El encuentro de Helen y Betty Mitchell (Final)

EL ENCUENTRO DE HELEN Y BETTY MITCHELL

UFOContactFromMars1“Si, pero sin este tremendo poder para absorber ellas nunca regresarían a nosotros, porque ellas serían tan atraídas a las vibraciones de la mente de una persona que la seguirían por siempre o hasta que se reunieran con algo sólido que una fuerza tremenda”.

 

“¿Entonces cómo regresan? Si este poder de atracción es tan grande ¿Cómo pueden hacer para regresar?” preguntó Helen.

 

“Una buena pregunta”. Dijo, “pero este gran poder de atracción también las rechaza en un instante”.

 

“¿Cómo?” preguntamos simultáneamente Helen y yo.

 

“El disco absorbe y registra las acciones y pensamientos de una persona, no sólo sus acciones y pensamientos presentes, sino aquellos que se están formando en sus reacciones mentales y químicas dentro de él. Absorbe tanto de las acciones y vibraciones de pensamientos que interrumpe la armonía entre el disco y la mente de la persona. Este impulso desarmónico se aleja y regresa a su baúl, siendo regresado a las altas vibraciones de aquí. Así completa todo este negocio por la ley dentro de él”.

 

“Qué demostración de la Ley de Atracción”, dijo Helen, “pero, ahora, ¿son estos el único tipo que tienen?”

 

“No”, dijo Elen, “Tenemos otros aparatos que pueden registrar la conversación y los pensamientos junto con la foto, pero estos son más grandes. Las vibraciones eléctricas alrededor de una persona, que son activadas por sus acciones, se registran en una de estas cuatro líneas en los discos y viajan a través del centro donde se transmiten de regreso a la Meired con la foto”.

 

Helen y yo habíamos hablado muchas veces sobre la posibilidad de una contraparte eléctrica del cuerpo humano. Lo notamos cuando ajustamos nuestro televisor a una buena foto y luego lo movíamos alejándonos y la foto se desvanecía, pero cuando regresábamos se volvía clara. También cuando sosteníamos el extremo de una antena de radio, dejando el equipo muy fuerte cuando antes se había producido un pequeño sonido. Obviamente esta gente conocía mucho de esto, y por lo tanto hacía posible para ellos obtener información aún no conseguible por tales métodos como esos discos.

 

“¿Qué ocurre si uno de sus discos, en vuelo, debe pasar en la trayectoria de un avión?” Pregunté. “¿Será capaz de evitar el avión o lo golpeará?”.

 

Elen dibujó más líneas en el papel. “Estas”, dijo, “representan las líneas de fuerza magnética que circundan su Tierra, originadas de la acciones y mentes de la gente de la Tierra. Corren de Norte a Sur. Nuestros discos siguen estas líneas. Si un objeto, como el avión que mencionaste, debe cruzar esta trayectoria en el mismo momento que nuestro pequeño disco, habrá una pequeña explosión cuando el disco se desintegre”.

 

UFOContactFromMars2Un disco no puede alterar su trayectoria de vuelo a menos que sea dirigido desde la sección de control de la Meired por un operador. Si un operador está en el control del disco entonces él puede cambiar la trayectoria de vuelo. La pequeña explosión no afecta un aeroplano en vuelo, porque se desintegra completamente al momento de tocar el aeroplano”.

 

Elen se detuvo y giró a una nueva hoja en su libreta.

 

“Si les contara de un medio con el que pudieran contactar con la Meired y hablar con nosotros ahí, ¿estarían interesadas? Preguntó.

 

Sentí una conmoción recorrer a través de mí. Había estado tan concentrada en tratar de comprender lo que tenía que explicarnos que parecía estar en otro mundo. Sus palabras me regresaron al impacto de todo este asunto. ¿Tal aparato involucraría nuestras cabezas? Pero antes que pudiera ordenar mi mente, Helen respondió.

 

“¿Lo estaríamos?” dijo, “Es más de lo que puedo decir”.

 

“¿Podríamos conseguir los materiales necesarios?” Pregunté, porque también tuve toda la idea, ahora que la conmoción había desaparecido.

 

“Aquí está lo que necesitan”, dijo y comenzó a escribir una lista de cosas que necesitábamos. “Pero debo advertirles, deben mantener en secreto este aparato. No será fácil. Habrá muchos que dirán que ustedes no tienen esta aparato y tratarán de burlarse de ustedes para que se lo muestren, pero ustedes no pueden. Hay muchos en su Tierra que no están con nosotros y tal aparato en sus manos se convertirá en una cosa peligrosa para nuestros proyectos entre ustedes”.

 

Después de que terminó de escribir lo que necesitábamos, dibujó un pequeño diagrama en el papel.

 

“Ustedes necesitan esto justo en esta forma”, dijo señalando al primer elemento en su lista. “Luego este en esta forma”, continuó mientras dibujaba más en su diagrama, y nos mostraba a cual de las cuatro partes correspondía. Hay una quinta pieza que era desmontable.

 

“Esta es la unidad por la cual ustedes harán contacto”, dijo. “Colóquenla en la primera parte construida y manténgala ahí junto con su mano. Es preferible la mano derecha ya que es el lado positivo de su cuerpo y activará de mejor forma el equipo”.

 

Él nos dio el papel y ambas lo estudiamos cuidadosamente, memorizando todo lo que había ahí. Él se sentó silenciosamente observándonos mientras los estudiábamos. Y cuando lo estudiamos de alguna manera comenzó a aclararse

 

“¿Piensan que pueden manejarlo?” preguntó.

 

WeMetTheSpacePeople2“Creo que sí”, dijo Helen.

 

“Déjenme explicarlo de nuevo”, dijo y fue de nuevo sobre la lista de materiales, sus formas y su lugar en la construcción. “Ahora deben recordar que se les está dando a ustedes y a nadie más. Puede ser algo difícil de hacer pero se debe hacer. Si otros lo van a tener, veremos que sean notificados. ¿Están de acuerdo?”

 

Miré a Helen. “Estamos de acuerdo”, dijimos juntas.

