadores, sino por otro grupo de charlatanes: el llamado Grupo de Investigación de las Diapositivas de Roswell, cuyos miembros creen firmemente que en ese sitio se estrelló una nave extraterrestre, que se recuperaron los cadáveres de sus tripulantes, que fueron sometidos a una autopsia por el ejército norteamericano, pero que durante estos casi 70 años, el asunto se ha mantenido en el más absoluto secreto.

Por lo demás, cualquiera que vea la foto exhibida por Maussán notará de inmediato lo extraño que resulta que el cuerpo no se encuentre sobre una plancha de disección o en un laboratorio, sino dentro de una vitrina igualita a la de los museos, y a su lado un letrero, también igualito a los usados en los museos, aunque ilegible. Y tras la vitrina se ve una mujer con atuendo de calle normal, mirando el cuerpo.

Pues bien, al indagar en el asunto, se pudo, mediante técnicas de filtrado electrónico, mejorar la definición de los caracteres que aparecían en el cartel de la vitrina, y pudo leerse lo allí escrito: “Cuerpo momificado de un niño de 2 años. Fue sepultado vestido con una camisa de algodón y su envoltura mortuoria consistía en tres pequeñas frazadas de algodón. Donado por Mr. S. L. Palmer, San Francisco, California.”

Eso, una momia infantil —al parecer de un indígena norteamericano— es el “alienígena” de Maussán.

Avergonzado por haberse prestado a este fraude, Donald Schmitt hizo una declaración pública pidiendo a sus amigos y colegas “aceptar mis más sinceras disculpas por mi participación en el reciente evento en la ciudad de México”, y añade: “Admito mi plena responsabilidad por el hecho de haberme dejado envolver en esta situación debido a un exceso de confianza”.

Por cierto, este año se cumplen 20 de que otro charlatán, Ray Santilly, exhibiera lo que dijo era la autopsia de un ser extraterrestre muerto en Roswell. Luego se descubrió que el supuesto cadáver era una figura de goma, de pequeño tamaño porque se usó como molde a un niño.

En fin, ya sabrán los incautos que enriquecen a don Jaimito si siguen creyéndole… y pagando por asistir a sus conferencias.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 22 de mayo de 2015

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