El calentamiento y los animales herbívoros

IMPACTO AMBIENTAL

El calentamiento y los animales herbívoros[1]

Juan José Morales

Una alimentación estrictamente vegetariana no es muy nutritiva, por el escaso contenido de proteínas de las plantas. Ello obliga a los animales herbívoros a consumir grandes cantidades de ellas y por ende a pasar mucho tiempo alimentándose y en el proceso de la digestión.

Pues bien, resulta que, según cierta investigación científica, debido a razones todavía no bien claras pero aparentemente por efecto del cambio climático, está disminuyendo el porcentaje de proteínas en las hojas de los árboles de la selva. Lo que ello implica para los animales que las comen, es que reciben menos nutrientes por la misma cantidad de alimento ingerido.

clip_image001Una tropilla de colobos de la especie Colobus guerezi, fácilmente reconocibles por su pelaje blanco y negro. Forman grupos familiares constituidos por un macho y tres o cuatro hembras con sus crías. Hay otras especies de este mismo género, todas las cuales se caracterizan porque, a diferencia de otros monos, no tienen dedo pulgar, lo cual es una adaptación para asirse más fácilmente del ramaje. Habitan las zonas selváticas del centro de África y son objeto de intensa captura ilegal para venderlos como mascotas debido a su llamativa apariencia.

El estudio fue realizado por biólogos del Hunter College de la Universidad de Nueva York, y si bien se refiere a las selvas de Uganda, un país situado al otro lado del océano, en África, puede suponerse que lo mismo está ocurriendo en las selvas de América, o al menos en algunas regiones de ellas. Los investigadores, encabezados por Jessica Rothman, especialista en biología de primates, encontraron esta situación al analizar el contenido de proteínas de las hojas de diez especies de árboles que constituyen el alimento principal de los colobos, ciertos monos del género Colobus, del cual hay cuando menos cuatro especies, todas ellas en las selvas africanas.

Los análisis se realizaron sistemáticamente durante tres años, a partir de 2007, y se compararon con los de una investigación similar hecha en 1979 por Thomas Struhsaker, de la universidad norteamericana Duke. Así encontraron que en ese lapso de tres décadas la calidad nutritiva del follaje de la selva había disminuido marcadamente. Ahora, su contenido de proteínas es menor que en aquel entonces, y en cambio ha aumentado el de fibras indigeribles, que se eliminan con el excremento sin ser aprovechadas por el organismo.

La reducción en el contenido de proteínas se observó en todas y cada una de las diez especies arbóreas analizadas. Y en el caso de las dos especies mayormente utilizadas como alimento por los colobos, la proporción de proteína con relación al contenido de fibra de las hojas se redujo en más de 30%. La conclusión es que el valor nutricional del follaje ha declinado considerablemente en los últimos 15 ó 30 años.

Los autores no están seguros de qué factores ambientales son los causantes de tales cambios en la composición química del follaje que lo hicieron perder valor nutritivo. Pero parece evidente que la causa principal es el calentamiento global, pues durante el último siglo el clima de la zona donde se realizó el estudio, se ha vuelto más cálido y húmedo, y otras investigaciones demostraron que cuando los árboles tropicales reciben mayor cantidad de lluvia, disminuye la concentración de nitrógeno en el follaje. Por lo contrario, cuando escasea la lluvia se incrementa.

Aquí cabe resaltar que el nitrógeno es el elemento básico de las proteínas. Si escasea, las hojas serán por lo tanto menos nutritivas y, como decíamos, los monos tendrán que comer más para obtener la misma cantidad de proteínas. Eso implica más tiempo dedicado a la alimentación. En caso extremo, incluso podrían abandonar el lugar o sus poblaciones se verían reducidas.

Por lo demás, no solamente los monos pueden verse afectados por la disminución en el contenido proteico de las hojas de los árboles tropicales. De ese follaje también se alimentan otros mamíferos, insectos, aves y reptiles, que «”y esto hay que subrayarlo»” no simplemente coexisten sino que están interrelacionados a través de las cadenas y tramas alimenticias. Sería prematuro tratar de prever cómo las poblaciones de estos animales se verán afectadas por el calentamiento global si, como parece, este fenómeno es el causante de la pérdida de poder nutritivo de las hojas.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 18 de mayo de 2015

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