Otra tierna historia de Arturito y Adriancito

ESCRUTINIO

Otra tierna historia de Arturito y Adriancito[1]

Juan José Morales

Hace poco más de diez meses, en marzo del año que está por fenecer, publicamos una tierna historia de amor filial entre dos hermanos de apellidos Escobar y Vega: Arturito y Adriancito, como les llaman sus íntimos. Este último era en aquel entonces apoderado legal de la empresa Grupo Rabokse, que tenía la exclusividad de la cadena Cinépolis para contratar publicidad con partidos políticos y organismos del gobierno. El primero, Arturito, era por aquellos tiempos prominente dirigente del llamado Partido Verde Ecologista de México, y «”cual debe ser tratándose de consanguíneos que mucho se quieren»” benefició al querido hermanito con un contrato por más de 39 millones de pesos para proyectar en las salas cinematográficas aquellos infumables «cineminutos» de publicidad del PVEM.

Al Instituto Nacional Electoral, sin embargo, semejante muestra de cariño entre hermanos le pareció no sólo indebida sino ilegal, y le impuso al seudopartido multas por más de 67 millones de pesos.

clip_image002Cero y van cinco»¦ veces que me hacen lo que el aire a Juárez, parece decir Arturito, jerarca del PVEM. Entre los turbios asuntos en que se le ha pillado, puede mencionarse cuando, hace seis años, se le atrapó en el aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez con más de un millón de pesos en efectivo cuyo origen no pudo explicar. Lo salvó el empresario Luis Fernando Castellanos, quien afirmó que el dinero era suyo. Como premio, el PVEM hizo a Castellanos diputado local y luego presidente municipal.

Pues bien, ahora las querencias entre los dos hermanitos han provocado otra multa al dizque partido; esta vez por 88.5 millones. Resultó que además de agente de salas cinematográficas, Adriancito era mercader de camisetas, y con tal carácter en 2010 había vendido al PVEM «”representado, adivinó usted, por su carnal Arturito»” un lote de prendas estampadas con valor de 11.2 millones de pesos. Pero resultó que el fabricante, Grupo Textil Joad «”del cual, por supuesto, Adriancito era accionista»”, nunca entregó las camisetas. Y para compensar al PVEM, le cedió un valioso terreno. Sólo que el inmueble le fue escriturado a un tal Marco Antonio de la Mora Torreblanca, que, curiosamente, era el suplente de Arturito en la Cámara de Senadores. Y por si aquello fuera poco, ni siquiera tuvo que pagar el costo de la escrituración. Se lo cargó a su «partido». Fue justamente por tal exceso de voracidad que pudo descubrirse el sucio negocito: al Comité de Fiscalización del INE le pareció extraño que el PVEM reportara haber pagado a un notario por escriturar un terreno que no era de su propiedad.

Sin embargo «”en otra muestra de encubrimiento y complicidad de las autoridades con los truhanes del Verde»” el asunto se mantuvo oculto durante todos estos años, esperando que pasara el tiempo para que el delito prescribiera y ya no pudiera ser castigado. Estaba ya muy cerca de ser así cuando salió finalmente a la luz pública.

Mientras tanto, en septiembre pasado, el buen Arturito Escobar y Vega fue nombrado Subsecretario de Prevención»¦ ¡del Delito! de la Secretaría de Gobernación, cargo al que un mes más tarde tuvo que pedir licencia cuando la Fepade, la Fiscalía Especializada en la Atención de Delitos Electorales, pidió orden de aprehensión contra él como presunto responsable de delitos electorales por aquel asunto de las tarjetas de descuento que comentamos en su oportunidad.

Finalmente, como era de esperarse, Arturito salió bien librado, pues la juez negó la orden de encarcelamiento solicitada. Y para mayor escarnio, la juez dio a conocer su fallo»¦ ¡el Día Internacional Contra la Corrupción!

Así es como se las gastan los dirigentes de este falso partido ecologista, y ahora sólo falta ver si el buen Arturo volverá a su alto puesto en la Secretaría de Gobernación. O, quizá, para que el asunto no resulte demasiado escandaloso, se le premiará con otro puesto. Mientras tanto, los dirigentes del PVEM siguen cometiendo toda clase de trapacerías, por las cuales no reciben más castigo que multas y más multas, que paga el partido «”no ellos»” y a fin de cuentas resultan una especie de inversión para llegar al poder, donde ya se sabe que puede obtenerse mucho, pero muchísimo dinero.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 29 de diciembre de 2015

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