Patricia, un huracán instantáneo

IMPACTO AMBIENTAL

Patricia, un huracán instantáneo[1]

Juan José Morales

En mi libro Los huracanes en la península de Yucatán «”editado como parte de la Biblioteca Básica de Yucatán por la Secretaría de Educación del estado»” califiqué al huracán Wilma, que azotó la región en 2005, de huracán instantáneo, pues en 25 horas, «saltó de la categoría de fuerte tormenta tropical con vientos de 110 kilómetros por hora, a la de huracán categoría 5, con rugientes vientos de 280 kph».

Ahora tenemos otro huracán instantáneo, aún más veloz en su desarrollo y más poderoso: Patricia. En un lapso de 30 horas, creció de modesta tormenta tropical, a huracán categoría 5 (5 plus dicen algunos meteorólogos), con los vientos más intensos «”320 kph, sostenidos durante 12 horas, con rachas de hasta 400″” que se hayan registrado en huracán alguno en el mundo. Igualmente, desplazó a Wilma del primer sitio que ocupaba como el huracán del hemisferio occidental con la presión atmosférica más baja en el ojo. En Wilma la presión descendió hasta 882 milibares, En Patricia, a sólo 880. Sólo en algunos grandes tifones del Pacífico se ha registrado una presión similar o menor, y la marca mundial la ostenta el supertifón Tip, de 1979, con 870 mb.

clip_image001Como muestra esta imagen de satélite de las temperaturas del Pacífico, Patricia se estuvo moviendo sobre una zona de aguas muy cálidas (amarillo), de 30.5 grados, que se extendían hasta gran profundidad, de modo que el huracán pudo obtener mucha energía térmica sin levantar desde más abajo agua fría que pudiera entorpecer su fortalecimiento. Esto hace preguntarse si el calentamiento de los mares hará que los huracanes sean cada vez más poderosos.

La razón por la que Patricia se fortaleció con tan asombrosa rapidez y en poco más de un día llegó a ser el más poderoso en la historia de la meteorología fue, como se publicó el pasado sábado en nuestro periódico, por una combinación de factores: en el tramo final de su trayectoria hacia tierra, pasó sobre una zona de agua particularmente cálida, con una temperatura de 30.5 grados. Además, esa capa de agua cálida era muy profunda. Había, por tanto, una enorme reserva de energía térmica que fortaleció a Patricia. Por otro lado, la cizalladura o cortante vertical de los vientos era muy débil. Estos términos «”cizalladura y cortante vertical»” se refieren a la diferencia en la velocidad y dirección de los vientos que soplan a baja altitud respecto a los de las alturas. Cuando la diferencia es muy grande, el huracán no puede intensificarse o se debilita, pero si es muy pequeña ocurre lo contrario. Tal fue el caso de Patricia, que por ello pudo alcanzar gran potencia.

También, de Patricia puede decirse que hasta cierto punto fue un huracán poco común. Aunque frente a la costa mexicana del Pacífico se forma gran número de tormentas y huracanes, en su mayoría se dirigen hacia el oeste o noroeste, ya sea moviéndose paralelamente a la costa, o alejándose de ella hacia la vastedad del Pacífico. Pocos entran a tierra. Por lo común, los que lo hacen son los de fines de temporada. Por ejemplo, Pauline, de categoría 4, en octubre de 1997, con saldo de 400 muertos en Oaxaca y Guerrero, Kenna, también categoría 4, en octubre de 2002, y uno sin nombre que en 1959 «”igualmente en octubre»” azotó Colima y dejó un saldo de 1 800 muertos, convirtiéndose así en el huracán más mortífero registrado en el Pacífico oriental.

La razón por la cual hay más probabilidades de que un huracán de fines de temporada en el Pacífico mexicano se dirija a tierra, es porque para entonces se desplazan hacia el sur los vientos del oeste que en los meses cálidos normalmente se mantienen en latitudes más altas. Esos vientos impiden que las tormentas y huracanes se dirijan hacia el oeste o noroeste como es usual, y los hacen recurvar hacia tierra. Tal fue el caso de Patricia.

Los daños que se esperaban dada la magnitud del fenómeno, sin embargo, no fueron tan grandes gracias a tres factores: el tamaño relativamente reducido del área de vientos más intensos, la rapidez de su desplazamiento y su corta duración, ya que al topar con la Sierra Madre Occidental se degradó rápidamente.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 26 de octubre de 2015

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