Uno más de tantos productos milagro

QUE NO LE DIGAN, QUE NO LE CUENTEN

Uno más de tantos productos milagro[1]

Juan José Morales

Por promesas no para su fabricante. Entre otras muchas cosas, asegura que este producto fortalece el sistema inmunológico, incrementa la energía, retrasa el proceso de envejecimiento, reduce las molestias en los músculos y las articulaciones, desintoxica el hígado y las células, mejora la claridad, el enfoque mental y la calidad del sueño, contrarresta los efectos de la contaminación, el estrés, las enfermedades en general, los rayos ultravioleta y otros importantes problemas de salud, crea una barrera contra la oxidación celular y las toxinas, ayuda a la prevención y recuperación de enfermedades, contribuye en la batalla contra enfermedades crónicas y patógenas, y por si todo lo anterior no fuera suficiente, también mejora el desempeño físico y mental.

Y todavía hay más: de este producto se dice en su publicidad que es la «solución natural para cáncer».

clip_image002Uno de los muchos anuncios de Glutacal, que se vende en varios países. Como se ve, insinúa que se trata de un medicamento contra el cáncer y así despierta falsas expectativas entre quienes padecen esa enfermedad.

En suma, un auténtico portento. De modo que, si creyó todo lo anterior y quedó convencido de lo maravilloso que es el Glutacal «”que así se llama el prodigioso producto del anuncio»” no pierda más tiempo. Si está enfermo y quiere mejorar su salud, o está sano pero quiere evitar ser víctima de cualquier padecimiento o convertirse en un anciano decrépito y balbuceante, apresúrese a ordenar cuanto antes una buena cantidad del menjurje en cuestión.

Todo suena muy bien. Excepto que, ya al final del anuncio, después de aturdir al lector con ditirámbicas afirmaciones en el sentido de que el tal Glutacal está elaborado con la más avanzada tecnología y su fórmula se basa en investigaciones científicas, vienen unas pocas líneas que desmienten todo lo dicho antes pero que el fabricante tiene que añadir muy a su pesar por disposición legal:

«Las declaraciones acerca de este producto no han sido evaluadas por el FDA» (la administración federal de medicamentos y alimentos de Estados Unidos). «Este producto no tiene el fin de diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad. Este producto no es un medicamento, le recomendamos consultar a su médico».

Si no es medicamento, si nada de lo que sus fabricantes aseguran de sus maravillosos efectos ha sido comprobado, y si tampoco sirve para el diagnóstico, tratamiento, cura o prevención de ninguna enfermedad, ¿qué diablos es entonces?

Es, pura y llanamente, un suplemento alimenticio. Está registrado como tal, no como medicamento. Todo lo que se afirma acerca de sus propiedades para mejorar la salud, evitar enfermedades, fortalecer las defensas del organismo, retardar el envejecimiento, aguzar la inteligencia, proteger las células, eliminar toxinas, mejorar el funcionamiento del hígado, y un largo etcétera, no es más que palabrería sin sustento alguno. Palabrería sin sustento alguno son igualmente las afirmaciones de que su «fórmula superior de salud y antienvejecimiento» es «resultado de importantes trabajos de investigación científica». Si se busca en las revistas médicas y científicas serias no se encontrará ningún estudio relativo a este producto.

En suma, se trata de uno de tantos productos milagro con los que se engaña criminalmente a la gente haciéndole creer que pueden curar o evitar enfermedades, especialmente el cáncer.

Dicho sea de paso, este producto es fabricado por la empresa PISA Farmacéutica, que en México fue multada por violaciones a la ley y en Guatemala está envuelta en un escándalo de corrupción en el Seguro Social de aquel país por el cual altos funcionarios están en la cárcel tras la muerte de una docena de pacientes y la hospitalización por graves infecciones de más de un centenar, todos ellos atendidos por esa empresa a través de un contrato obtenido mediante sobornos para suministrar servicios de diálisis.

Queda, pues servido el Lic. Carlos R. Barrera, quien me envió un mensaje preguntando si tenía yo información sobre este seudomedicamento.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 1 de octubre de 2015

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