Los refugiados no lo son por obra del destino

ESCRUTINIO

Los refugiados no lo son por obra del destino[1]

Juan José Morales

Mucho se habla en estos días del drama de las verdaderas masas de personas «”hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos»” que buscan asilo en Europa. Pero hasta ahora no he visto que ninguna de las grandes agencias noticiosas internacionales toque el meollo de la cuestión. Es decir, las causas por las cuales cientos de miles de personas abandonan sus hogares «”o lo que queda de ellos»” en África y el Medio Oriente y se dirigen al continente europeo, a menudo exponiéndose a la muerte en endebles y sobrecargadas embarcaciones, muchas de las cuales han naufragado en aguas del Mediterráneo con un aterrador saldo de miles de víctimas. Si acaso, se habla de la guerra en Siria, o de que tratan de encontrar empleo. Pero, vistas así las cosas, tal parecería que sus sufrimientos son sólo cosa del destino.

clip_image001En condiciones como estas, hacinados hombro con hombro en pequeñas embarcaciones, interminables masas de refugiados procedentes de las naciones africanas y del Medio Oriente intentan llegar a Europa en busca de asilo. Los naufragios con docenas o cientos de muertos son ya casi cosa de todos los días.

Como ha señalado alguien en una reunión sobre el asunto, no es casual que la mayor parte de esas personas provengan de Libia, Afganistán, Irak, Sudán, Siria y los países de la antigua Yugoslavia. En todos ellos ha habido guerras civiles. Y en todos los casos «”hay que recalcarlo»” fueron guerras sostenidas directa o indirectamente por Estados Unidos y sus aliados europeos, algunos de los cuales «”Inglaterra en especial»” ahora se niegan a asumir cualquier responsabilidad para resolver la crisis de los refugiados.

Un caso notable es el de Libia. Bajo el gobierno de Muamar Gadafi, era un país próspero, políticamente estable, al cual afluían cientos de miles de personas desde los países africanos vecinos en busca de empleo. En 2011 Estados Unidos, Francia e Inglaterra decidieron «”por razones que ahora no vamos a analizar»” que Gadafi era indeseable y emprendieron una gran operación militar para derrocarlo. Desde entonces, Libia ha vivido en el caos, en una incesante guerra de facciones que se disputan el poder y las riquezas petroleras, y ese país antes receptor de migrantes, es actualmente expulsor.

Siria es otro caso. Ante el buen éxito logrado contra Gadafi en Libia, Estados Unidos y sus aliados europeos decidieron derrocar también al presidente sirio, Bashar Al-Asad. Pero en esta ocasión las cosas no resultaron como habían planeado y desde hace cuatro años Siria sufre los estragos de una guerra civil que ha causado inmensa destrucción «”incluso de monumentos históricos como los de la antigua ciudad de Palmira»” y que sólo ha servido para fortalecer a los grupos extremistas musulmanes de que se valió Estados Unidos. Del conflicto sirio surgió por ejemplo el llamado Estado Islámico, que pretende adueñarse de todo el Medio y Cercano Oriente.

Algo parecido ocurrió en Afganistán. En tiempos de la guerra fría, Estados Unidos armó, financió y adiestró a un grupo radical islamita para derrocar al gobierno afgano simpatizante de la Unión Soviética. Logró su propósito. Aquel grupo financiado por la CIA y el Pentágono echó abajo y asesinó al presidente afgano»¦ y años después echó abajo también las torres gemelas de Nueva York y mató a miles de norteamericanos. Eran los talibanes, dirigidos por Osama Bin Laden.

Irak, igualmente estable política y económicamente, fue otro objetivo militar de las potencias occidentales. Invadido y destruido so pretexto de que estaba fabricando armas de destrucción en masa «”que jamás aparecieron»” y ejecutado su presidente Sadam Hussein, Irak también vive en perpetua anarquía, con su economía en ruinas, sus recursos petroleros saqueados y convertido en expulsor de refugiados.

En el continente europeo mismo, los principales productores de refugiados son Kosovo, Albania, Bosnia-Herzegovina y otros países de los Balcanes que constituían la antigua Yugoslavia, desmembrada por Estados Unidos y sus aliados europeos en la década de los 90 mediante una brutal intervención militar. De esa región, cientos de miles de jóvenes huyen, ya no de la guerra y en busca de paz y seguridad como los sirios o los libios, sino para escapar a un desempleo atroz, del orden del 50%.

Y ni qué decir de las naciones africanas, antiguas colonias de las potencias europeas, que nunca establecieron las bases para su desarrollo económico sino sólo las expoliaron y ahora están hundidas en el atraso, el subdesarrollo y no pocas veces desgarradas por guerras civiles.

Sí, realmente valdría la pena analizar a fondo las causas de una de la actual migración hacia Europa, uno de los mayores desplazamientos humanos de la historia.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 9 de septiembre de 2015

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