“Ahorro” en detrimento del medio ambiente

IMPACTO AMBIENTAL

«Ahorro» en detrimento del medio ambiente[1]

Juan José Morales

Hay en México 179 áreas naturales protegidas, que en total cubren 26 millones de hectáreas. Para comprender mejor lo que tal superficie significa, basta decir que equivale al 13% del territorio nacional y casi a la extensión total de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Chiapas.

clip_image001El jaguar, Panthera onça en la clasificación científica, es una especie emblemática, prioritaria y de enorme relevancia ecológica. Por ello a su protección y conservación dedican tantos esfuerzos muchos renombrados científicos, pero su labor puede resultar infructuosa si por ahorrar unos cuantos pesos, se reduce todavía más el ya insuficiente presupuesto de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

Pero para vigilar, proteger y administrar esa gran porción del suelo mexicano, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la Conanp, cuenta con menos de 1 400 empleados, de los cuales 600 son guardaparques. Y por si la escasez de personal no bastara, hay que agregar las limitaciones de equipo y vehículos «”lanchas, camionetas, etc.»”, que además a menudo no pueden utilizarse para los recorridos por falta de combustible.

Las cosas no paran ahí. El presupuesto de la Conanp es de apenas alrededor de mil millones de pesos anuales. O sea, menos de un peso a la semana por hectárea. Evidentemente, es demasiado poco. Y para remate, en el presupuesto federal del próximo año se reducirá todavía más.

Lo anterior explica por qué un nutrido grupo de científicos de diversas universidades e instituciones oficiales, así como de organizaciones no gubernamentales, agrupados en la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar y en general dedicados a la conservación y el manejo sustentable de los recursos naturales, se ha dirigido a Peña Nieto para expresarle su profunda preocupación por este estado de cosas. «Entendemos «”dicen en el documento dirigido a EPN»” la realidad económica que atraviesa el país, pero recortar el ya raquítico presupuesto de la CONANP no resuelve el déficit presupuestal, y sí afecta la conservación de la biodiversidad y los servicios ambientales, y por lo tanto, atenta contra el bienestar social y la seguridad de todos los mexicanos».

Y es que, como señalan en su petición, las ANP «proporcionan servicios ambientales fundamentales para mantener la viabilidad social y económica del país, como la calidad y cantidad de agua potable, los sitios de reproducción de las pesquerías más importantes como las del camarón, y la fertilidad de todos los suelos.» En el caso particular del jaguar, señalan que esas áreas albergan a más de la mitad de los cuatro mil ejemplares que aún sobreviven en México, y el recorte presupuestal pone en peligro los avances logrados en los últimos años en cuanto a su protección y conservación.

Piden en consecuencia los investigadores que en vez de reducir el presupuesto de la Conanp, se duplique para el año próximo y se triplique para fin del sexenio, se consoliden los programas de atención a las especies prioritarias para la conservación como lo es el jaguar, ya que tales programas son clave para detonar procesos de conservación y generar fuentes de ingreso para comunidades en las zonas de influencia de las ANP, que se desarrollen nuevos programas de conservación en las áreas naturales protegidas y sus zonas de influencia, especialmente en regiones con altos índices de marginación, y solicitar a la Secretaria de Hacienda que los cobros de derechos y otros ingresos que se generan en la áreas protegidas se ingresen directamente a los fondos de operación de la Conanp.

A cambio de ello, los científicos se comprometen a seguir apoyando a la Conanp con su valioso trabajo dedicado a la investigación, manejo y difusión para la conservación de la diversidad biológica de México.

Ciertamente, son peticiones muy razonables. De hecho, el dinero destinado a la Conanp no debe verse como un gasto, sino como una inversión productiva, pues si se aplica debidamente, puede contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de los habitantes de las ANP y sus zonas de influencia, y detonar actividades redituables económicamente.

Es una petición muy bien fundada y razonable, y podríamos agregar por nuestra parte la necesidad de que «”para garantizar plenamente su función»” la Conanp sea puesta nuevamente en manos de expertos y no de advenedizos políticos que lucran con la bandera del ecologismo.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 18 de diciembre de 2015

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