 

Elen miró alrededor como si convocara un mandato silencioso.

 

“Ahora debo dejarlas”, dijo recogiendo los papeles con los diagramas en ellos, y doblándolos pulcramente, los metió en su bolsillo. “Sean diligentes en sus esfuerzos y recuerden colocarlo justo así, porque si no no vamos a ser capaces de obtener una haz de línea magnética en él. Buena suerte”.

 

Él se levantó silenciosamente, buscó en su bolsillo y dejó cambio en la mesa. Casi silenciosamente, desapareció a través de la puerta.

 

Ahora no regresó el viejo sentimiento de la semana pasada porque él nos dejó algo que era parte de su mundo – un medio de contactarlos. Ya no me sentiría sola. Observé a Helen pensativamente. Parecía no estar en un estado de animo para hablar. En lugar de eso agitó los restos de hielo en su vaso con su popote.

 

“¿En dónde comenzaremos a buscar?” Pregunté.

 

Helen mencionó unos pocos lugares en los que podríamos encontrar tales metales. Salimos, casi olvidando pagar nuestras bebidas. Ahora estábamos de prisa. La vida había tomado un nuevo y excitante significado para nosotras.

 

El sentimiento de haber sido burladas o engañadas había dejado nuestras mentes. Si este aparato funcionaba, sería todo lo que necesitábamos para asegurarnos que estábamos dentro de algo muy diferente y muy excitante.

 

Cualquier pensamiento de ir al cine ahora se había removido de nuestras mentes. Estábamos tan excitadas y ocupadas tratando de localizar nuestra mercancía más preciosa. Nos tomó el resto de la tarde, y mucha búsqueda antes de que consiguiéramos lo que necesitábamos. Y conseguimos algunas miradas extrañas en ciertos lugares cuando preguntamos por elementos particulares que estaban enlistados en la hoja de Elen.

 

No hicimos mucho tiempo conduciendo a casa. Aunque no rompimos la ley de velocidad, la aguja del velocímetro estaba siempre sobre la velocidad exacta que permitían las señales de transito. Excitadas, con nuestros paquetes preciosos bajo nuestros brazos, entramos a la casa.

 

Mamá, viéndonos llegar, comenzó la cena. Nos dirigimos al sótano y a la mesa de trabajo. Tediosamente comenzamos a ensamblar nuestro aparato de escucha. Como mujeres que vivían sin hombres alrededor de la casa, aprendimos a hacer cosas así que nuestros esfuerzos no eran completamente fútiles. Asombrosamente ambas concordamos en cada detalle. Cuando terminamos, escuchamos la voz de mamá llamándonos para cenar.

 

AmongTheSaucers“En un minuto”. Respondí.

 

Sabía que no podía comer un bocado hasta saber si nuestro aparato trabajaba. Alineamos todo como nos había dicho Elen. Helen me pidió ser la primera en probarlo, pero me opuse. Ella se hizo cargo y las palmas de mi mano se sintieron sudorosas y ella hizo la primera llamada.

 

“¿Qué están haciendo ahí?” dijo mamá.

 

“Un minuto”, dije y ella debió haber sentido la urgencia en mi voz ya que cerró la puerta y nos dejó solas.

 

Helen esperó y nada. Comencé a pensar sobre el esfuerzo adicional que esta compra había puesto en nuestro presupuesto, pero sabía que si trabajaba, ningún precio sería tan alto de pagar. Mis dudas crecieron cuando Helen esperaba. ¿Toda la cosa era un engaño? Comencé a sentir chistoso en el fondo de mi estómago. Estaba a punto de girar y subir por las escaleras. Podríamos tratar de nuevo después de la cena.

 

Entonces vi iluminarse la cara de Helen. Hizo un gesto para que viniera rápido. Me apresuré y también coloque mi mano derecha en el aparato. ¡La voz de Zelas se escuchaba fuerte y claro!

 

“Las he estado observando mientras ensamblaban su aparato”, dijo. De repente el mundo se transformó en un maravilloso lugar en donde vivir y noté que Helen estaba riendo. Yo también comencé a reírme. Toda la tensión de la espera se drenó en esa risa de alegría. ¡Habíamos triunfado!

 

Zelas no dijo que era tiempo de cenar en la Meired, y nos preguntó si podíamos contactarlos en dos horas porque su Comandante, Alna, deseaba hablar con nosotras.

 

Un sentimiento de indignidad me inundó. ¿Qué le podría decir a tal persona? Pero ahora estábamos en esta cosa y no nos podíamos echar atrás. Helen parecía tener el mismo sentimiento, porque su voz no era tan segura cuando habló.

 

NaveNodriza“Si, los contactaremos entonces”. Dijo.

 

“La paz sea con ustedes”. Respondió Zelas y rompió el contacto.

 

Helen fue a las escaleras del sótano y se sentó, se veía una mirada aturdida en su cara.

 

“¿Cómo lo hicieron?” preguntó.

 

“No lo se”, respondí, “lo hicieron”. Eso es cierto”.

 

Recordé la cena aunque pensé que sabía que no podría comer nada. ¿Y cómo pasaríamos las dos horas de espera? Subimos las escaleras pensativamente y, creo, nuestras mentes llevaban las mismas preguntas. ¿Qué sería de esto? ¿De que posiblemente quería hablarnos? Teníamos que esperar dos horas para saberlo. ¿Qué largas son dos horas? Me temía que sería una eternidad que esperaría nerviosamente y aún anticipando tal vez uno de los momentos más importantes de mi vida. ¿Podríamos esperar dos horas?

Hasta aquí nuestra traducción del libro de Helen y Betty Mitchell, en la versión de Wendelle C. Stevens[1].

