Los premios IgNobel 2015

ESCRUTINIO

Los premios IgNobel 2015[1]

Juan José Morales

Mucho se habla ahora de los premios Nobel. Pero poco se menciona a los premios IgNobel, que «”como ya se ha vuelto costumbre»” fueron entregados el pasado 17 de septiembre en una ceremonia mitad solemne y mitad cómica, en el teatro Sanders de la universidad norteamericana de Harvard. Los galardonados deben viajar por su cuenta, cubriendo todos sus gastos, a la ceremonia, en la cual recibirán sus premios de manos de científicos premiados con el Nobel, que con mucho gusto y entusiasmo acceden a participar.

clip_image001Entrega del IgNobel de Psicología 2012, concedido a una investigación según la cual la torre Eiffel parece más pequeña si se mira inclinándose uno hacia la izquierda. El lema de estos premios es «primero hacer reír y después hacer reflexionar», y con ello se busca honrar la creatividad y la imaginación de los investigadores y estimular el interés del público por la ciencia y la tecnología.

Los IgNobel, a los que ya nos hemos referido en años anteriores en esta columna y que han ganado gran popularidad entre los hombres de ciencia, fueron establecidos hace 25 años por la revista científica satírica Annals of Improbable Research a investigaciones que a primera vista pueden parecer absurdas, ridículas, risibles, inútiles o cómicas pero que a menudo terminan teniendo aplicaciones inesperadas o aportan nuevos conocimientos en otras ramas de la ciencia, la tecnología o la medicina.

En 2006, por ejemplo, se premió una investigación según la cual el olor del queso Limburger atrae a los mosquitos tanto como al olor de los pies humanos»¦ y ahora en África se acostumbra colocar ese tipo de queso en lugares estratégicos de los hogares para evitar que piquen a las personas mientras duermen.

Ha habido también casos en que los autores de alguna investigación premiada con un IgNobel después reciben auténticos premios Nobel por sus trabajos en otros campos. Así, Andréy Gueim, ganador del Nobel de Física en 2010 por sus trabajos sobre el grafeno, había ganado en 2000 el IgNobel de física por haber logrado hacer levitar a una rana en un campo magnético.

Son en total diez los premios IgNobel que otorga la revista, y este año se concedieron, entre otros, los siguientes:

El de Química, a un grupo de investigadores por una técnica que permite descocer parcialmente un huevo. El de Física, a otros científicos por comprobar que todos los mamíferos vacían sus vejigas en alrededor de 21 segundos. El de Biología, a una investigación en la cual se demostró que si se pone un palo con un peso en la parte trasera de una gallina, el animal camina de forma similar a la que se supone lo hacían los dinosaurios. Y el de Medicina a cierto estudio sobre los beneficios o consecuencias biomédicas de besarse intensamente (y otras actividades íntimas e interpersonales). El de Fisiología y Entomología, lo compartieron Justin Schmidt por hacer creado el Índice Schmidt de Dolor de Picotazos, que evalúa el dolor relativo que sufren las personas al ser picadas por distintos insectos, y Michael L. Smith, por ofrecerse a que abejas le picaran en 25 lugares distintos de su cuerpo para ver en cuales duele menos (en el cráneo y la punta del dedo medio del pie) y dónde más (en las fosas nasales y en la base del pene, así que no ande desnudo donde hay abejas). Y el de Economía, a la policía de Bangkok, Tailandia, por haber establecido un sistema para pagar en efectivo a los gendarmes si rehúsan recibir sobornos.

Como se ve, la ciencia y los científicos no son tan solemnes y aburridos como alguna gente piensa.

Comentarios: [email protected]


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 13 de octubre de 2015

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.