60 años de literatura ufológica en español

60 años de literatura ufológica en español (Guía para el coleccionista) 1953 – 2012

60AnosDeLiteraturaUfologicaEnEspanol¡Una joya!

El libro de Antonio González Piñeiro es una joya de la literatura ufológica. Está dirigido, como indica el subtítulo, al coleccionista ufológico. Y si de algo puede presumir la ufología es de tener la colección más grande de coleccionistas: coleccionistas de videos de ovnis, de fotos de ovnis, de casos de ovnis; recolectores de “evidencias” de ovnis, de recortes de periódicos, de relatos de testigos; en fin, coleccionistas de revistas y/o libros de ovnis. En este último apartado me encuentro yo.

Por eso es un placer indescriptible el poder contar con un ejemplar (el ejemplar número 06) de esta primera edición (junio de 2015) de 60 años de literatura ufológica en español (Guía para el coleccionista), que tan sólo tiene una tirada de 25 ejemplares numerados y que su autor tuvo la deferencia de dedicarme:

Para Luis Ruiz Noguez

 

Con sincera expresión de la admiración que me merece su impecable trayectoria como cronista de la ufología y su cultura.

Antonio González Piñeiro dice que su libro fue encuadernado e impreso artesanalmente. Yo digo que es una joya, una artesanía, un deleite, en la que podemos ver todo el cuidado, amor, detalle y dedicación que le ha puesto. No es una simple compilación de títulos ufológicos. Cada ficha bibliográfica tiene una estructura propia y distinta a las prácticas normales de la catalogación bibliográfica, pero que para esta obra resultan más que conveniente.

En el libro de González Piñeiro nos enteramos que hay 1938 libros con temática ufológica publicados en idioma español desde 1953. Antonio nos aclara:

La elección de 1953 como año de arranque de la recopilación bibliográfica no obedece a razones caprichosas. Fue en ese año que vieron la luz los tres primeros títulos publicados sobre la materia en nuestro idioma. “Origen, estructura y destino de los platos voladores” de Jorge y Napy Duclout (Febrero), “¿Vienen de otro mundo los platos voladores?” de James Dawson (Octubre), y “El misterio de los discos voladores” de J. Zeñabi (Diciembre). Con anterioridad a esa fecha, se editaron (principalmente en España) un puñado de obras de ficción, en cuya trama el incipiente fenómeno de los “platillos volantes” (también llamados “platillos voladores”, “platos voladores” o “discos voladores”) jugaba un papel protagonista.

Y uno, como coleccionista de libros de ovnis, no tiene más que maravillarse de la enorme cantidad de obras publicadas en español, muchas de las cuales desconocíamos su existencia, y que ahora son prácticamente imposibles de localizar.

50AnosDeLiteraturaUfologicaEnEspanaConocíamos a Antonio por referencias a su obra 50 años de literatura ufológica en España: una guía para el coleccionista, (2005), edición del autor, A Pobra do Caramiñal, 184 páginas, il. col., 30 cm., por la cual ganó el premio Fondo Ricardo Caruncho, de la Fundación Anomalia, del 2003. Sólo nos quedaba morirnos de la envidia por no poder leer ese trabajo. Y nos quisimos morir, nuevamente, cuando nos enteramos que Antonio tenía otro trabajo anterior: ¿Qué sucedió entonces? Bibliografía ufológica española (1954-2000), (2001), edición del autor, A Pobra do Caramiñal, 198 páginas, il. col., 21 cm.

60 años de literatura ufológica en español (Guía para el coleccionista), es esencialmente un metalibro, un libro de libros en el que cada ficha bibliográfica describe el libro ovni en cuestión y su contenido. Proporciona, por ejemplo, el tipo de encuadernación, el número de páginas, el ISBN, el autor, número de ediciones y reimpresiones. Hay una sección de análisis estadístico en el apéndice

El autor ha hecho una selección de títulos y ha excluido de la bibliografía las obras con un bajo contenido ufológico o con menos de 30 páginas de textos o ilustraciones ufológicas. También ha eliminado:

