Que no se desate la histeria anticocodrilos

IMPACTO AMBIENTAL

Que no se desate la histeria anticocodrilos[1]

Juan José Morales

Este mes, Cancún cumple 45 años de existencia. En ese largo lapso, de casi medio siglo, no había ocurrido una sola muerte de un ser humano atribuida a ataques de cocodrilos, hasta que anteayer un hombre aparentemente pereció por esa razón en el sector del sistema lagunar conocido como Laguna Bojórquez. Y mucho me temo que este suceso sea el detonante de una ola de histeria y se empiece a clamar por la eliminación de esos animales, calificándolos de peligrosos.

clip_image001Ciertamente, los cocodrilos son peligrosos, pero es posible coexistir con ellos si se actúa con prudencia y se toman las medidas necesarias para evitar los ataques.

En 45 años «”repetimos»” nadie había muerto en las fauces de un cocodrilo en Cancún. Ataques sí habían ocurrido, pero en su gran mayoría, si no en su totalidad, se debieron a descuidos o actos imprudentes. Alguien, por ejemplo, se quedó dormido a orillas del agua con un brazo colgando dentro de ella, y sufrió un mordisco. Otra persona lesionada lo fue porque se aventuró entre los manglares, pese a los letreros que advierten que aquel sitio hay cocodrilos. Hubo también un caso de un turista que, al ver un cocodrilo en un campo de golf, se puso en cuclillas junto a él para que se le tomara una fotografía»¦ y fue mordido en el muslo. En el caso de anteayer, la persona que al parecer fue atacada estaba nadando en la laguna, no obstante los letreros de advertencia. Todo indica, pues, que fue víctima de su imprudencia.

Por otro lado, no hay que olvidar que algunos propietarios de restaurantes situados a orillas de las lagunas se valen de los cocodrilos como atracción turística, para lo cual acostumbran atraerlos arrojando al agua restos de comida, pese a la recomendación de que no lo hagan. Es como si alguien pusiera carne frente a su casa para atraer a un tigre y luego se lamente de que el tigre devoró a su perro, a su cabra o, peor aún, a su hijo.

Que hay cocodrilos en el sistema lagunar Nichupté de Cancún, es un hecho. Que los ha habido por miles de años, es igualmente un hecho. Y que son un elemento fundamental del ecosistema, es algo que está totalmente fuera de discusión. Pensar en eliminarlos es absurdo. Equivaldría a pedir que se eliminen los erizos marinos, el coral de fuego o las medusas urticantes de los sitios turísticos de buceo. Lo que debe hacerse es tomar medidas para asegurar una coexistencia equilibrada entre seres humanos y cocodrilos. Para ello, desde luego, se requieren investigaciones científicas sobre muchos y muy diversos aspectos de la vida de esos reptiles, desde el número de ellos que hay en el sistema lagunar, hasta sus hábitos reproductivos, pasando por sus asoleaderos preferidos, su distribución en las diferentes zonas de las lagunas, la distribución de la población por grupos de edad, y otros detalles.

Sin embargo, ni las autoridades ni los prestadores de servicios turísticos se han preocupado realmente por apoyar esas investigaciones. Como dijo irónicamente en alguna ocasión un biólogo, «desgraciadamente este año no hubo ningún ataque». Y es que las autoridades y los empresarios sólo reaccionan «”en la clásica llamarada de petate»” cada vez que ocurre un incidente, y pronto se olvidan del asunto. Y las acciones que en tales ocasiones toman, son usualmente improvisadas «”como atrapar algunos cocodrilos y llevarlos a algún sitio lejano»”, y más destinadas a tranquilizar a la opinión pública que a resolver el problema de fondo. En esos 45 años no ha habido un programa de investigaciones amplio, detallado, de largo alcance y bien planeado sobre la relación hombre-cocodrilo.

Espero que en esta ocasión no ocurra lo mismo y que, por fin, se integre un grupo de especialistas para hacer ese necesario «”indispensable más bien»” estudio sobre los cocodrilos del sistema lagunar Nichupté. Hay científicos, como Marco Lazcano y Javier Carballar, por citar un par de ejemplos, que durante décadas han trabajado en el tema y cuya experiencia, conocimientos y talento deben aprovecharse.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán yQuintana Roo. Lunes 13 de abril de 2015

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