La estafa amorosa del militar en peligro

QUE NO LE DIGAN, QUE NO LE CUENTEN

La estafa amorosa del militar en peligro

Juan José Morales

Una dama, a quien llamaremos Ana María, me escribe sobre la estafa de que fue víctima, pidiéndome darla a conocer para evitar que otras mujeres caigan en la misma trampa.

Todo comenzó —relata— cuando en un chat entabló comunicación con un militar norteamericano destacado en Afganistán, cuyo anhelo era dejar el ejército. Máxime ahora que había encontrado una mujer “que seguramente Dios puso en su camino” para formar un hogar.

“Coqueteos van y vienen —dice Ana María— y cuando ya estás cautivada por un apuesto caballero, te dice que su jefe piensa mandarlo a él y su grupo de subalternos a una peligrosa misión, que él no quiere ir, menos ahora que te encontró… pero no puede renunciar, porque sus documentos del ejercito así como una cuantiosa suma que ha acumulado, están en una empresa de resguardo. Te propone que mandes una carta a esa empresa ‘como su esposa’, reclames la caja y envíes los papeles del ejército. Así se dará de baja en menos de una semana y estará en tu país planeando la boda.”

Prosigue diciendo que escribió a la compañía en cuestión, el gerente respondió que era necesario hacer un cambio de titular de la cuenta, lo cual tenía un costo de 500 dólares. Tras informar a su enamorado, éste le pidió hacer el pago, pues —le explicó— todo su dinero estaba en la caja de seguridad, y de ese modo ella, en quien confía plenamente, podrá recuperar el millón y medio de dólares guardados, más cierta cantidad de piezas de oro. Además, le pide hacerlo lo más pronto posible, para rescatar sus documentos y poder darse de baja antes de ser enviado a la riesgosa misión en que podría perder la vida.

Continúa la misiva de nuestra lectora: “Y aquí me tiene, confiada, ilusionada —sería necio negarlo— embabucada por un hombre que llora por estar conmigo, casarse y hacer una familia. Acepté y mandé el dinero a una tercera persona por MoneyGram. Sólo un nombre, no una empresa. Sigue el enamoramiento y las cartas de infinitas lágrimas de agradecimiento por parte de quien has salvado de una muerte segura. Luego vendría, según me dijo ‘un pequeño gasto de envío’ y de ahí, la felicidad infinita.”

Finalmente Ana María descubrió la triste verdad: había caído en lo que se conoce como Military Romance Scam o estafa del romance militar. El supuesto soldado norteamericano destacado en Afganistán no era sino un individuo residente en Accra, Ghana, uno de los muchos que se dedican a timar a mujeres solitarias, maduras y sin compromiso.

Muchos miles de mujeres han sido y siguen siendo víctimas de este engaño, que se ha vuelto epidémico y se realiza no sólo desde Ghana sino desde muchos otros países, especialmente africanos. Cada mes, el ejército norteamericano recibe cientos de denuncias de mujeres defraudadas en esta forma, y por supuesto, muchísimas más prefieren callar avergonzadas, o sin saber a quién acudir.

Escribió nuestra lectora a la embajada mexicana en Accra, pero nada pudo ésta hacer en su favor. Y concluye su misiva diciendo: “Está de más decirle que tengo una depresión por no oler un fraude de ese tamaño, que estoy en problemas con el banco —soy persona que trabaja por su cuenta, sin sueldo seguro— y acabo de regalar diez mil pesos a un desconocido. Lamentarse no vale, pero sí prevenir a muchas mujeres que pueden estar en estos momentos en la disyuntiva de mandar dinero o que su enamorado marche a una misión fatal. Fatal, lo mío. Me avergüenzo de mi torpeza. Tengo 50 años y cometo los errores de una de 20. Hipotequé mi futuro inmediato por causa de un farsante.”

Por nuestra parte, unas pocas recomendaciones básicas a nuestras lectoras:

No confíe solo en el intercambio de mensajes electrónicos. Pida al supuesto militar su dirección postal para intercambiar cartas. Todos los soldados norteamericanos en el extranjero pueden enviar y recibir correspondencia a través de una dirección postal militar conocida como APO o FPO. Y no le crea si dice que por alguna razón no puede recibir cartas.

Nunca acepte enviar dinero. Mucho menos a personas o compañías en países africanos.

No confíe en las fotografías. Pueden ser de cualquier soldado.

Esté alerta ante errores ortográficos, de sintaxis o de cualquier tipo en los mensajes. Son indicios de que fueron escritos por personas que no dominan el inglés (o en su caso el español).

Pero, sobre todo, desconfíe de estos romances vía Internet. El amor de su vida puede ser el engaño de su vida.

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2 pensamientos sobre “La estafa amorosa del militar en peligro”

  1. A mi me quisieron hacerme lo mismo pero yo no confío en los hombre bueno no como para yo enviarles dinero , el me dijo que me amaba de la noche a la mañana y me pedía una cuenta de banco en línea yo le decía que no sabia que era eso y el se molestaba , se me hacia muy raro todo el me decía que porque yo recibiría sus bonos que le dan cada año y yo le dije que porque mejor no le pedía el favor a su familia y el me dijo que no tenía mucha con fiaba en ellos incluso el medio un número de teléfono de New Jersey y me manda mensajes y yo siempre le pedía fotos de el de ese instante y siempre me decí que la cámara de su teléfono no servía y le decía que me hiciera una llamada o vídeo llamada y nunca quería , se me hacia raro todo eso y se me ocurrió buscar en Internet y fue que me di cuenta de que eso es una estafa y sequipos txt con el asta que un día le dije que ya no me siguiera txt y lo seguía haciendo asta que lo bloquie de todo

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