Tal vez quien mejor expresa esta parte de la historia del contactismo estadounidense sea Aaron John Gulyas, quien se ocupa de estas hermanas contactadas en Capítulo 7, Sex, Gender and Flying Saucer, de su libro Extraterrestrial and the American Zeitgeist. Alien Contact Tales Since the 1950s [2]. Gulyas escribe en la página 207 y siguientes:

The Mitchell Sisters: Contact Lite

 

ExtraterrestrialAndTheAmericanZeitgeistHelen Mitchell y Betty Mitchell fueron hermanas que registraron una experiencia de contacto con varios hombres de Marte. Saucerian Books de Gray Barker publicó su panfleto, We Met the Space People, en 1959. Las hermanas hablaron en numerosas convenciones de platillos voladores a finales de los cincuentas. A principios de la década de los sesentas desaparecieron de la escena platillista, lo que es consistente con la desaparición del contactismo en la corriente principal de la creencia en los platillos voladores, en favor de una aproximación basada más en “evidencias”. Las hermanas fueron emblemáticas del segundo o tercer nivel de contactados que poblaban las conferencias y circuitos de convenciones durante las décadas de los cincuentas y sesentas, contando historias que se derivaban de las de los contactados principales como George Adamski o George Van Tassel.

 

Lo que aparta a Helen y Betty Mitchell de otros contactados menores de los primeros días del fenómeno no es el contenido de su mensaje. Como veremos, el contenido de We Met the Space People es similar a una “colección de grandes hits” o un resumen de temas comunes en los contactados. Sin embargo, como mujeres, su particular punto de vista es invaluable. Curiosamente, lo que puede ser más valioso de la contribución de las hermanas Mitchell al folklore contactista es la clara falta de lo que podemos llamar un punto de vista o perspectiva de la mujer. La ausencia de una discusión abierta de género es, sin embargo, un tipo de discurso.

 

A diferencia de Inside the Spaceships de Adamski o de otros tomos contactistas, We Met the Space People fue uno de los muchos folletos grapados con cubierta de tarjeta, producidos durante los cincuentas por Saucerian. Comprende dos secciones, “La historia de Helen” y “El relato de Betty”. Cada una es bastante breve, alrededor de 5,000 palabras. Aunque no es seguro, es probable que el editor del libro (seguramente Gray Barker) elaborara el trabajo de los discursos dados en una convención de platillos voladores. Betty, por ejemplo, informa que ellas recibieron “información de un venusino llamado Tregon. Me gustaría leer su mensaje para ustedes, que recibimos justo unos días antes de que viniéramos aquí”[3]. La brevedad del relato y la referencia a la lectura sugiere la edición de estas ponencias durante su conversión a un trabajo publicado puede haber sido mínimo, dándonos una vista más cruda sobre el asunto.

 

“La historia de Helen” describe el encuentro inicial entre las hermanas y los hombres de Marte. Como muchos cuentos de contactados, la reunión inicial entre los terrícolas y los extraterrestres toma lugar en circunstancias extraordinariamente prosaicas; en este caso, en una cafetería de San Luis mientras paraban para tomar un refresco. Los dos hombres – Elen y Zelas – afirmaron venir de una “enorme nave madre orbitando el planeta Tierra y preguntaron a las hermanas si estarían dispuestas a “servir como canales a través de los cuales ellos pudieran dar cierta información a la Tierra”. Significativamente lo que convenció a las hermanas a creer a Elen y Zelas fue que los dos visitantes fueron capases de relatar incidentes de la niñez de las mujeres que ninguno podría conocer. Esta noción de visitantes extraterrestres del sexo masculino observando crecer chicas de la Tierra hasta su adultez y subsecuentemente haciendo contacto es, como veremos, un tema recurrente sin un paralelo donde los géneros de los humanos y extraterrestres involucrados se invierten. Frecuentemente hay un paternalismo o espíritu posesivo en las relaciones entre los hombres extraterrestres y las mujeres de la Tierra.

 

En una visita subsecuente a la misma cafetería de San Luis, los hermanos del espacio presentaron a Helen y Betty unas instrucciones de cómo construir un aparato de comunicación a través del cual las hermanas podrían mantener contacto con los marcianos a bordo de su nave espacial y comunicarse con su comandante, Alna. Fue un proceso bastante complicado: “Sus instrucciones fueron muy explícitas y precisas, porque él nos advirtió que a menos que pusiéramos cada pieza del dispositivo en el lugar adecuado no seríamos capaces de ponernos en contacto con él. No se nos permitió llevarnos el diagrama dibujado del dispositivo con nosotras, pero tuvimos que recordarlo como se nos explicó”.

 

Esta discusión de la construcción de un aparato de comunicación interplanetaria es sospechosamente similar a una secuencia parecida en la película de 1955 This Island Earth (basada en una historia de 1947, “The Alien Machine”, de Raymond F. Jones), donde el Doctor Cal Meacham es instruido para construir un Interocitor. Sorprendentemente este tipo de traslape con las películas de ciencia ficción popular ocurría menos frecuentemente de lo que uno pudiera pensar, aunque a principios de los sesentas, la cantidad de préstamos entre los medios de ficción y el material contactista comenzó a borrar las líneas de frontera entre los dos géneros. A través de este aparto de comunicación, Helen y Betty aprendieron mucho sobre la forma de vida marciana.

 

UFOContactFromMars4En noviembre de 1957, las hermanas Mitchell hicieron su primer viaje en un platillo volador, tomando un vuelo de 15 minutos hacia la nave madre en órbita de la Tierra. Helen describe un tour de la nave nodriza, detallando diferentes áreas de las naves y los uniformes de la tripulación (únicamente hombres). Ellas entonces tuvieron una comida con Alna, el comandante de la nave. En pocas semanas, los marcianos contactaron a las hermanas, informándoles que el Consejo marciano deseaba hablar con ellas. Entonces la narrativa de Helen se dirige a un hermano del espacio llamado Sigt quien discute los peligros de “las bombas A y H” que los gobiernos de la Tierra están en el proceso de probar, liberando a la atmósfera radiaciones peligrosas. Esto es peligroso para los seres de la Tierra, por supuesto, pero también para la gente del espacio viviendo en la Tierra. Sigt tiene una solución simple al problema: “¿Cómo se puede evitar que esto suceda? La respuesta es simplemente detener las pruebas innecesarias de estas bombas. Para los que sostienen que son necesarias para mostrar la fuerza militar, sólo podemos decir, qué fuerza hay que demostrar que prive a la gente, la vegetación y los animales, de otra manera, de un perfectamente hermoso y alcanzable futuro.

