Los falsos repelentes de plagas

QUE NO LE DIGAN, QUE NO LE CUENTEN

Los falsos repelentes de plagas[1]

Juan José Morales

Un lector pregunta acerca de los dispositivos antiplagas que se anuncian en televisión y la Internet y que, según su publicidad, pueden ahuyentar ratas, ratones, cucarachas, hormigas, moscas, mosquitos y prácticamente cualquier tipo de roedores e insectos mediante un campo ultrasónico o electromagnético, para lo cual basta enchufarlos en cualquier contacto de la red de electricidad de la casa, la cual se convertirá casi como por arte de magia en un sistema de control de plagas capaz de hacerlas huir no solamente del hogar, sino incluso de los alrededores. Todo ello sin riesgo de contaminación ambiental como los insecticidas químicos.

clip_image002Aunque la publicidad de aparatos como este afirma que con solo conectarlos al sistema eléctrico crean «una red repelente invisible» que deja cualquier casa o edificio libre de plagas, y mientras se les mantenga en funcionamiento no habrá más ratas, ratones y cucarachas, en Estados Unidos las autoridades prohibieron difundir tales afirmaciones, porque nunca fueron probadas.

Los tales aparatos «”por lo general bastante caros»” se venden bajo diferentes nombres comerciales que no mencionaremos para no hacerles publicidad gratuita, pero todos supuestamente funcionan bajo el mismo principio. Y todos «”le podemos decir a nuestro amigo lector»” comparten la misma característica: no son más que un timo. No tienen las maravillosas propiedades que les atribuyen sus fabricantes y vendedores.

En efecto, desde 2003 «”hace ya sus buenos 12 años»” la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos y la Oficina de Protección al Consumidor del mismo país ordenaron a las empresas fabricantes de tales equipos dejar de afirmar o insinuar, explícita o implícitamente, y en general de cualquier manera, que pueden repeler, eliminar, espantar, ahuyentar o acabar con ratas, cucarachas, o cualquier otra plaga de insectos o animales dentro de un edificio o sus alrededores mediante un efecto electromagnético o ultrasónico, salvo que puedan demostrarlo fehacientemente.

Sobra decir que ninguno pudo demostrarlo. Sin embargo, en México y otros países los engañosos repelentes de plagas siguen anunciándose y vendiéndose como si nada.

Desde luego, su publicidad se basa, o bien en aseveraciones de los propios fabricantes, vendedores y publicistas, o bien en los acostumbrados testimonios de reales o falsos compradores que dicen haber logrado magníficos resultados con su uso. Pero, en primer lugar, una cosa es decir y otra probar, y en segundo lugar ya se sabe que las pruebas testimoniales pueden ser inventadas, o ilusorias.

Esto último se refiere al hecho de que a menudo la gente que usa un medicamento o un producto cualquiera o se somete a determinado tratamiento, cree sentirse mejor, haberse aliviado, estar curado, o haber obtenido muy buenos resultados, sin que en realidad así sea o sin que el cambio se deba efectivamente al producto o el tratamiento sino a otras circunstancias.

En el caso específico de estos supuestos repelentes de plagas, lo que puede ocurrir es simplemente que al comenzar a usarlo, y convencido de que es tan efectivo como se dice, el comprador crea ver menos hormigas o cucarachas. O bien, puede suceder que por coincidencia disminuya la abundancia de roedores o insectos indeseables porque ha pasado su época de reproducción, por algún ciclo natural en sus poblaciones o por cambios en la temperatura, la humedad y otros factores, y ello se atribuye al dispositivo.

Pero, repetimos, no hay pruebas científicas de que esos aparatos sirvan para ahuyentar plagas del hogar. Comprarlos es tirar dinero a la basura.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Jueves 22 de octubre de 2015

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