El zika y la globalización de las enfermedades

IMPACTO AMBIENTAL

El zika y la globalización de las enfermedades[1]

Juan José Morales

La llegada del zika a México ha puesto de manifiesto que en estos tiempos no solamente se están globalizando la economía, la cultura, la moda y el turismo, sino también las enfermedades, que ya no se limitan a ciertos países o regiones, sino que pueden saltar de un continente a otro y extenderse con inusitada rapidez, casi en un abrir y cerrar de ojos, a docenas de países.

clip_image001El malecón Tajamar después del desmonte realizado en los últimos días. Como muestra la vegetación que aún se conserva en el límite del desmonte y la zona circundante, ahí había un frondoso manglar cuya existencia ocultó Fonatur en la manifestación de impacto ambiental mediante la cual obtuvo los permisos para el desmonte y la urbanización. Por ello, por haberse basado en datos falsos, se considera que debe ser anulada la autorización para el proyecto.

Hace menos de dos años, el 18 de febrero de 2014, bajo el título Alerta: ahí viene el chikungunya, decíamos en esta columna que estaba por llegar a México esa enfermedad, hasta poco antes limitada al África, Asia y la India pero que ya se había manifestado en algunas islas del Caribe. Ahora, nos ha llegado otro padecimiento que también estuvo por mucho tiempo restringido al continente africano: el zika. Aunque, afortunadamente, no es tan severo como su predecesor, aunque las mujeres embarazadas deben tener especial cuidado ya que al parecer afecta a la criatura en gestación.

Esta nueva enfermedad, que al igual que el dengue y el chikungunya, es transmitida por la picadura de mosquitos del género Aedes. Originalmente fue denominada fiebre de Zika porque el virus que la causa fue aislado en enfermos de la región de Zika en Uganda, África. Aquello fue en 1947, y por mucho tiempo el padecimiento estuvo limitado a ese continente, con pequeños brotes aislados en Asia. Pero en mayo de 2015 se registró el primer caso en Brasil, y al despuntar 2016 ya se había extendido a 19 naciones latinoamericanas, inclusive México, sin que se sepa a ciencia cierta el número de casos, ya que por la similitud de sus síntomas con los del dengue, a menudo no se diagnostica correctamente. También ocurre que muchos enfermos no acuden al médico y por tanto no se tiene registro de ellos.

Tan rápida propagación se debe a tres factores: en primer lugar a que se trata de un virus nuevo en América, y al no haber estado expuesta a él, la gente carece de defensas contra el mismo. En segundo, porque el mosquito transmisor existe en todo el continente, salvo Chile y Canadá. Y en tercero porque en estos tiempos de viajes aéreos y gran movilidad humana, las personas infectadas de zika pueden desplazarse de un país a otro antes de que manifiesten síntomas. Incluso, una persona puede haber estado infectada y haber sido fuente de transmisión del zika, porque usualmente sólo en uno de cada cuatro casos de contagio se manifiesta la enfermedad.

Según la Organización Panamericana de la Salud, los síntomas son fiebre leve, sarpullido, dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, dolor muscular, malestar general y conjuntivitis. Este cuadro clínico se desarrolla entre tres y doce días después de la picadura del mosquito vector y dura entre dos y siete días. Son síntomas parecidos a los del dengue y el chikungunya, pero mucho menos severos.

No hay cura ni vacuna. El tratamiento consiste en aliviar el dolor y la fiebre o cualquier otro síntoma que cause molestias al paciente, aunque no se recomienda tomar aspirina, dado que es un anticoagulante y conlleva riesgos de sangrado. Para evitar la deshidratación por la fiebre, se recomienda controlarla, guardar reposo y tomar abundante agua.

El zika, en suma, llegó para quedarse, y en tanto se desarrolla una vacuna «”lo cual parece bastante remoto»” no queda más que tratar de evitar su propagación mediante medidas que eviten la proliferación de mosquitos transmisores, como la descacharrización, o que permitan mantenerse a salvo de ellos. Por ejemplo, con mosquiteros en las ventanas, camas y hamacas, el uso de repelente y camisas de manga larga y pantalones ahí donde abunden esos insectos,

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Lunes 25 de enero de 2016

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