Un asunto con fuerte olor a chivo

ESCRUTINIO

Un asunto con fuerte olor a chivo[1]

Juan José Morales

Personalmente, el gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, anunció el pasado jueves 12 la detención del presunto asesino de la joven Karen Carrasco Castilla, alumna de la Universidad del Caribe. Se trata de un individuo llamado Carmen Ramos Pérez (a) «Conejo», trabajador de un lavadero de autos cercano al lugar del crimen, de quien mostró una fotografía.

clip_image001No quiero parecer aguafiestas, pero me parece que el asunto despide un fuerte olor a chivo expiatorio. Y es que se parece tanto a un caso del mismo tipo ocurrido hace algunos años en Chetumal, que se antoja una calca.

Según la procuraduría, Ramos Pérez frecuentaba un terreno baldío próximo al sitio del crimen «con la intención de masturbarse, tratar de abusar sexualmente de alguna mujer o de robar a quien pasare por el lugar», y mató a Karen después de violarla para que no pudiera denunciarlo. Luego huyó a Tabasco, pero los agentes judiciales le siguieron la pista hasta ese estado, y «al sentirse acorralado», retornó a Cancún, donde fue aprehendido. Ya confesó, dice la procuraduría, y hay pruebas en su contra: una botella de licor con sus huellas digitales hallada en el lugar, y testimonios de varias personas que lo vieron ahí.

Este es, según la Procuraduría de Justicia de Quintana Roo, el asesino de la joven estudiante Karen Carrasco. La foto fue difundida en el propio twiter del gobernador Roberto Borge con la leyenda «@betoborge: hemos capturado al asesino de la joven KAREN CARRASCO CASTILLA identificado como CARMEN RAMOS PEREZ.»

Por principio de cuentas, se antoja un tanto extraño que un fugitivo que se siente perseguido y acorralado no siga huyendo sino vuelva al lugar donde trabaja, prácticamente a ponerse en manos de la policía. Y en cuanto a que se hubiera encontrado una botella de licor con sus huellas en el lugar donde acostumbraba embriagarse, ello resulta lógico, como lógico es que se le hubiera visto en ese sitio. Por lo demás, los únicos antecedentes penales de Ramos son por lesiones y robo. No se ha visto involucrado en delitos de carácter sexual.

Como decíamos, este caso parece una copia al carbón de la forma en que la policía judicial «resolvió» en 2008 la violación y asesinato de la niña Jazmín Viridiana Jiménez Ramos. Ante la gran indignación pública y las protestas, los agentes detuvieron a un albañil llamado Aníbal Madrigal Moreno que trabajaba cerca del lugar de los hechos y lo hicieron confesar con los métodos que ya se sabe, aunque después «”ya ante los periodistas»” sostuvo su inocencia. Pero se le dictó auto de formal prisión.

Madrigal estaría todavía en la cárcel de no ser porque dos abogados que mucho honran a su profesión, Leopoldo Herrera Manzanilla y Raúl Ojeda González, vieron tan turbio el caso que decidieron defenderlo gratuitamente. Al fin, tras dos años y ocho meses, fue absuelto y se comprobó que la policía lo había convertido en un falso culpable para acallar las protestas ciudadanas.

No diré que Ramos Pérez sea inocente. Tampoco puedo aseverar que sea culpable. Pero, dado el antecedente de Chetumal «”y de otros muchos otros casos a todo lo largo y ancho del país en que la policía utiliza chivos expiatorios»” hay buenos motivos para el escepticismo. Ojalá que uno o varios abogados tomen el asunto en sus manos. No precisamente como defensores de Ramos Pérez, sino como representantes de la sociedad para cerciorarse de que efectivamente se ha dado con el culpable, y si no es así, que continúen las indagatorias. De ser este individuo un falso culpable, no sólo se estará cometiendo una gran injusticia sino «”lo que es peor»” el verdadero asesino de Karen seguirá en libertad, como sucedió con el de la niña Jazmín. Eso sería lo más grave.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 17 de noviembre de 2015

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