El gran fracaso del llamado Partido Verde

ESCRUTINIO

El gran fracaso del llamado Partido Verde[1]

Juan José Morales

Por supuesto, el llamado Partido Verde Ecologista de México jamás revelará cuánto gastó en su gigantesca campaña publicitaria previa a las elecciones del pasado domingo. Si lo hiciera, quedaría en evidencia que rebasó «”y por muchísimo»” el tope de gastos de campaña y el Instituto Nacional Electoral ya no podría seguir dando largas a la demanda de que se le cancele el registro por sus sistemáticas violaciones a la ley. Mucho menos revelará la procedencia de las carretadas de dinero que utilizó en la compra de lentes, mochilas, libros, lápices, despensas, calendarios, boletos de cine y un sinfín de otros artículos publicitarios y en la difusión de todo tipo de anuncios en radio, televisión, carteles, autobuses, envolturas de tortillas y otros lugares. Si lo hiciera quizá podría ser acusado de operaciones con dinero de procedencia ilícita.

clip_image002Este par de grandes y costosos anuncios espectaculares casi sobrepuestos, es una buena muestra de la forma en que el PVEM materialmente saturó con su propaganda al país entero. Fue un monstruoso despliegue publicitario, un increíble dispendio de dinero sólo igualado o superado por el PRI en aquellos tiempos en que utilizaba descaradamente dinero de todos los niveles de gobierno y prácticamente extorsionaba a industriales y comerciantes para que le costearan propaganda adicional.

Pero, independientemente de que siga ocultando todo ello, resulta evidente que ese seudopartido gastó más «”mucho más»” que cualquier otro en su campaña electoral. Fueron sin duda miles de millones de pesos «”de oscuro origen, hay que subrayarlo»” los que durante meses estuvo derrochando para atosigar a los mexicanos con su publicidad.

Y cuando uno ve el resultado de las elecciones, no puede menos que llegar a la conclusión de que todo ese abrumador despliegue publicitario, todo ese inmenso derroche de dinero, todo ese monstruoso esfuerzo promocional sin precedentes en la historia política de México, culminó con un descomunal fracaso. Si bien logró cierto incremento respecto a la votación que recibió en la elección intermedia de hace seis años, su cosecha de sufragios resulta ridículamente baja en proporción a lo que invirtió para obtenerla. Sobre todo cuando se le compara con los votos emitidos en favor de Morena, un partido de nueva creación, que por primera vez participa en una contienda electoral y sólo dispuso de recursos extraordinariamente modestos y limitados, a tal grado que prácticamente no se veía su propaganda por ningún lado. Sin embargo, contabilizado ya el 92% de las casillas, Morena superaba al Verde por más de medio millón de votos.

Como decíamos líneas arriba, jamás se sabrá cuántos miles de millones de pesos gastó el Verde en ese formidable ejercicio de publicidad y mercadotecnia electoral digno de los mejores tiempos del PRI, pero resulta evidente que cada voto le resultó cientos, si no es que miles de veces más caro que cada sufragio obtenido por Morena, e incluso que otros partidos que también dispusieron de vastos recursos económicos.

La lección que de este monumental fracaso del Verde puede sacarse, es que los mexicanos no son tan bobos como pensaban sus publicistas y mercadólogos. Ciertamente, hubo muchos ingenuos que se tragaron el cuento de que había que votar por él como una opción diferente y «decente» «”pese a su alianza con el PRI»” y porque se presentaba con la máscara de partido defensor del medio ambiente, aunque ha sido repudiado por los auténticos partidos ecologistas de otros países, especialmente de Europa. Pero los incautos no fueron suficientes para darle la abrumadora votación que se pretendía, y que le hubiera permitido, en su calidad de acólito del PRI, formar con éste una gran mayoría en la Cámara de Diputados.

Más que convencer, la aplastante publicidad del PVEM terminó hartando a mucha gente, y el hecho de que pareciera disponer de una inagotable cantidad de dinero para sus anuncios, terminó también haciendo sospechar a mucha gente que ahí había algo muy turbio. Los resultados están a la vista.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 10 de junio de 2015

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