Desarrollo tecnológico y nuevas nubes

IMPACTO AMBIENTAL

Desarrollo tecnológico y nuevas nubes[1]

Juan José Morales

Todos conocemos al menos algunos de los nombres de las nubes, pues se han venido usando durante más de dos siglos, desde que en 1803 el meteorólogo aficionado Luc Howard publicó su libro The Modifications of Clouds (Las Modificaciones de las Nubes), y la clasificación de ellas que hizo en la obra terminó siendo aceptada por los científicos. Así, nos resultan familiares los cúmulos «”que son las nubes parecidas a grandes copos de algodón, más comunes en la península»”, los cúmulonimbos «”las enormes nubes negras que provocan lluvia y descargas eléctricas»” o los cirroestratos, esas capas de nubes muy altas que al anochecer se tiñen con tonos dorados y rojos por efecto de la luz del sol.

Pues bien, a los diez tipos básicos de nubes establecidos en el Atlas Internacional de las Nubes de la Organización Meteorológica Mundial «”los cuales a su vez se subdividen en 14 especies y nueve variedades»”, ahora habrá que sumar algunos nuevos, según proponen los expertos de la OMM. Por ejemplo, el Volutus, que designa a nubes con una apariencia de rollos o volutas, y sobre todo, el Homogenitus.

clip_image001Esta es una nueva variedad de nubes recientemente incluida en la clasificación de la Organización Meteorológica Mundial. Se les denomina Undulatus asperatus o asperita, que puede traducirse como ondas u ondulaciones ásperas, rugosas o agitadas. Recuerda la superficie de un mar agitado, vista desde abajo. Por su aspecto masivo y oscuro, y porque a menudo están asociadas con nubes de tormenta, parecen amenazadoras, pero por lo general se disipan sin mayores consecuencias.

Pero antes de continuar, cabe un paréntesis para señalar que los científicos llaman a las nubes en latín «”Cirrus, Cirrocumulus, Cirrostratus, Nimbostratus, Stratocumulus, etc.»”, aunque usualmente tales nombres se castellanizan. De aquí lo de Volutus y Homogenitus, término este último derivado de homo, hombre, y genitus, generado o hecho. Así, este nuevo tipo de nubes se refiere a las que se forman como resultado de las actividades humanas. Por ejemplo, sobre las zonas industriales, en las capas superiores de la atmósfera por los escapes de los motores de aeroplanos.

Algunos meteorólogos proponen usar la denominación Genitus, sin el prefijo Homo, para incluir en la nueva categoría no solamente aquellas nubes que se forman por efecto de las actividades humanas, sino también otras debidas a fenómenos naturales, tales como erupciones volcánicas o incendios forestales.

En la nueva edición del Atlas Internacional de las Nubes deberán «”si se aprueban las propuestas de los especialistas»” aparecer nuevos nombres tales como Flammagenitus, que englobaría a nubes del tipo Cumulonimbus «”las grandes masas negras causantes de aguaceros y tormentas»” que no se formarían por procesos ordinarios sino por las masas de aire caliente cargado de vapor de agua provenientes de grandes incendios forestales o erupciones volcánicas.

Se propone también que las nubes de ese mismo tipo pero de menores dimensiones que se forman sobre las zonas industriales reciban el nombre de Cumulus Homogenitus, aunque también se ha propuesto denominarlas Pyrocumulus o Fumulus.

En cuanto a las nubes formadas por las estelas de vapor de agua dejadas a su paso por los aviones, y que a menudo persisten largo tiempo y se extienden para formar estructuras parecidas a los Cirrus y Cirrostratus, actualmente hay quienes las llaman con el falso nombre de Aviaticus, pero se sugiere incluirlas en la categoría Genitus con el nombre de Cirrus, Cirrostratus o Cirrocumulus Homogenitus.

De modo, pues que hay que irse preparando para estos nuevos nombres, resultado del desarrollo tecnológico, que ha impactado sobre los procesos meteorológicos.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 1 de enero de 2016

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