Donald Trump, ayer venerado, hoy detestado

ESCRUTINIO

Donald Trump, ayer venerado, hoy detestado[1]

Juan José Morales

Hoy día está de moda atacar al magnate norteamericano Donald Trump por sus declaraciones contra México y los mexicanos. Pero no hace mucho tiempo, en ciertos círculos políticos gubernamentales se le elogiaba, se le brindaban atenciones especiales, se le trataba como invitado especial y casi se le veneraba. Se llegó incluso al grado de modificar ordenamientos gubernamentales para que «”prácticamente en calidad de benefactor de México»” el multimillonario pudiera hacer negocios en nuestro país.

clip_image002The Jewel of Cozumel (La Joya de Cozumel). Así se denominaba en los folletos promocionales el proyecto Punta Arrecifes de Donald Trump en la parte norte de la isla, del cual aquí puede verse una representación artística.

Hablamos de Quintana Roo y su gobierno. En particular de ciertos gobernadores y presidentes municipales. Porque no hay que olvidar que Trump tenía la mira puesta en Cozumel, donde planeaba adueñarse de una extensa franja de terreno en la costa oriental de la isla y edificar ahí uno de sus grandes conjuntos de hoteles y viviendas de lujo.

El proyecto de Trump se denominaba Punta Arrecifes Resort. Estaba planeado para desarrollarse sobre una superficie de más de 1 150 hectáreas a lo largo de la costa, con 15 kilómetros de playas de gran belleza todavía deshabitadas a las que «”dicho sea de paso»” acuden cada año numerosas tortugas marinas a desovar. Originalmente Trump planeó construir diez hoteles con cerca de tres mil habitaciones, dos marinas, suntuosas villas, aeropista privada, campo de golf, muelles y otras instalaciones. Posteriormente, se habló de sólo 600 habitaciones, sin dejar en claro si serían todas o sólo las de una primera etapa.

No es necesario decir que esa extensa zona de la costa oriental de Cozumel se convertiría, conforme al proyecto de Trump, en coto exclusivo de los residentes y quedaría vedada a los nativos como ha ocurrido con otros desarrollos turísticos semejantes. Para los autóctonos «”o, más exactamente, para los residentes de alto poder adquisitivo»” habría tres áreas de playa. Otras diez serían privadas.

Como es de suponer, el proyecto provocó fuerte oposición de los ambientalistas de Cozumel, ya que afectaría una zona rica en biodiversidad, incluidos los manglares de la zona norte de la isla, que han sido declarados área natural protegida. Pero por parte de las autoridades locales y estatales, recibió todo el apoyo necesario. Tanto el presidente municipal panista Gustavo Ortega Joaquín «”quien incluso estuvo al lado de Trump cuando presentó el proyecto en 2007 en Florida»”, como el priísta Aurelio Joaquín, no escatimaron facilidades para el magnate. Gustavo Ortega, incluso realizó modificaciones al Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL) para eliminar impedimentos legales y allanarle el camino.

El apoyo a Trump no se quedaba en el nivel municipal, sino que se manifestaba más arriba. Al respecto, la periodista Déborah Cordero recuerda que «durante el gobierno de Joaquín Hendricks Díaz, los hijos de Trump eran invitados especiales a los informes de gobierno del estado en Quintana Roo». Hendricks «”no debe olvidarse»” es famoso por haberse enriquecido rápida y desmesuradamente a su paso por el gobierno del estado, y su figura ha estado ligada siempre a la de Isaac Hamui, otro negociante ampliamente beneficiado con ventas de terrenos públicos, concesiones y otras prebendas.

Por contraste con la actitud de las autoridades, entre los habitantes de Cozumel hubo «”como decíamos»”gran resistencia al proyecto de Punta Arrecifes. Trump se vio también envuelto en un litigio judicial con un empresario mexicano, y hubo cambios en las leyes federales que hicieron más estricta la protección a los manglares y representaban un gran obstáculo para llevar a cabo el desarrollo inmobiliario pese al gran apoyo de los gobiernos municipal y estatal. Finalmente, Trump terminó retirándose del proyecto, aunque al parecer hay otros inversionistas que tratan de continuarlo, desde luego ahora sin la participación del norteamericano, cuyo solo nombre despierta fuerte oposición y de quien sería interesante saber qué opinan aquellos funcionarios que tan calurosamente lo elogiaban y apoyaron en aquellos tiempos no muy lejanos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 3 de marzo de 2015

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