Dos historias de autopistas

ESCRUTINIO

Dos historias de autopistas[1]

Juan José Morales

Hace poco leí dos noticias sobre un mismo tema: autopistas. La primera señalaba que en 1989 China tenía 190 kilómetros de autopistas. Veinticinco años después, a principios de 2015, ya superaba los 83 mil kilómetros. Mucho más que Estados Unidos. Autopistas, por lo demás, de excelente calidad, que en muchos casos son verdaderas proezas de ingeniería y exigieron vencer enormes dificultades orográficas. De los cien puentes más altos del mundo, por ejemplo, más de la mitad se encuentran en China y fueron construidos durante esos 25 años como parte del colosal proyecto de vías carreteras.

clip_image001Esta autopista china en la provincia de Hubei corre a lo largo de un río, no a través de él. Razón: en las montañas que bordean la corriente hay un bosque de gran importancia ecológica. Para no afectarlo con cortes en las laderas para construir la autopista, se decidió hacerla sobre el río en un tramo de cuatro kilómetros, aunque ello elevó considerablemente los costos.

Por lo demás, la construcción de autopistas «”hay que recalcarlo»” no ha hecho descuidar la de ferrocarriles, tanto para carga como para pasajeros con trenes de alta velocidad. Hay actualmente en China 45 mil kilómetros de líneas de alta velocidad, que enlazan a todas las ciudades de más de 500 mil habitantes.

Por otro lado «”y esto también hay que recalcarlo»” tanto carreteras como vías férreas se construyen tratando de conservar al máximo el medio ambiente. En la altiplanicie tibetana, por ejemplo, extensos tramos ferroviarios, de muchos kilómetros de longitud, fueron construidos sobre viaductos elevados aunque el terreno es plano, seco y firme, para no entorpecer el desplazamiento de manadas de animales migratorios.

La otra noticia que me llamó la atención en esos días es sobre la autopista Durango-Mazatlán, de 230 kilómetros y un costo superior a 28 mil millones de pesos, inaugurada en una pomposa ceremonia por Peña Nieto hace dos años, en octubre de 2017, calificada como la más importante obra carretera construida en México en un siglo, y de la cual la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) dijo que se entregaba terminada, con todas sus capacidades de operación.

Pero apenas un año después de inaugurada, el pavimento estaba ya tan deteriorado y habían aparecido tantas anomalías, que la propia SCT debió anunciar que invertiría 400 millones de pesos en cubrir baches, terminar obras inconclusas, corregir filtraciones, reparar derrumbes, construir desagües y otras urgentes reparaciones.

El dinero nunca se invirtió, y este año la SCT volvió a anunciar una inversión adicional, esta vez de 200 millones, con el mismo propósito. Pero los 600 millones siguen sin aparecer y las cosas van de mal en peor, al grado que en septiembre pasado hubo que cerrar temporalmente la autopista por un derrumbe en un túnel, los usuarios se quejan de que en un tramo de cien kilómetros hay que extremar precauciones por la enorme cantidad de baches y «”según informó el diario La Jornada»” el pasado 14 de octubre el gobernador de Durango, Jorge Herrera Caldera pidió que mejor se cierre la autopista en tanto se realizan las reparaciones que requiere, y mientras tanto se siga usando la vieja y sinuosa carretera federal, que si bien exige mucho más tiempo de recorrido, resulta mucho más segura»¦ y además es gratuita.

En fin, estas fueron las noticias. Juicios y comentarios a cargo del lector.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 10 de noviembre de 2015

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