La guerra ignorada de Manchuria

ESCRUTINIO

La guerra ignorada de Manchuria[1]

Juan José Morales

Decíamos hace poco en esta columna que «”por razones ideológicas y políticas»” algunos historiadores intentan minimizar el papel de la Unión Soviética en la derrota de Japón durante la II Guerra Mundial. Dicen que su ofensiva sobre Manchuria fue una operación menor y que para entonces Japón ya estaba al borde del colapso por los ataques norteamericanos.

clip_image002Tropas soviéticas liberan una ciudad china de Manchuria largo tiempo ocupada por los japoneses, que habían establecido un estado títere denominado Manchukuo y gobernado por el sedicente emperador Pu Yi, quien tras ser capturado por el Ejército Rojo fue entregado al gobierno chino para ser juzgado.

La realidad es que de menor, la ofensiva del Ejército Rojo en Asia, denominada Tormenta de Agosto, no tuvo nada. Por lo contrario, fue de enorme magnitud. Se desarrolló a lo largo de tres frentes que en total se extendían por cinco mil kilómetros y tenían entre 200 y 800 kilómetros de profundidad, sobre un territorio de millón y medio de kilómetros cuadrados «”mayor que Europa occidental»”, y fue lanzada contra el poderoso ejército japonés de Kwantung, mucho más grande que cualquier agrupación militar a que se hubieran enfrentado los norteamericanos en el Pacífico. Ese ejército, que ocupaba el noreste de China desde 1931 y no había sido atacado por Estados Unidos, contaba con un millón de hombres, más de cinco mil piezas de artillería, 1 800 aviones y casi millar y cuarto de tanques y carros de combate. Además, a lo largo de esos años, y con el trabajo forzado de millones de chinos, había construido un vasto entramado de sólidas fortificaciones, disponía de abundantes reservas de agua y alimentos para resistir durante meses y contaba en su favor con las condiciones del terreno por el cual debía moverse cualquier atacante: escarpadas montañas, densos bosques, extensos desiertos, vastas estepas, grandes zonas pantanosas y anchos ríos, todo lo cual constituía defensas naturales.

En tales condiciones, el alto mando japonés consideraba que el ejército de Kwantung podría no sólo resistir largo tiempo sino derrotar un ataque soviético. Sin embargo, en solo una semana de relampagueante ofensiva, fue derrotado completamente por el Ejército Rojo, comandado por el mariscal Vasilevsky, uno de sus más brillantes estrategas. Eso, decíamos la semana pasada, fue fundamental para que Japón decidiera rendirse ya que al perder Manchuria se quedó sin la base industrial y las fuentes de materias primas que le permitían seguir luchando.

La ofensiva soviética, como señalamos líneas arriba, dista mucho de haber sido una pequeña e improvisada acción militar. En ella se emplearon 1.6 millones de soldados, 5 500 tanques y carros de combate, 28 mil piezas de artillería y más de 4 300 aviones. Gran parte de las tropas, material, equipo, municiones y suministros, por lo demás, tuvo que ser transportado en menos de tres meses en una difícil y compleja operación logística desde Europa occidental, a siete mil kilómetros de distancia y en el más absoluto secreto, en casi 1 800 trenes especiales con más de 136 mil furgones y plataformas.

Tampoco fue una oportunista operación de último minuto para hacer leña del árbol caído; es decir, para aprovecharse de la derrota japonesa ante Estados Unidos. Este país, al igual que Gran Bretaña, habían estado insistiendo ante la URSS para que declarara la guerra a Japón, pues sabían que mientras Manchuria siguiera siendo una base industrial y una fuente de materias primas para el esfuerzo bélico japonés, sería muy difícil derrotarlo.

El ataque, por lo demás, fue magistralmente planeado y ejecutado. Las fuerzas soviéticas tomaron por sorpresa al enemigo al cruzar la frontera bajo lluvias torrenciales y por sitios que no imaginaban los generales japoneses debido a las enormes dificultades del terreno. Incluso, en lugares donde los tupidos bosques parecían ser una barrera impenetrable, los tanques soviéticos abrieron sus propios caminos derribando los árboles a su paso.

Las tropas de Vasilevsky avanzaron con gran rapidez en los tres frentes y en sólo una semana habían ocupado las principales ciudades de Manchuria y llegado hasta Corea, tras aniquilar a más de 84 mil soldados japoneses y capturar a más de 700 mil. Por su parte, el Ejército Rojo solamente perdió 12 mil hombres.

Japón, en suma, no fue derrotado únicamente por Estados Unidos ni sólo por las bombas atómicas. La Unión Soviética tuvo un papel muy importante en la victoria aliada, un papel que sin embargo ahora se le escatima por el resurgimiento de la guerra fría.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 11 de agosto de 2015

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