Mosquitos transgénicos contra el dengue

IMPACTO AMBIENTAL

Mosquitos transgénicos contra el dengue[1]

Juan José Morales

Recientemente he leído algunos artículos y comentarios en tono alarmista sobre una nueva técnica para combatir a los mosquitos de la especie Aedes aegypti, que son transmisores de dos graves enfermedades: el dengue y el chikungunya. El método consiste en liberar grandes cantidades de mosquitos machos genéticamente modificados, a los cuales se les ha introducido cierto un gene letal que provoca la muerte de su descendencia antes de alcanzar la madurez sexual. Así, al aparearse, producirán mosquitos que no podrán reproducirse, y ello hará que la población de esa especie vaya disminuyendo y en consecuencia el riesgo de transmisión del dengue y el chikungunya.

clip_image002Este es el mosquito Aedes aegypti, uno de los insectos más mortíferos del planeta. Transmite el dengue, del cual se presentan anualmente más de cien millones de casos en un centenar de países, y la fiebre chikungunya, parecida al dengue, que se está extendiendo por América Latina. La única manera de combatir esas enfermedades «”contra las cuales no hay vacunas ni tratamientos»” es eliminar o controlar a su vector, o sea el mosquito transmisor.

Algunas de esas noticias, son bastante amarillistas. El diario Washington Post, que en general es bastante serio y sensato, habló en el encabezado de la información de «mosquitos asesinos genéticamente modificados», y en el cuerpo de la nota los calificaba de «mosquitos Frankenstein». En otros casos, los comentarios son tan erróneos que resultan risibles. Un editorial del diario norteamericano Daily Free Press, por ejemplo, decía muy seriamente que «estos mosquitos podrían utilizarse para picar a la gente y volverla inmune al dengue y a la fiebre chikungunya, dos enfermedades de origen viral extremadamente dolorosas para las cuales en la actualidad no existen vacuna ni cura.»

En realidad, el uso de machos estériles para combatir plagas de insectos no es nada nuevo. En México tuvimos una experiencia de ese tipo con el gusano barrenador del ganado, que no es gusano sino la larva de una mosca científicamente denominada Cochliomyia hominivorax, que deposita sus huevos en las heridas de las reses y las larvas, al nacer, se alimentan con la carne del animal y le causan graves lesiones que se infectan y pueden causarle la muerte. Esta plaga puso en jaque a la ganadería mexicana, pero pudo ser totalmente controlada mediante la liberación masiva de machos esterilizados mediante radiaciones nucleares, que naturalmente no producían crías al aparearse. Desde hace muchos años nuestro país fue declarado libre del gusano barrenador. Actualmente, se le está combatiendo exitosamente de esa manera en Centroamérica. Y en Estados Unidos, la liberación de machos estériles se aplica al combate de diversas plagas agrícolas, como la mosca mediterránea de la fruta, que afecta a las plantaciones de cítricos.

En el caso de los mosquitos, sin embargo, no se les esteriliza, sino que mediante técnicas de ingeniería genética se les introduce ese gene que provoca la muerte prematura de su descendencia. Y es justamente el hecho de que sean insectos transgénicos, o modificados genéticamente, lo que provoca inquietud y alarma entre algunos investigadores, pero sobre todo entre los grupos ecologistas que se oponen tajantemente a todo procedimiento de manipulación genética.

El método, denominado Liberación de Insectos Portadores de un Gene Dominante Letal (o RIDL por su sigla en inglés), fue desarrollado por una empresa privada británica, Oxitec, y su inventor, el Dr. Luke Alphey, recibió el año pasado el Premio Nan-Yao Su a la Innovación y Creatividad en Entomología de la Sociedad Entomológica Norteamericana. Ya fue probado en Panamá, y se dice que los resultados fueron muy exitosos, con una reducción de 96% de las poblaciones de esa especie de mosquito transmisor del dengue. También se está aplicando en Europa contra la mosca del olivo y se esperan las autorizaciones necesarias para emplearlo contra la mosca del Mediterráneo.

En fin, estamos ante una técnica de control biológico que, si bien tiene la gran ventaja de no contaminar el ambiente con pesticidas, preocupa a algunos porque implica el uso de organismos genéticamente modificados.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 20 de abril de 2015

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