 

“Hasta que la Tierra este de nuevo lista para el cambio natural de eje, sólo emitirán advertencias y quizás tomaran los fieles a los cielos lejanos donde esperarán la limpieza definitiva de la superficie terrestre”. Esto representa tanto una desviación significativa de las metáforas convencionales de los contactados como las de Adamski y una continuación de la desviación hacia temas más abiertamente espirituales. La noción del ser más creyente tomado y siendo salvado del tiempo de tribulación tiene paralelos inequívocos con la noción de una escatología rapto-y-tribulación como la promovida por los protestantes evangélicos. También proporciona una visión de las creencias contactistas como un tipo de salvación basado en la fe. Habrá protección (en los “cielos” sino en el Cielo) para aquellos que sean “creyentes”, a pesar de que las hermanas nunca explicaron la manera precisa de la fe a la que ellas se referían.

 

Las visiones de Tregon y Sigt, tal como fueron transmitidas a través de Helen y Betty, son muy convencionales en sus temas dentro del contexto de las narrativas de los contactados. Sin embargo, su creación y expresión pública por mujeres, hace de estas narrativas más una rareza que las de sus contemporáneos más conocidos. La ausencia de énfasis en el género en la presentación/folleto compuesto por Betty y Helen Mitchell es en sí misma significante. Justo como contactados como Adamski y Van Tassel no hicieron énfasis en el tema de su masculinidad, las hermanas Mitchell se negaron a hacer un tema de su feminidad (al menos en el manuscrito publicado de sus experiencias) representando un intento de colocarse a sí mismas en igualdad de condiciones con estas figuras pioneras. Además, las referencias a la Atlántida y a un evento como de rapto, cementan a las hermanas dentro del mundo del espiritualismo y la religión que, en ese tiempo, también eran campos dominados por los hombres.

 

UFOContactFromMars3Mientras que las mujeres hacían sentir su presencia en el movimiento contactado en los sesentas con cuentos con temas románticos, y en los setenta y ochenta con la llegada de una publicación masiva de material canalizado psíquicamente, la narrativa sencilla, clásica de contactados, de Helen y Betty Mitchell fue un hito en el desarrollo del género.

Una reflexión final para terminar. Si uno lee todo el libro de las hermanas Mitchell nunca encuentra ”este vasto campo de conocimiento que dispersaremos a través de ustedes”. Tal vez, como lo sospecharon las hermanas Mitchell, todo fue una enorme broma; una broma realizada por las propias hermanas.

REFERENCIAS

Gulyas Aaron John, Extraterrestrials and the American Zeitgeist. Alien Contact Tales Since the 1950s, McFarland & Company, Inc., Publishers, Jefferson, North Carolina, and London, 2013. 250 pages.

Mitchell Helen & Mitchell Betty, We Met The Space People. The Story of the Mitchell Sisters, (Address delivered at the Buck Nelson Convention, June 28, 1959), Saucerian Books, Clarksburg, West Virginia, 1959.

Mitchell Helen & Mitchell Betty, UFO Contact… Among the Saucers by Helen & Betty Mitchell, Editado, anotado y publicado por Wendelle C. Stevens, UFO Photo Archives, 1990.

Mitchell Helen & Mitchell Betty, We Met The Space People. The Story of the Mitchell Sisters, Galaxy press, Canada, 1973. 15 s.

Prosser Lee, UFOs in Missouri: True Tales of Extraterrestrial and Related Phenomena, Schiffer Publishing LTD, Pennsylvania, 2011. 160 s.

Strait James, Weird Missouri: Your Travel Guide to Missouri’s Local Legends and Best Kept Secrets, Sterling Publishing Company, Inc., New York, 2008. 256 s.


[1] Mitchell Helen & Mitchell Betty, UFO Contact… Among the Saucers by Helen & Betty Mitchell, Editado, anotado y publicado por Wendelle C. Stevens, UFO Photo Archives, 1990.

[2] Gulyas Aaron John, Extraterrestrials and the American Zeitgeist. Alien Contact Tales Since the 1950s, McFarland & Company, Inc., Publishers, Jefferson, North Carolina, and London, 2013. 250 pages.

[3] Mitchell Helen & Mitchell Betty, We Met The Space People. The Story of the Mitchell Sisters, (Address delivered at the Buck Nelson Convention, June 28, 1959), Saucerian Books, Clarksburg, West Virginia, 1959.

El encuentro de Helen y Betty Mitchell (Segunda parte)

EL ENCUENTRO DE HELEN Y BETTY MITCHELL

UFOContactAmongTheSaucersByHelen&BettyMitchell“El hombre de la Tierra tiene muchas discrepancias sobre eso; enfermedad, odio y guerra, como usted lo menciona”, el que se presentó como Zelas era quien hablaba. “Estos son lugares dolorosos para quienes han tenido que pisar la misma senda que ustedes. Marte está alrededor de 2,500 años más avanzado que la Tierra, pero ahí también, hemos tenido ensayos de fisión atómica y esos otros males. Deseamos ayudar a la Tierra a evolucionar en Hermandad y Ciencia, por paz, amor y unidad.

 

Aparecemos como lo hacemos porque la forma a menudo no es radicalmente diferente sobre cualquier planeta en este sistema solar que en la Tierra. Marte no es extremadamente frío como proclaman y creen los astrónomos de aquí, porque el calor depende del tamaño del planeta, no de la distancia al Sol. El Sol sólo permite un conjunto de vibraciones, que salen de él y se fusionan con las vibraciones de Marte o la Tierra para crear calor y luz. El tamaño del planeta controla la cantidad de vibración que desea recibir del Sol en la forma de luz y calor, porque el singular conjunto de vibraciones que salen del Sol no afecta el espacio a menos que se encuentren con otro grupo de vibraciones saliendo de un planeta u objeto. Marte no está muy poblado como la Tierra y esto también hace la diferencia”.

