Un problema de médicos que nos atañe a todos

ESCRUTINIO

Un problema de médicos que nos atañe a todos[1]

Juan José Morales

Hace poco llegó a mi correo electrónico una petición relativa a las jornadas de trabajo de los médicos residentes en los hospitales. La respaldé con mi firma sin titubear, pues no sólo me pareció justa sino también «”y vistas las cosas egoístamente»” porque a fin de cuentas era en mi beneficio. Y en beneficio también de usted, su familia y cualquiera de mis lectores, o de toda persona que en un momento dado deba recibir atención hospitalaria.

Pero antes de seguir adelante, conviene precisar que los médicos residentes «”o internos, como también se les llama»” son estudiantes que, tras haber cursado las materias de la carrera de medicina, pasan un año en instrucción y perfeccionamiento de técnicas quirúrgicas y de campo en un hospital. Esto es un requisito para obtener el título.

clip_image001Un ejemplo de las muchas fotografías que hace unos meses circularon por la Internet para mostrar las precarias condiciones en que los médicos residentes de los hospitales deben tomarse un descanso durante sus largas y agotadoras jornadas de trabajo, y eso a condición de que las circunstancias se los permitan.

Pues bien, en el documento «”elaborado por un médico residente de nombre Julio»” se pide que el Congreso de la Unión y la Secretaría de Salud regulen los horarios de los médicos residentes para evitar que «”como ocurre en la actualidad»” trabajen más de ocho horas diarias y deban realizar semanalmente dos y a veces hasta tres guardias de 36 horas cada una. «Esto «”añade Julio»” es un problema importante, no solo para los médicos sino para los pacientes, porque ambos nos vemos afectados. Estas jornadas extenuantes pueden generar en los médicos el llamado síndrome de «burn-out» (cansancio extremo), que compromete las habilidades cerebrales y, por lo tanto la calidad de la atención que brindamos a nuestros pacientes.»

En efecto, diversos estudios han demostrado que las jornadas de trabajo demasiado largas, así como la falta de sueño, afectan de manera importante las capacidades mentales y la destreza manual de una persona. En el caso específico de los médicos, varios estudios llegaron a la conclusión de que en tales condiciones ocurre un deterioro importante de la capacidad psicomotriz tanto en tareas simuladas como en la práctica clínica diaria. Se ha visto igualmente que el médico interno comete el doble de errores en la interpretación de electrocardiogramas cuando lo hace después de una guardia de más de 24 horas, en comparación con cuando lo hace después de haber dormido la noche anterior. En otro estudio se encontró que tras una guardia de más de 24 horas, al practicar ciertos tipos de cirugía en simuladores un médico residente comete el doble de errores técnicos comparado con otro que ha dormido normalmente. Y así por el estilo.

Desde luego, también se afecta su capacidad de aprendizaje, que es justamente el objetivo de las residencias de los médicos en el hospital. Incluso, se pone en peligro su integridad personal y su vida misma al exponerlos a accidentes después del trabajo. A este respecto hay igualmente estudios según los cuales tras una guardia mayor de 24 horas, el riesgo de que un interno sufra un accidente al conducir un vehículo de motor aumenta 16%. En accidentes automovilísticos sufridos por internos, 41% estuvo relacionado con guardias de más de 24 horas.

Por razones como las anteriores, las jornadas de trabajo de los choferes de autobús y los pilotos de aviones están estrictamente limitadas y se les garantiza un adecuado período de descanso antes de volver a tomar el mando. Sin embargo, tal parece que a los médicos internos se les considera dotados de capacidades sobrehumanas.

Hace unos meses, alguien subió a la Internet la fotografía de una médica residente dormida con la cabeza apoyada en un escritorio, criticándola por «”decía quien la fotografió»” descuidar a sus pacientes. La foto, dicho sea de paso, fue tomada a las tres de la madrugada. De inmediato, se generó lo que en la jerga de los internautas se denomina un hashtag, bajo el nombre #YoTambienMeDormí, al cual otros médicos comenzaron a subir fotos de ellos mismos, dormidos en sillas, sofás, camillas, escritorios y hasta en el suelo, para mostrar las precarias condiciones en que deben tomarse un descanso cuando ya están exhaustos.

Aquello, sin embargo, no pasó a más. Por eso es de desearse que ahora algún legislador tome la iniciativa de reglamentar adecuadamente las jornadas de trabajo de los médicos residentes. Sería para bien de todos nosotros.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 16 de diciembre de 2015

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