Las obras de ficción. Introduzco aquí la necesaria aclaración: el término “literatura”, que figura en el título de este trabajo, puede dar lugar a equivoco, puesto que en él no están representados todos los géneros y subgéneros literarios. Entre los excluidos está el de la novela. En mi opinión las novelas ufológicas (aquellas que incorporan a su trama elementos relacionados con los ovnis, el contactismo o la astroarqueología), tienen mejor encaje dentro del subgénero de la ciencia-ficción, y como tal deben ser tratadas. En aras al posible valor histórico-ufológico de alguna de ellas, he hecho la excepción (más bien la vista gorda) con las obras contactistas que, aun narrando experiencias del todo increíbles – a todas luces surgidas de la delirante imaginación de sus autores -, son presentadas por estos como reales. Por la misma razón, he decidido dar cabida también a aquellas obras que, en un tono sensacionalista o fantasioso, relatan historias reconociblemente fraudulentas; siendo la intención original de sus autores y editores el hacerlas pasar por auténticas. (Por mencionar títulos a modo de ejemplo: “Alternativa 3” de Watkins/Ambrose/Miles, “Los dioses del sol en el exilio” de Robin-Evans, “Bases de ovnis en la Tierra” de O’Brien, etc.)

QueSucedioEntoncesEn ese punto disentimos de la opinión de Antonio. Nosotros creemos que, por el contrario, la ufología es la novela total, la novela de la humanidad. Por una parte, en la ufología están contenidos todos los géneros de la novela, y por otra prácticamente toda la humanidad puede aportar desde un capítulo hasta alguna frase en la construcción de esta novela. Están ahí, por ejemplo, los contactados, los ufólogos y algunos testigos de casos famosos y complejos, que constituyen por sí mismos un capítulo de esta novela ufológica; pero también están aquellos amigos, vecinos o conocidos que en una plática informal nos cuentan de su avistamiento personal, de tal forma que pasan a escribir aquella líneas sueltas y párrafos que se suman a la obra monumental.

En cuanto a que la ufología es una novela y en ella vemos reflejados todos los géneros, podemos mencionar, a modo de ejemplo:

La novela de aventuras en la que tenemos una serie de peripecias, viajes, riesgos y misterios que son sorteados por los héroes protagonistas. Abundan los ejemplos en los libros de ovnis: están los casos de abducidos, los relatos de John A. Keel, las andanzas de James Moseley y más.

La novela de ciencia ficción y la novela fantástica, que tiene una pálida representación en los libros de los contactados de los 50 y 60.

Las novelas de espías y suspense, que pueden adivinarse en toda la moda conspiranóica de última generación.

Nos viene a la mente el caso de Fortunato Zanfretta y el de Joao Prestes Filho, entre otros muchos, cuando hablamos de la novela de terror.

Los hechos y personajes históricos están presentes tanto en los libros de ovnis como en la novela histórica. Los westerns, o novela del oeste también los tenemos en los casos pre Arnold ocurridos en aquella región de los Estados Unidos.

La historia de Silver bridge y el Mothman bien podrían ser parte de la trama de una novela y caber en las novelas negras y/o policiacas. Lo mismo que los Hombres de Negro. Aunque para mí más bien serían personajes de novela humorística o satírica (aunque tiendo a considerar a toda la ufología en este rubro)

Ni duda cabe que la mayor parte de los personajes dentro de la ufología (ufólogos, abducidos y contactados) serían el estereotipo perfecto para una novela picaresca.

Pero también encontramos material para las novelas románticas y/o sentimentales. Ahí están los amores intergalácticos de Truman Bethurum con Aura Rhanes o Howar Menger y Marla, sólo por mencionar dos parejas.

Como ya me he extendido mucho sobre el asunto de la “novela total”, dejo al lector los ejemplos para las novelas realista, naturalista, existencial, autobiográfica, polifónica, y de testimonio. Sólo haré el apunte de que la novela social y la psicológica tendría su parangón en las obras que tratan de la hipótesis psicosociológica en la ufología.

Justamente en la presentación de 60 años de literatura ufológica en español (Guía para el coleccionista), Antonio González hace algo de psicosociología ufológica:

En mi opinión, esa singular propiedad de la ufología, que es su diversidad y plasticidad temática, ha sido el factor garante de su activa permanencia durante las diferentes épocas, y de su adaptación a las variopintas realidades socioculturales que pueblan la geografía terrestre. Y es que, más allá de las irreconciliables posiciones ideológicas de unos y otros respecto a su auténtica naturaleza (o a la incertidumbre de su existencia), subyace tras el fenómeno ovni una única “gran verdad”: que su comportamiento en el tiempo (desde su génesis hasta nuestros días) ha tenido mucho que ver con las modas y las costumbres humanas, y muy poco o nada con una supuesta tecnología alienígena de “chip y chapa”, tal como han venido defendiendo los baluartes de la ufología clásica.