 

Un sentimiento alarmante estaba creciendo en mi mente. ¿Podrían ser ellos quienes decían ser? Ellos se veían como personas ordinarias, bien vestidas, del tipo de joven ejecutivo junior. Tenían un buen manejo del lenguaje, pero no, ellos no podían ser del espacio exterior. Sólo estaban intentando hacernos una pequeña broma. ¿O no? Su historia era tan fantástica para creerla, aunque me tenían en un dilema.

 

Elan habló, y cuando lo hizo, enfoqué mi atención a cada una de sus palabras. En algún momento iba a tener un desliz, y entonces lo atraparía.

 

“Betty, ¿recuerdas el tiempo cuando tenías doce años y rezabas sola en la pequeña iglesia cuando te diste cuenta de tu consciencia interna? ¿Y de los muchos viajes que hiciste a la casa de tu abuela cuando llegaba el verano y te quedabas con ella? Y tú, Helen; ¿el tiempo en que ahorraste tu dinero para un pequeño telescopio, pero que gastaste en medicinas para tu perra porque estaba enferma? ¿Recuerdan esas cosas?

 

En ese momento sentí el deseo incontrolable de pararme y correr, pero Helen estaba sentada en el otro lado de la mesa y no hacía ningún esfuerzo de moverse. Tal vez ella estaba demasiado asustada para moverse.

 

“¿Saben que hemos estado observándolas por mucho tiempo y esperando el momento adecuado para contactarlas? Continuó.

 

Ahora me daba cuenta cómo debe haber sentido el salvaje cuando el primer hombre blanco irrumpió en su pequeño dominio. Mi defensa se había ido y repentinamente me di cuenta que tenía poco para usar como defensa, si estas personas eran quienes decían ser. ¿Y quién más podría saber cada cosa personal de nuestras vidas? Estoy segura que Helen no sabía sobre la pequeña iglesia, y ella nunca me contó dónde había ido el dinero para su telescopio o a nadie que conociera.

 

“El hombre de la Tierra no está solo en este vasto Universo y Creación sin fin, porque todas las cosas no se hicieron para que un solo planeta las contemple”, dijo Zelas. “Nuestra misión aquí ha sido planeada cuidadosamente y nuestra observancia de ustedes siempre fue registrada. Somos miembros de una fuerza conocida como La Liga, que está compuesta por gente de los planetas Marte, Venus, Saturno, Júpiter, Plutón y otros. Nuestra aparición ante ustedes no intenta molestarlas porque entendemos su posición como madres y proveedoras de la familia.

 

Aquí estaba abordado otro asunto delicado, y tan a la ligera, por estas personas quienes ahora parecían tan apacibles que cualquiera que haya conocido. Ellos debían conocer todo sobre Helen y yo, pensé.

 

“Donde vivimos no hay divorcio o separación”, escuché que decía Zelas, como si leyera mis pensamientos, “por los métodos que conocemos la mente se armoniza antes de que haya casamiento. Para hacerlo claro, Debo explicar que hay doce miembros de la Liga que componen el Consejo de Consejos. Estos hombres son los más sabios que cualquier otro en nuestro planeta. Estos hombres deben aprobar el deseo de dos personas para unirse antes de que se realice la ceremonia. A la disposición del Consejo hay computadoras que pueden analizar la cantidad de harmonía o desarmonía en dos personas, de acuerdo a la personalidad, involucramiento y genética”.

 

WeMetTheSpacePeople1“¿Quieres decir que ellos controlan por completo el matrimonio?” pregunté. Este era un asunto en el que estaba profundamente interesada. “Si, el Consejo tiene la voz final en todas esas actividades, pero rara vez dos personas se sienten atraídas el uno al otro a menos que sean compatibles”.

 

Esto parecería una Utopía o Paraíso en el que de hecho sería un lugar maravilloso para vivir, y y me di cuenta que ahora estaba haciendo preguntas en una voz humilde, porque comencé a sentir cierta inferioridad con ellos.

 

“¿Viven en la zona de San Luis?” Pregunté.

 

“No”, respondió Elen. “Tenemos cuarteles un un gran Meired o nave espacial alrededor de dos mil millas de la Tierra. Esta nave ha sido avistada por los grandes ojos muchas veces”.

 

No sabía qué quería decir con “grandes ojos” así que le pregunté.

 

“Los grandes ojos son las máquinas usadas por sus astrónomos para observar los cielos”, respondió entre risas.

 

“¿Los observatorios como el Observatorio Howell y el Observatorio de Mt. Palomar?” preguntó Helen.

 

Ellos asintieron.

 

“¿Usan las fenomenales naves circulares llamadas ‘Platillos Voladores’?” pregunté.

 

“Si”, respondió Zelan, “son naves muy pequeñas en el rango de 10 pulgadas a varios pies de diámetro, y estas son usadas con el propósito de registrar o retransmitir cierta información a la Meired. Las naves mayores también varían en tamaño y pueden acomodar tanto como dos a seis personas, de nuevo dependiendo de sus misiones y equipo que transporte. Las grandes naves espaciales también están en uso alrededor de la Tierra pero ellas son principalmente para el viaje interplanetario. Las formas de estas varían de acuerdo con el procedimiento usado para componerlas, y por supuesto de la diferencia de los planetas y gente.

 

“Mencionaste que la vida en Venus, Saturno y otros planetas era similar a la de la Tierra, pero ¿puedes ser más específico?” pregunté. Ahora las preguntas fluían a mi mente.

 

“Si, por supuesto”, respondió Elen, “hay la misma cantidad de variación en pigmentación de piel, altura, y apariencia facial dependiendo del planeta; pero todos tienen las mismas características que los hombres de la Tierra, como dos brazos, dos piernas, una cabeza y así lo demás”.

 

Helen se rio y dijo, “¿Qué? No hay monstruos verdes?”

