Un asombroso caso de mentes en sincronía

ESCRUTINIO

Un asombroso caso de mentes en sincronía[1]

Juan José Morales

A mi correo electrónico llega una buena cantidad de basura, desde avisos de que he ganado dos millones de libras en una lotería en la cual jamás participé, hasta «información» periodística destinada a ensalzar y casi deificar al sapientísimo político o gobernante que la paga, o a denostar e injuriar a sus adversarios y críticos.

Es tal la cantidad que recibo «”sobre todo ahora que se aproximan las elecciones en Quintana Roo»” que ya hasta empieza a llegarme por duplicado. Tal es el caso de cierta nota sobre Pedro Canché Herrera, el modesto periodista de Felipe Carrillo Puerto encarcelado hace un año bajo la truculenta acusación de sabotaje a las instalaciones del sistema de agua potable.

clip_image002La caricatura es muy elocuente y explica la actual abundancia en Quintana Roo de revistas impresas y electrónicas y servicios «noticiosos» por Internet que intentan desprestigiar a los partidos de oposición, y mediante los cuales los precandidatos del PRI a la gubernatura y los ayuntamientos se dedican con singular entusiasmo a su tradicional ocupación de inflar su imagen, meterse zancadillas unos a otros y darse puñaladas por la espalda.

Como se recordará, se le mantuvo diez meses en prisión pero tuvo que ser liberado en junio pasado por desvanecimiento de cargos y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos reprendió por ese hecho al gobierno del estado y le ordenó compensar a Canché y ofrecerle una disculpa pública por los abusos de que fue objeto, cosa que por cierto hasta ahora no se hace.

Pero parece que no se le perdona haber puesto en un brete a las autoridades, y sigue siendo objeto de constantes ataques a través de medios de comunicación ligados al gobierno de Quintana Roo, que lo tachan de seudoperiodista, lo acusan de tratar de desprestigiar al señor gobernador y empañar su impoluta imagen, y estar siendo manipulado por partidos y políticos de oposición.

En tales términos está redactada la noticia, comentario, o como quiera llamársele, que llegó a mi correo el pasado 20 de agosto a la 1.44 de la tarde, procedente de cierto sitio llamado Poder Urbano y sin firma. Seis minutos después, apareció en mi buzón la misma noticia, comentario, o como quiera llamársele, pero esta vez proveniente de otro sitio, Aleph Mexico, y firmada por un tal Marzuca. Exactamente el mismo texto. Idéntico palabra por palabra, punto por punto, coma por coma y hasta con los mismos errores tipográficos. Sólo diferían en el título, la firma y el sitio de procedencia.

En un principio quedé estupefacto. Creí estar ante uno de esos maravillosos casos de telepatía en que dos personas tienen idénticos pensamientos y, en perfecta sincronía, actúan simultáneamente de idéntica manera, o en que dos mentes se enlazan a través del éter y una le ordena a la otra escribir exactamente las mismas palabras en el mismo orden y «”como estamos en la era digital»” enviarlas cuanto antes por correo electrónico. Pero pronto caí en la cuenta de que no se requiere ser genio o adivino para inferir el origen de tan prodigiosa coincidencia.

De modo pues que le sugiero a quien corresponda, ser un poco más exigente con los plumíferos de alquiler a su servicio, pedirles que no sean tan desvergonzados a la hora de cumplir sus encomiendas y que para desquitar la paga, se tomen un poquitín de trabajo para «”como decimos en el argot periodístico»” darle una revolcadita a los textos que se les ordena difundir y no se limiten a copiar y pegar. Así sólo ponen en ridículo a su jefe.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 2 de septiembre de 2015

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