 

Buena muestra de ello sería la enorme repercusión mediática que, cíclicamente, logran alcanzar algunos temas ufológicos más o menos accesorios, para posteriormente terminar diluyéndose en el limbo de las modas agotadas (sería el caso de la leyenda del Triángulo de las Bermudas, en los años setenta, o la amenaza del chupacabras, en los noventa). Por no hablar de las notorias diferencias existentes entre la experiencia de abducción narrada por un ciudadano norteamericano o por otro brasileño. O, por poner otro ejemplo, el trasfondo católico o protestante que se percibe tras la filosofía de los mensajes “extraterrestres” recibidos por los contactados de países latinos y anglosajones, respectivamente.

 

Que ciertos engendros (en la acepción de cosa engendrada) salidos de la ufología parezcan no pasar de moda, no significa que no sean una moda. Estoy pensando en las muchas hipótesis de carácter heterodoxo (la extraterrestre, la intraterrestre, la de los universos paralelos, la de los crononautas, etc.) que, desde sus inicios, han venido esgrimiendo las distintas generaciones de ufólogos, con el vano propósito de hallar una “teoría del todo” ufológica. Con sus más y sus menos, todas esas hipótesis – a nivel popular – han ido aguantando el tipo desde que fueran formuladas; si bien, casi todas ellas han llegado a nuestros días bastante debilitadas. La hipótesis heterodoxa clásica que parece haber resistido mejor el paso del tiempo es la paraufológica (Valle, Keel, Freixedo, etc.). En boga desde los años 70 – y un claro producto de las modas culturales relativistas imperantes en esa época -, no sólo no ha sufrido desgaste, sino que ha visto incrementado el número de adeptos a lo largo de los últimos años, aunque derivando sus argumentos hacia enfoques cada vez más radicales (conspiranóicos). Tal vez la explicación a esa perdurabilidad habría que buscarla en la naturaleza extremadamente ambigua e irracional (no falsable) de la mayoría de sus postulados y teorías (análoga a la de los dogmas religiosos), lo que confiere a dicha hipótesis una ilusoria aureola de irritabilidad.

 

A decir de los entendidos, el germen de la ufología tuvo su caldo de cultivo en tres de los hitos históricos más relevantes de la segunda mitad del Siglo XX: la carrera espacial, la guerra fría y la eclosión de las nuevas expresiones culturales y artísticas surgidas tras la Segunda Guerra Mundial. La popularización de la ciencia ficción y el auge del ocultismo fueron quizá los dos factores artístico-culturales que más influjo ejercieron sobre el entonces naciente fenómeno ovni, prestándole sus estereotipos (la ciencia ficción) y nutriendo su corpus doctrinal (el ocultismo). De manera recíproca, las temáticas ufológicas han sido fuente constante de inspiración para los autores de ciencia ficción. También, durante muchos años, fueron el principal motor de modernización de las viejas doctrinas ocultistas, que adoptaron muchos de los tópicos ufológicos para adaptarse al nuevo “mercado” paracientífico (sin ir más lejos, así ocurrió con médiums y curanderos que, al objeto de requerir su sobrenatural intermediación, lo mismo invocaban a difuntos o santos, que a los “hermanos del espacio”). Pero el influjo de la cultura ufológica ha ido más allá, y, en menor medida, ha terminado por afectar también a casi todas las facetas y expresiones de la actividad humana. Incluso ha habido voces dentro del campo de la sociología que se han aventurado a atribuirle parte de responsabilidad en el vertiginoso cambio de mentalidad experimentado por nuestra sociedad (principalmente la occidental) en las últimas décadas.

En los apéndices encontramos un índice cronológico; el número total de obras publicadas por país (España tiene el primer lugar con 866 y México queda en tercero con 297); una tabla con los libros de ovnis escritos por mujeres; otra con los autores más prolíficos; una más con las reediciones; y la sección de gráficos que ya hemos mencionado.

No queda más que agradecerle a Antonio González Piñeiro por esta obra de cabecera que desde ya pasa a formar parte de mis libros preferidos. Es probable que el resto de los aficionados a la ufología puedan tener acceso a este libro ya que, como el propio Antonio me confirmó en un correo electrónico “no descarto sacar, más adelante, una edición abierta (en papel o digital)”.

60 años de literatura ufológica en español (Guía para el coleccionista) 1953-2012, edición del autor, A Pobra do Caramiñal, 344 páginas, il. col., 30 cm.

Un pensamiento en “60 años de literatura ufológica en español”

  1. ¿ME PODÉIS FACILITAR EL E-MAIL DEL AUTOR O EL TELÉFONO?

    ME GUSTARÍA TENER ESTA COLECCIÓN TAN INTERESANTE.

    SALUDOS

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