 

Ellos se rieron y me di cuenta que ya no me sentía incómoda. De alguna manera todo se había evaporado mientras continuaba nuestra conversación. Sus ojos eran muy profundos y parecían que podían mirar directamente dentro de mi mente con sus miradas largas.

 

Había un calor aquí, y una dulzura que fluía a través de mí. Era agradable saber que si ellos eran realmente de donde decían ser, estaban en la Tierra para ayudar. Y me di cuenta por completo que ahora les estaba creyendo. No tenía deseo de irme pero observé mi reloj, y repentinamente me di cuenta que había pasado bastante tiempo. Era más tarde de lo que pensaba. Le recordé a Helen que habíamos prometido estar en casa antes de la cena, y sugerí que debíamos irnos.

 

Elen y Zelas se levantaron y nos dijeron que nos contactarían más tarde; entonces con un movimiento de cabezas el uno al otro, dejaron algún cambio en la mesa para pagar sus bebidas, dieron la vuelta y se fueron. Los observé mientas atravesaban la puerta. Ambos caminaban juntos y se movían con cierta vivacidad. Ambos estaban vestidos igual; trajes grises de negocio, sombreros y zapatos negros. Ahora recuerdo sus caras. Zelas era más oscuro que la mayoría de los hombres. Diría que un poco del lado latino. Sus facciones eran regulares, sus ojos, oscuros y tranquilos, aunque vivos con una luz interna. Elen era más común, su cabello mucho más claro que el de Zelas. Sus facciones eran más redondeadas, pero sus ojos eran más claros que los de Zelas con la misma luz interna.

 

WeMetTheSpacePeople3Me giré hacia Helen quien también los estaba observando.

 

“Bien”, respiré, “¿Qué piensas?”

 

“Ahora que se han ido, he estado cuestionando mi cordura”, respondió.

 

“¡Hombres del espacio!”, dije. “¿Quién podría creer eso?”

 

“¿Mamá?” preguntó Helen.

 

“Dudo que incluso mamá”, respondí.

 

“Mantengámoslo en silencio hasta que encontremos algo después”, dijo Helen. “Con los niños para cuidar, odiaríamos quedar encerradas en un manicomio en alguna parte”.

 

Pagamos nuestras bebidas y nos fuimos al aire de la tarde. Mi menta era un infierno rugiente de dudas e incertidumbres. Traté de mirar los escaparates de la tienda de vestidos mientras caminábamos. Pero no fue bueno. No veía nada. De alguna forma había un sentimiento de repentinamente estar sola, un sentimiento que realmente no había sentido antes. ¿Lo harían o no lo harían? Dijeron que contactarían con nosotros de nuevo. El pensamiento envió un destello a través de mi y supe que el sentimiento de soledad estaría ahí en parte hasta que lo hicieran – si lo hacían. Sólo el tiempo lo diría.

 

CAPÍTULO DOS

 

Revelado el Aparato de Escucha

 

La semana siguiente a nuestra primera reunión con Zelas y Elen fue frenética. Tanto Helen como yo estábamos en un estado de confusión, y fue muy difícil seguir con nuestra rutina normal. A veces estábamos seguras que toda la cosa era una gran broma planeada por alguien que conocía nuestro interés en los platillos. Luego estábamos seguras que toda la cosa era real y con esta realización también venía la comprensión de que nada en nuestras vidas podría o sería lo mismo de nuevo.

 

Helen y yo debimos haberlo discutido cientos de veces, pero, aunque lo analizamos desde todos los ángulos, no podíamos llegar a una conclusión sólida.

 

“Pero no puede ser”, diría Helen. “Es tan fantástico para creer. ¡Hombres de Marte!” Luego se encogió como si desechara todo, pero yo sabía que ella no podía como tampoco yo.

 

Siempre había ese sentimiento cálido dentro de mi cuando recordaba a Zelas y Elen, y persistía. Era algo que nunca había sentido, algo como un sentimiento de miedo entremezclado con un sentimiento de que algo maravilloso había ocurrido en mi vida, algo que no quería perder.

 

“Tal vez ellos son de donde dicen ser”, seguí diciendo.

 

“Tal vez”, dijo Helen, “pero vayamos con nuestros amigos y veamos si podemos llegar a algo”.

 

Pero nuestros amigos eran enloquecedoramente normales. No dejaron escapar una palabra que pudiera echar una mano a este asunto. Ni siquiera había las miradas de complicidad que pasan entre los conspiradores. Dos o tres veces estuvimos tentadas a decir algo pero nos mantuvimos calladas. Si no era una broma, ¿por qué no escuchábamos de las dos personas que conocimos? Una llamada telefónica, algo. Incluso me encontré a mi misma tratando de coger un “mensaje mental” como había leído que otros contactados tenían. Sospechaba que Helen estaba tratando la misma cosa, pero la única cosa que obtuve fueron cosas que sabía que estaba haciendo dentro de mi misma.

 

Al final de la primera semana, había tenido de todo lo que podía soportar. Así que busqué alrededor y encontré que tenía que hacer unas compras, no mucho pero lo suficiente para usarlo como escusa para salir y quizá sacudirme esta cosa.

 

WeMetTheSpacePeople5“¿Te gustaría ir de compras?” le pregunté a Helen.

 

“Seguro”, dijo, “por las mismas razones que tu, sospecho. Tal vez una película también podría ayudar”.

 

Tomamos más tiempo ese día para hacer los arreglos con mamá para que cuidara a los niños y estuvimos listas para irnos. No había nada del sentimiento despreocupado que habíamos tenido una semana antes.

 

Al final dejamos la casa y mientras conducíamos a través de las mismas calles, me sentí un poco mejor. Era bueno salir. Tal vez hoy podríamos descargar algo de los sentimientos que se habían apilado en mi interior.

 

Nos estacionamos en la misma zona en la que lo habíamos hecho una semana antes y después de cerrar el auto comenzamos a caminar. Nuestras compras tomaron sólo unos minutos y comenzamos a buscar una película que pudiera llenar lo que parecía ser la carencia en nuestras vidas en este momento particular. Nada nos interesó mucho, no mucho, pero nos habíamos hecho a la idea de ir al cine así que iríamos. Miré hacia arriba y me di cuenta de que estábamos frente al mismo pequeño lugar donde habíamos conocido a Zelas y Elen tan sólo una semana antes.

