Algo más sobre el cuento de la reforma educativa

ESCRUTINIO

Algo más sobre el cuento de la reforma educativa[1]

Juan José Morales

Aunque sea con mucho retraso, no puedo menos que expresar mi admiración por la forma en que el nuevo rector de la UNAM, Enrique Graue, definió en dos párrafos lo que durante mucho tiempo el gobierno de Peña Nieto ha pretendido presentarnos como reforma educativa.

Entrevistado al respecto antes de presidir por primera vez una sesión del Consejo Universitario, Graue declaró sin ambages: «No es una reforma educativa. Hasta este momento es una reforma en la forma de contratación de los profesores y evaluación de ellos. Esperamos ver la verdadera reforma educativa pronto». Y al interrogársele sobre qué debería abarcar, respondió: «Modelos educativos, contenidos, materias»¦ eso es una verdadera reforma educativa y está por verse».

En efecto, si se pasa revista a la escasa información y la abundante propaganda que ha difundido ampliamente el gobierno desde que comenzó a hablar de reforma educativa «”uno de sus proyectos estrella, junto con la llamada reforma energética»”, se observa que no hay en ellas una sola mención a los elementos sustanciales, medulares, que menciona el Dr. Graue. Todo se reduce a una machacona insistencia en la evaluación magisterial, a fin «”dice la propaganda gubernamental»” de verificar si los maestros están capacitados para desempeñar su labor y así garantizar una educación de calidad a los escolares.

clip_image001En la presentación de este, que es su más reciente libro, Rius dijo acerca de la llamada reforma educativa que en realidad «es una reforma laboral y administrativa que tiene como objeto meter en cintura a los maestros y el magisterio. No encuentro en ella elementos o reglamentos que hablen de mejorar la educación en el país. Todo trata de controlar el magisterio».

Para nada, en todo este tiempo, se han tocado puntos tales como el contenido de los programas escolares, los métodos de enseñanza o los medios para evaluar el aprendizaje. Es decir, qué debe enseñarse, cómo debe enseñarse, y cómo verificar si el alumno asimila y comprende lo que se le enseña.

Como alguna vez he comentado en esta columna, hace años tuve la gran satisfacción de participar en la elaboración de los primeros libros de texto modernos de Ciencias Naturales para educación primaria bajo la dirección de ese gran científico y pedagogo que fue el Dr. Juan Manuel Gutiérrez Vázquez, del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional. Y desde entonces me quedó muy claro que en nuestros tiempos es indispensable un nuevo tipo de educación, que se aparte de los viejos métodos librescos y memorizantes de transmisión lineal maestro-alumno, en los que este último es un simple receptor pasivo de información. Se requiere diseñar un nuevo modelo educativo que dé al alumno un papel activo como generador de conocimientos, estimule sus capacidades de observación, análisis, crítica y decisión, y le permita aprender por sí mismo, no sólo en la escuela y durante su etapa escolar, sino en todos los aspectos y fases de su vida.

Pero no entraré en detalles. Habrá ocasiones para ello más adelante. Por ahora me limitaré a transcribir otra lapidaria consideración de Víctor Flores Olea, brillante intelectual mexicano, quien en un artículo publicado en el diario La Jornada, subrayó que «el gobierno de la República, por descuido o negligencia, se ha olvidado de presentar a la sociedad mexicana los aspectos que más importarían de una verdadera reforma educativa: la sustancia, los modelos académicos, las materias, propiamente la transformación de lo que ocurre en las aulas de las escuelas del país. Y eso no ha podido o no ha querido aun ni mencionarlo o en verdad tratarlo. La pregunta de muchos es: ¿cómo, con qué elementos va a discutirse la reforma educativa si el gobierno y las autoridades respectivas los mantienen ocultos, prácticamente en el secreto?»

Así es. El gobierno ha estado presentándonos como reforma educativa un simple cambio en la forma de contratar maestros»¦ y despedir a aquellos que le resulten indeseables.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 13 de enero de 2016

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