Pasado, presente y futuro del caracol rosado

IMPACTO AMBIENTAL

Pasado, presente y futuro del caracol rosado[1]

Juan José Morales

Durante mucho tiempo, el bien conocido caracol rosado «”antes abundante en aguas de Quintana Roo y ahora casi extinto»”, estuvo clasificado como Strombus gigas. Pero «”como resultado de nuevos estudios de biología molecular sobre su ADN»” los científicos decidieron cambiarlo de ubicación y lo movieron al género Lobatus. Así que ahora, el más famoso y bello de nuestros caracoles peninsulares se llama Lobatus gigas.

No es esta la primera vez que, a la luz de nuevos conocimientos, se cambia de ubicación zoológica a este molusco. Originalmente, a principios del siglo XIX, fue catalogado como carnívoro por el famoso naturalista Jean-Baptiste Lamarck, y así lo siguieron considerando los biólogos durante el resto de ese siglo y todavía durante la primera mitad del XX. Finalmente, se comprobó que es herbívoro.

clip_image002El caracol rosado llega a 30 centímetros de largo y 2.3 kilos. Habita zonas de arrecifes y pastizales marinos a no más de 20 metros de profundidad. Obsérvese la gran masa muscular, que lo hace valioso como alimento y los ojos al extremo de largos pedúnculos. Lo que parece una garra es el opérculo, una placa córnea que cierra la abertura de la concha cuando el animal se retrae en ella y también le sirve de apoyo para avanzar a saltos.

Se alimenta esencialmente con algas de gran tamaño, aunque no desdeña las muy pequeñas y las microscópicas, e incluso los restos de ellas. En cambio, es víctima de numerosos animales carnívoros, como cangrejos, peces y langostas, e incluso otros caracoles. Entre ellos el chacpel o caracol gigante Pleuroploca gigantea, que lo supera en tamaño, y el tritón, Charonia variegata.

Pero por ahora lo que nos interesa no son las precisiones taxonómicas ni los detalles biológicos, sino el pasado, presente y futuro de este molusco, que habita las aguas tropicales del Caribe y el Golfo de México, desde las Bermudas en el norte hasta Brasil en el sur, es muy apreciado por su carne, blanca y sabrosa, y por la gran belleza de su concha, que se despliega en forma de abanico y en su parte interior es nacarada y de hermoso color rosado. Hasta tiempos no muy lejanos fue un importante producto pesquero a lo largo de las costas de la península y en otros países y ahora se encuentra en situación crítica, no sólo regionalmente sino en toda su amplia área de distribución.

Desde 1988, su captura quedó totalmente prohibida en Yucatán y Campeche, pues sus poblaciones se habían reducido tanto que seguir explotándolo habría acabado con él. En Quintana Roo, donde en una época fue tan abundante que llegó a superar por volumen a la langosta en los registros de producción pesquera «”en 1975 se obtuvieron 346 toneladas de carne»”, también ya se registraban problemas y pronto sobrevino un rápido y acelerado descenso de las capturas que obligó a tomar medidas drásticas. Primero se estableció una veda en la parte norte del litoral, luego en la parte media, y a partir de 1993 sólo se permitió pescarlo en el arrecife de Banco Chinchorro, en el sur.

Sin embargo, el desplome de las poblaciones prosiguió vertiginosamente, a tal grado que en 2011 sólo se autorizó extraer 4.5 toneladas. Finalmente, hubo que decretar una veda total por cinco años, que está por concluir.

Pero en ningún lugar del litoral se han recuperado las poblaciones, como tampoco se han recuperado en Florida ni en ninguno de los demás sitios del Caribe, a pesar de las vedas y los intentos de repoblación.

El gran problema es que hay varios factores que se conjugan para dificultar el restablecimiento de las diezmadas poblaciones, desde su gran longevidad hasta la extracción clandestina «”que se ha acentuado con el auge del turismo en la región»”, pasando por su tardía madurez sexual y el gran número de depredadores de huevos, larvas y juveniles.

Pero como el tiempo se ha agotado, tendremos que dejar para el próximo viernes los comentarios finales sobre el futuro «”bastante sombrío por lo demás»” del antiguo Strombus (hoy Lobatus) gigas.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 11 de enero de 2016

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