 

“Tomemos una coca y tratemos de decidir qué queremos ver”, dijo Helen.Ella comenzó a pasar por la puerta, luego se detuvo y continuó: “Seguro que hemos dejado que este asunto nos influya. Regresamos a donde comenzamos”. Sí, ciertamente lo hicimos. Pero hoy espero, pondremos fin a… Choqué con Helen y perdí mi tren de pensamientos. La miré. Ella estaba parada tan rígida como una estatua. Y había una extraña mirada congelada en su cara. Miré al interior para observar qué la había sobresaltado así. ¡Elen estaba sentado en la misma mesa donde él y Zelas habían estado una semana antes!

 

Sentí un repentino cosquilleo a lo largo de mi espina y repentinamente todo lo que había estado sintiendo a lo largo de la semana me abandonó. Helen recuperó su compostura, y como si no lo hubiera notado, se movió a través del cuarto y encontró una mesa. La seguí y noté por el rabillo de mi ojo que Elen se había levantado, su cara sonreía en bienvenida, y se estaba moviendo hacia la mesa que habíamos escogido.

 

Tomé un momento para arreglar mis bolsas en una mesa vacía, y moverme para sentarme al lado de Helen. Elen llegó, y en su manera amistosa se sentó frente a nosotras, sin preguntar si era bienvenido. Su sonrisa era tan encantadora que me encontré a mi misma sonriéndole, ahora había un caluroso sentimiento de amistad corriendo a través de mi.

 

“Se tenía la intención que las dos vinieran aquí hoy”, dijo, “Estoy complacido de saber que observaron tan correctamente los impulsos enviados”.

 

Su acento era pesado como antes y estaba vestido de la misma forma. Sus ojos brillaban en aprobación mientras hablaba.

 

“¿Dónde está Zelas?” preguntó Helen.

 

Él nos informó que en este momento Zelas estaba lejos de San Luis, en una de sus misiones.

 

Encontré que mi interés había revivido por completo, que todos los sentimientos combinados de la semana anterior habían desaparecido, y me sentí con el gusto que uno siempre tiene en presencia de un amigo amado.

 

“¿Misión?” pregunté.

 

“Si”, respondió Elen. “Las tenemos de varios tipos. Hay tres misiones o revisiones principales que debemos hacer; una es para los movimientos y condiciones Universales de los planetas; otra con los contactados como ustedes, aunque no todos los contactos son con la gente de la Tierra. También debemos hacer varios contactos con nuestra propia gente aquí en la Tierra”.

 

Helen miró sobresaltada.

 

“¿Su gente?” preguntó. “¿Quieres decir que hay gente de Marte aquí en la Tierra?”

 

WeMetTheSpacePeople7Elen sonrió y asintió.

 

“Mucha de nuestra gente está aquí dispersada a través de todas las naciones en su planeta. Sirven principalmente en los campos científicos y médicos tratando de traer avances a la Tierra. Muchos también informan sobre las necesidades aquí, haciendo posible para nosotros colocar muchos más en posiciones donde podamos ayudar más a la Tierra. Nosotros también estamos asignados al deber de regresar a nuestra gente a casa, donde son revisados por posibles reacciones adversas”.

 

“Por supuesto, ustedes contactados de la Tierra son los únicos que están ayudando a que se inicie el movimiento de Hermandad. Sentimos que si todos los gobiernos hacen reconocimiento de tales contactos a su gente, abrirán el camino para contactos más directos con el gobierno mismo. Sólo queremos ayudar a la Tierra más directamente en los campos de ciencia que ayudarán a la Tierra a erradicar los males de las enfermedades y la guerra”.

 

No pude evitar preguntarme porqué la Tierra no estaba dispuesta a aceptar su ayuda.

 

“¿Por qué no sólo aterrizan simultáneamente en Washington, D. C., en el Kremlin, en los cuarteles del Gobierno de Francia, Inglaterra, China, y en todas las naciones a través de la Tierra?” pregunté.

 

“Hacer eso es imposible en este momento”, respondió Elen. Pude ver un rastro de sonrisa en su cara, mucho como la sonrisa de una madre le daría a un niño muy pequeño que pregunta algo impertinente. Su voz se hizo más tolerante cuando continuó.

 

“No deseamos que esta gente piense que estamos aquí para conquistar, o para forzar nuestra voluntad sobre ellos. Con un pensamiento como este, tal acto parecería el símbolo de una fuerza de invasión, y ellos de inmediato podrían tomar acciones para repelernos. El Este podría pensar que es cosa de Oeste, y el Oeste, que es asunto del Este. Nuestros esfuerzos se perderían, y todo se quemaría en pánico”.

 

La fuerza de todo el asunto me golpeó. Una nación sospecharía de la otra, y cada una creyendo en su propia protección cae en su habilidad de golpear primero con el mayor poder. Y al no aceptar a la gente del espacio, ¿no sería su actitud golpear primero, y preguntar después? Pude ver que aún no se había hecho mucho trabajo en el terreno antes de que esa cosa pudiera ocurrir.

 

Helen debió haber sentido la misma cosa que yo porque dijo, “Pienso que entiendo, pero ¿porqué nos escogieron para ayudar en este trabajo? Sólo somos dos personas ordinarias. ¿No podrían otros servirlos mejor?”

 

Elen comenzó a responder pero se detuvo cuando la mesera trajo nuestras cocas, las colocó delante de nosotros, y se fue.

 

“¿Quién en la Tierra puede juzgar quién nos servirá mejor? ¿Es la educación el único estándar por el cual juzgar? No soy yo quien eligió, pero puedo decir que estoy feliz de darles la bienvenida a las dos a este vasto campo de conocimiento que dispersaremos a través de ustedes, y que proveerá una gran satisfacción a ambas”.

