Una protesta silenciosa y silenciada

ESCRUTINIO

Una protesta silenciosa y silenciada[1]

Juan José Morales

Fueron varios miles de personas «”cinco mil según la mayoría de las estimaciones»”, de todas las edades y todas las clases sociales, las que anteayer domingo por la tarde recorrieron el centro de Cancún en silencio para demandar un alto a la inseguridad, que las autoridades tomen medidas para detener los feminicidios y demás delitos violentos que ya se han vuelto cotidianos en Cancún, y especialmente que se esclarezca la muerte de la joven María Karen Carrasco Castilla, alumna de la Universidad del Caribe, violada y asesinada cerca de su domicilio el pasado 26 de octubre y cuyo cadáver fue descubierto al día siguiente.

De hecho, fue este crimen el que detonó las protestas de los cancunenses. Fue la clásica gota que derramó el vaso, pues no se trata de un caso aislado sino uno más entre muchos casos de secuestros, asesinatos, extorsiones, asaltos y robos. En abril, por ejemplo fue también violada y asesinada una niña de 13 años, y en la misma zona donde fue muerta la joven universitaria, un maestro de su propia institución fue objeto días antes de un violento asalto por malhechores que lo despojaron del equipo cinematográfico con el cual realizaba un trabajo académico y lo lesionaron gravemente, al punto que debió ser hospitalizado.

clip_image001Una sola palabra repitieron a coro insistentemente los manifestantes ante el palacio municipal de Cancún: Justicia. Piden que se esclarezca realmente el brutal asesinato de la joven estudiante Karen Carrasco, que se deje de derrochar dinero en propaganda de los funcionarios públicos y que el dinero se destine a mejorar la seguridad pública en la ciudad.

Fue por esa irritación generalizada entre los habitantes de Cancún que la convocatoria de los estudiantes de la Universidad del Caribe para salir a las calles a protestar y exigir justicia tuvo tanto eco. A ella se sumaron lo mismo alumnos de otras instituciones educativas como miembros de diversas organizaciones de la sociedad civil y «”como decíamos»” miles de personas que podrían calificarse de «ciudadanos de a pie», conscientes de que si no se detiene la ola de violencia e inseguridad que azota a Cancún, ellas, sus hijos, sus hermanos, sus padres o sus abuelos pueden ser las próximas víctimas.

Otro factor que atizó el descontento fue el comportamiento de las autoridades. En una de sus primeras declaraciones sobre el caso, el jefe de policía casi culpó a la joven de haber provocado su asesinato, ya que «”dijo»” para llegar a su hogar cruzó por un lugar que no es seguro. A esto cabe preguntarse: ¿si ya se sabía que ese sitio era peligroso «”incluso, como decíamos, poco antes había ocurrido en la zona un violento asalto»”, por qué no se reforzó la vigilancia policíaca?

Por su parte, los agentes judiciales se limitaron a levantar el cuerpo de Karen y dejaron el lugar sin protección, salvaguarda ni vigilancia de ningún tipo para evitar que se perdieran indicios valiosos para la investigación. Cuando, ante la presión pública, volvieron días después en busca de huellas e indicios, el lugar ya había sido limpiado con maquinaria pesada.

Lo que esto refleja es no sólo una absoluta ineptitud por parte de la policía, sino algo mucho más grave: indiferencia ante casos como este. Para ellos, la joven estudiante era sólo «una muertita más», y con hacerle la autopsia era suficiente para cubrir el expediente.

Motivo de irritación igualmente, patente durante la marcha y el mitin, es el derroche de dinero que hacen los ayuntamientos y el gobierno del estado de Quintana Roo en publicidad para promover la imagen de funcionarios que aspiran a ser candidatos en las próximas elecciones, en detrimento del gasto en seguridad, alumbrado de zonas críticas y limpieza de terrenos llenos de maleza que facilita la acción de los delincuentes. Por eso una de las demandas expuestas en el mitin fue justamente que se deje de gastar el dinero de esa manera y se destine a hacer más seguro Cancún.

La protesta, como decíamos, fue silenciosa. Pero se ha tratado de silenciarla. En los medios de comunicación de Quintana Roo poco o nada se ha hablado de ella, como si hubiera consigna por parte del gobierno. Pero en estos tiempos de Internet y redes sociales, ese es un esfuerzo vano. Así como miles de ciudadanos asistieron a la marcha por haberse enterado de su realización a través de las redes sociales, así ahora decenas o cientos de miles de cibernautas ven las fotos videos y noticias sobre su magnitud y las demandas en ella planteadas que circulan profusamente por la red.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 3 de noviembre de 2015

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