Nuevamente, masas de sargazo en el Caribe

IMPACTO AMBIENTAL

Nuevamente, masas de sargazo en el Caribe[1]

Juan José Morales

Bien a bien, no se sabe exactamente de dónde proviene la gran cantidad de sargazo que durante las últimas semanas ha estado arribando a las costas de Quintana Roo y de otros muchos lugares del Caribe. Tampoco se sabe a qué se debe su excepcional abundancia. Pero lo que sí ya parece claro es que no se ha originado, como se pensaba, en el Mar de los Sargazos, una región del Atlántico de cuyo borde sur nos llega una corriente marina. La maestra en ciencias Rosa Elisa Rodríguez, investigadora de la unidad Puerto Morelos del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, dice que «posiblemente se originó en la costa Atlántica de Sudamérica, igual a como ocurrió en el año 2011 cuando toneladas de sargazo pelágico llegaron a varias islas en la parte este del Caribe (desde Trinidad hasta la República Dominicana) y a la costa oeste de África (desde Sierra Leona hasta Ghana).»

clip_image001La escena, captada en la costa occidental de Cozumel «”una zona por lo demás protegida del oleaje de mar abierto»”, da idea de la enorme cantidad de sargazo que está arribando a diferentes lugares del Caribe y el esfuerzo que implica retirarlo. De aquí la necesidad de investigaciones científicas para esclarecer la causa del fenómeno y la mejor manera de afrontarlo.

En efecto, el fenómeno no es nuevo. Ya hace dos años, en abril de 2013, comentábamos en esta columna que en las playas de Quintana Roo se estaba registrando una arribazón de sargazo sin precedentes por su volumen, que esto venía ocurriendo desde 2011 en otros lugares del Caribe, e incluso al otro lado del Atlántico, en Sierra Leona, África, donde nunca se había registrado tal fenómeno.

Precisa la científica de la UNAM que el sargazo que está llegando a la costa de Quintana Roo y muchas otras playas del Caribe es de las especies Sargassum natans y Sargassum fluitans y del tipo llamado pelágico, o sea que crece y se reproduce flotando libremente en el mar y no adherido al fondo como otras especies del mismo género. Y añade que «de acuerdo con investigaciones científicas, la invasión de sargazo pelágico en 2011 se originó al norte de la boca del Amazonas, en la costa norte de Brasil, en un área en la que anteriormente no se había registrado crecimiento de sargazo. Imágenes de satélite mostraron que la primera concentración se detectó en el mes de abril, y que para julio las algas ya se habían dispersado a la costa de África y al Caribe.»

En cuanto a la causa de esa extraordinaria abundancia de sargazo, proveniente además de una región donde no es común, se propuso que «se debía a un aporte de nutrientes elevado, que podrían haber llegado a la costa frente a Brasil a través de ríos, de surgencias marinas, o en el polvo proveniente del desierto de África, que puede atravesar el Atlántico, y que las algas habían sido transportadas a las Islas del Caribe por las corrientes de Brasil del norte, de Guyana y de las Antillas.»

El asunto «”dice Rosa Elisa»” tiene todavía que ser estudiado en detalle para «identificar el lugar de origen de estas plantas, examinar sus movimientos, tratar de entender las causas de su reproducción masiva y determinar si los eventos de 2011 y 2014 pueden considerarse como fenómenos aislados, o si se trata de una respuesta a un cambio que el humano ha provocado en el océano, como por ejemplo, el aumento en la fertilización de los océanos por la descarga de aguas negras y de fertilizantes agrícolas». Y en caso de que se trate de un hecho permanente o cíclico, encontrar la mejor manera de afrontarlo.

El sargazo, aunque no es dañino ni tóxico, resulta indeseable para los hoteleros, porque afea las playas, dificulta el acceso de los huéspedes al agua, y al descomponerse produce malos olores. Pero, por otro lado, forma una barrera que ayuda a evitar la pérdida de arena por erosión. La medida que usualmente se aplica en estos casos «”retirarlo manualmente o con maquinaria y llevárselo a un basurero»” no es la mejor. Habrá «”concluye la investigadora de la UNAM»” que «evaluar la mejor manera de retirar el sargazo de las playas, para evitar que se sigan erosionando», y encontrarle uso a esta enorme cantidad de materia orgánica, a fin de que su remoción no constituya una carga económica. Y para buscar esas soluciones, tenemos a la ciencia.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 17 de abril de 2015

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