 

Su humildad era sincera, y sentí como si verdaderamente pudiera aprender mucho de estas personas gentiles.

 

“¿Cómo se mantienen sus contactos con la gente de la Tierra? ¿Son planeados de antemano? Mencionaste que han colocado ciertas guías a través de nuestras mentes, así que eso debe ser. Pero ¿pueden estar siempre seguros que hagamos lo que esperan de nosotras?”

 

“Los milagros existen, ya saben, pero sólo acuerdo con la Ley Natural. Pero no nos basamos en milagros que están sobre la ley como la entendemos. Planeamos nuestras reuniones, tal como esta de ahora, y también tenemos medios indirectos de hacer contactos”.

 

“Cuando se coloca un pensamiento en la mente de una persona, es por un proceso de enviar ciertas ondas vibratorias y dirigirlas para que afecten ciertas acumulaciones de células en el cerebro de una persona. Estas a su vez estimulan ciertos patrones de pensamientos, que da a la persona una tendencia a ir a un lugar determinado”.

 

WeMetTheSpacePeople8“¿Pueden controlar siempre sus patrones de pensamiento de tal forma que ellos irán al lugar designado por ustedes?” preguntó Helen.

 

“A veces esto es posible”. Dijo Elen, “pero depende mucho de la receptividad de la persona a estas vibraciones. Antes de que enviemos estas vibraciones, primero debemos asegurarnos que la persona tiene el tiempo y la oportunidad de ir al lugar donde es posible un contacto”.

 

Comencé a preguntarme cómo sabían ellos cuando una persona tiene este tiempo y oportunidad, pero Elen respondió antes de que pudiera preguntar.

 

“Zelas está a cargo de la Sección de Control de la Meired, y bajo su comando hay ciertos trabajadores, quienes observan las condiciones presentes alrededor de la persona o personas a ser contactadas. Estos contactados están bajo nuestra observación varias veces durante el día y la noche. Durante este periodo registramos sus reacciones a varias situaciones. Nuestros medios de observación difieren de acuerdo a la situación. Hay ocasiones en que las registramos directamente, y a veces las grabamos por medio de nuestros pequeños discos o aparatos que tienen menos de dos pulgadas de diámetro. Estos registran ciertas fotografías y mensajes hechos por los contactados que son retransmitidos a la Meired”.

 

La pieza más pequeña de equipo de vigilancia contiene cierto metal que tiene características cristalizadas. Este metal tiene ciertas propiedades que reflejan vibraciones de sus cuatro esquinas hacia el centro del área del disco. Ahí se amplían cuatro veces su tamaño original y esta ampliación es recogida por cierto equipo a bordo de la Meired”.

 

Entonces cada cristal, puede recoger toda la fotografía por algún proceso eléctrico y reflejarla al centro donde ocurre la ampliación. Pensé de nuevo en el pequeño conjunto de cristales mágicos que están en operación. Al encontrar un cierto lugar en tal cristal, de alguna forma tiene la habilidad de recoger una emisión de sonidos y a su vez inducir en un audífono ciertas vibraciones. Cuando se interpretan por el oído se convierten en los sonidos de la transmisión. Supe que esto era hecho sin ninguna fuente de energía. Incluso deben tener un desarrollo más alto de este mismo proceso que hace la operación de los discos no tan imposible.

 

Elen buscó en su bolsillo y sacó una pequeña libreta de papel y una pluma. Puso la libreta ante él y comenzó a dibujar. Dibujó un círculo, luego dos líneas cruzándolo, una diagonalmente y otra verticalmente. Esto dividió al círculo en cuatro partes iguales. En el centro hizo una mancha oscura, entonces comenzó a explicarnos.

 

Esto es como se ve la sección interna de un disco pequeño”, dijo. “Cada línea dirigiéndose al centro representa una línea de fuerza y alimenta el registro de las vibraciones de un objeto a este punto central. Aquí se comienzan a amplificar a cuatro veces la intensidad de las vibraciones originales. Desde este a su vez recibimos la información del disco con nuestro equipo a bordo de la Meired.

 

“Ahora supongan que deseamos enviar este disco pequeño a la locación particular de una persona para que podamos observar sus acciones. Podemos alimentar las vibraciones de esta persona, a través de nuestros operadores y equipo, al disco, luego las liberamos”.

 

“Entonces van directamente a través de una línea magnética a la localidad donde está esta persona particular, y entonces registra sólo la fotografía de la acción de la persona”.

 

Deben tener un registro para cada vibración de las personas con quienes trabajan, pensé.

 

Elen respondió mi pregunta mental. “Si, tenemos cada pequeño registro de pensamientos, uno para cada persona viviendo en la Tierra desde el año 2008 a. C. Estos registros pueden mantener dentro de su pequeña circunferencia de ¼ centésimo de pulgada el patrón de pensamientos de la mente de una persona por un periodo de 500 años, rastreando a esta persona a través de todos estos años en el mundo material y espiritual, regresando a sus renacimientos en el mundo material. Tenemos almacenes que los mantienen y los guardan por La Liga en Marte, que mantiene estos registros a salvo”.

 

Siendo científicamente más curiosa de lo que soy sabía que Helen continuaría más con esto. Sus preguntas fueron a lo largo de sus línea científica.

 

“¿La línea magnética que atrae el disco es enviada por la propia mente de una persona, o es una línea que sigue ciertas líneas magnéticas de la Tierra?”

 

Elen respondió suavemente, “Ellas siguen las vibraciones de la mente de una persona; siendo atraídas por el deseo de mezclarse y estar cerca de una vibración similar. Y pueden registrar estos impulsos o acciones de una persona en una centésimo de segundo en su medida de tiempo”.

 

WeMetTheSpacePeople4“¡Wow! Dijo Helen.

 

“Muy rápido”, respondí.

 

Elen rio y luego continuó.

Mitchell Helen & Mitchell Betty, UFO Contact… Among the Saucers by Helen & Betty Mitchell, Editado, anotado y publicado por Wendelle C. Stevens, UFO Photo Archives, 1990.

Continuará…